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14 abril 2026

El castillo de Feria, panorámicas aéreas


En nuestra ruta por los castillos extremeños, no podía faltar el castillo de Feria. Queríamos visitar el de Barcarrota y el de Nogales, pero ahora tocaba Feria. Todos estos pueblos presentan una estructura medieval y conservan sus castillos. El de Barcarrota fue transformado en plaza de toros. Se halla en pleno centro de esta localidad. Los otros dos, el de Feria y el de Nogales, se encuentran más alejados de sus núcleos urbanos. Aunque, sin lugar a dudas, el castillo de Feria es mucho más inaccesible que el de Nogales.


La localización del castillo de Feria es de las más panorámicas que hemos visto. Su ubicación domina el territorio que lo circunda. De hecho, hay constancia de la ocupación de este alto peñasco por íberos, romanos y musulmanes. 

El castillo se puede divisar ya desde la lejanía. Una vez allí, desde las murallas del castillo, se puede contemplar la planicie pacense en 360 grados. Las vistas son espléndidas. Una motivación añadida para conocer esta fortaleza.


Este castillo se sitúa sobre un alto cerro rocoso de difícil acceso para su conquista. La fortificación fue construida entre la mitad del siglo XV y principios del XVI. Dispone de una muralla que se ajusta a la rocosidad irregular del terreno. A sus pies, el pueblo de Feria. Nosotros aparcamos el coche allí y subimos la empinada cuesta hasta el castillo. No es cómoda, ya que es un ascenso continuado hasta la cima. Se paga una pequeña entrada para acceder al recinto amurallado y va acompañada por el relato de las vicisitudes de su historia narrado por una simpática guía.


La muralla del castillo de Feria se puede recorrer casi en su totalidad por el pasillo de ronda o adarve. Este paso permitía una mejor vigilancia de la fortaleza. La muralla dispone de torres redondas y de planta cuadrada o rectangular. Lo más espectacular de esta fortaleza es su bonita y maciza torre del homenaje. Tiene unos cuarenta metros de alzada e impresiona cuando te hayas a los pies de la misma. La torre es de planta cuadrada aunque se construyó redondeada en sus cuatro esquinas exteriores. En su interior, se divide en cuatro niveles o pisos.


Este monumento amurallado con su torre del homenaje está bien protegido y por esa razón perfectamente conservado. Su función fue guerrera, pero también civil. Desde hace siglos, es propiedad del linaje de Feria que comenzó como un señorío de la orden de Santiago y en la actualidad es un ducado.

26 mayo 2023

Jerez de los Caballeros, cautivadora


Aparcamos sin dificultad, seguramente, porque no era temporada alta. De hecho, sólo nos cruzamos con un par de visitantes. La población estaba tranquila. El silencio imperaba a primera hora de la mañana. No nos imaginábamos las muchas cuestas y calles escarpadas que tenía Jerez de los Caballeros. Durante siglos, su localización la ha mantenido protegida. Sin duda, debió ser un enclave de difícil acceso, ya que se halla a unos 500 metros de altura. A sus pies, el valle del río Ardila. Hace siglos que su fértil vega facilitó la vida en esta área geográfica. De hecho, se sabe gracias a que existen vestigios arqueológicos que atestiguan la presencia humana. Lo leí en el blog de El Lobo Bobo en una entrada sobre el Dolmen de Toriñuelo. Este monumento funerario está a unos 3 kilómetros de Jerez de los Caballeros.


Lo primero que se divisa al llegar a la población son sus altas torres-campanarios que dominan el espacio vertical y sobresalen por encima de cualquier otra edificación. Entramos por una de las puertas de la muralla templaria: la Puerta de Burgos. Veníamos de Burguillos del Cerro y esta entrada es la que corresponde si llegas por el este. Antiguamente, Jerez de los Caballeros tenía 6 puertas de entrada a su recinto amurallado; en la actualidad, únicamente quedan dos, una de ellas por la que accedimos, la de Burgos y la otra es la llamada Puerta de la Villa.


La Torre de San Miguel Arcángel de 64 metros de altura y la de San Bartolomé situada en la zona de mayor altura de la villa rompen el techo visual de Jerez de los Caballeros. Su verticalidad impresiona y su delicada decoración, fascina. Puedes quedarte mucho tiempo admirando los detalles que ornamentan los campanarios. Entre las iglesias la de San Miguel Arcángel y la de San Bartolomé, existen dos edificios medievales que vale la pena visitar aunque solamente sea su exterior. Uno es el Hospital de Pobres y Transeúntes de San Bartolomé, pequeño edifico del siglo XV con una portada en piedra con arco apuntado. El otro es el antiguo Convento de Nuestra Señora de Gracia. Parecía que estuviese en remodelación, sin embargo se puede ver la portada gótica de su pequeña iglesia. 


La iglesia de San Bartolomé posee dos entradas. La principal, adosada al campanario no es muy grande. Se trata de una entrada con una puerta sencilla, con escalinata y con sus paredes exteriores ricamente ornamentadas con cerámica al estilo portugués en blanco y azul. Esta entrada da paso a un interior encalado con tres naves. La nave central con bóveda de cañón, las naves laterales con bóvedas de aristas. En ellas, se suceden distintas capillas con retablos barrocos. Lo más sobresaliente de esta iglesia es su alto campanario barroco. Está situada en una de las partes más altas de esta población, en una zona aparentemente tranquila. Mientras, la iglesia de San Miguel Arcángel se sitúa en el centro comercial de Jerez de los Caballeros, en la Plaza de España. Seguramente, esta céntrica localización genera mucha más animación, ya que hay bares, restaurantes y comercios.


Desde la iglesia de San Miguel Arcángel, pasamos por delante de la puerta de entrada a la Ermita del Cristo de la Vera Cruz -edificio del siglo XVII- y desde allí accedimos por una cuesta a la alcazaba o fortaleza que se halla edificada en otra de las colinas. Allí se establecieron los caballeros de la Orden Templaria o Orden del Templo. Los templarios amurallaron la fortaleza con un perímetro de 1.500 metros con altos muros con torres y cubos. Desde esta fortaleza las vistas son casi aéreas. No sólo puedes ver los campanarios de San Miguel Arcángel y San Bartolomé, también puedes disfrutar de una magnífica panorámica de la iglesia de Santa María de la Encarnación y ver el Ayuntamiento en su privilegiada ubicación, dentro de la fortaleza. No cabe duda de que dispone de un entorno muy bonito para trabajar. 


Después de ver la fortaleza, visitamos la iglesia barroca de Santa Catalina. Asentada en un apacible lugar, en una esquina de la plaza de Santa Catalina. La plaza está rodeada de encaladas casas de baja altura. 


Recomiendo visitar Jerez de los Caballeros y, si es posible, fuera de la temporada veraniega, para vivir su relajado ambiente y disfrutar de sus zigzagueantes callejuelas estrechas. Aunque, has de estar en forma para subir por esas empinadas calles.

26 octubre 2022

Fregenal de la Sierra, descubrir sus secretos

La entrada a Fregenal de la Sierra desde Jerez de los Caballeros, decepciona. Sin embargo,  su centro histórico es emocionante, hermoso y supone la mejor representación de su pasado histórico.

Fregenal de la Sierra es una población muy bonita, con un gran patrimonio arquitectónico que le valió ser Bien de Interés Cultural (BIC) en 1991. Su importante patrimonio consta de iglesias, conventos, casas-palacio, castillo templario, ermitas y casas señoriales. Un inmenso activo que vale la pena mantener y restaurar. 


Durante siglos, esta población dependía del Reino de Sevilla, pero en 1833 pasó a formar parte de Extremadura. Cuenta con casi 5.000 habitantes. Se halla situada muy cerca de Portugal y lindante con Huelva, en una encrucijada de caminos, de ahí su alto valor estratégico y su importancia histórica y cultural. 


Nosotros, para conocerla aparcamos cerca del antiguo Convento de San Francisco. Edificio que se ha acondicionado para contener en su interior el Museo de Arte Contemporáneo de Fregenal (el MACF). Aconsejo la visita. 

Dando un paseo por la plaza de la Fuente Miranda y las calles, cuesta de Santa María, calle Nueva, Bravo Murillo y la calle Marqués de Riocabado, pasas junto a la Iglesia de los Jesuitas y por casas señoriales como la Casa de Marqués de Riocabado y la Casa de los Condes de Torrepilares.

       

Deambulando entre las callejuelas, del centro histórico, llegas a la plaza Llano de Santa Ana donde se localiza la Iglesia de Santa Ana y varias casas señoriales. En sentido contrario, bajando por la calle Marqués de Riocabado conectas con la pequeña calle Soto Mancera que da paso a la Plaza de la Constitución. Allí se localiza el Castillo de Fregenal, del siglo XIII. Castillo templario construido sobre los restos de otros edificios anteriores. Es una fortaleza integrada, asimilada dentro de la población. Su estructura amurallada queda confundida entre otros edificios adosados a ella, como la Iglesia de Santa María, del siglo XIII, y la Casa Parroquial. Con el paso de los siglos este castillo o fortaleza cambió su uso y a partir del siglo XVIII se construyó en su interior una Plaza de Toros y, más tarde, el Mercado de Abastos. Actualmente, en sus bajos se ubica la oficina de Turismo. Para entrar al castillo accedimos por las escaleras del interior de la misma oficina de Turismo. Nos quedamos impresionados por su singular arquitectura y sus nuevas dependencias. Un lugar especial, sorprendente  y bien mantenido. 

       

Fregenal de la Sierra tiene mucho, mucho que ofrecer. No pudimos visitar todo su patrimonio artístico en un solo viaje. Por ello, volvimos a disfrutar de Fregenal de la Sierra en dos ocasiones más. 

Tienen merecida fama los jamones y embutidos de Fregenal. De hecho, está rodeada de dehesas donde  los cerdos de raza ibérica comen, en libertad, sobre todo bellotas. Por esa razón, como aliciente añadido a nuestra cultural visita, compramos un excelente embutido en la carnicería Adame, en el paseo Pilarito. Altamente recomendable. 

04 septiembre 2022

Burguillos del Cerro y su castillo templario

Siguiendo la ruta de los castillos, llegamos a Burguillos del Cerro. Su burgo histórico se sitúa alrededor del imponente castillo templario. Se aprecia claramente su impronta medieval. Las casas están encaramadas sobre la elevación del terreno y el sendero que conduce a la fortificación. Son edificios pequeños y apiñados. Nada que ver con el resto de construcciones posteriores que buscaron el llano del valle para edificar los nuevos asentamientos urbanos.


Aparcamos cerca de la bonita plaza de España. Era temprano y se apreciaba el rocío sobre la vegetación. Habíamos intentado subir un día de calor al castillo, pero decidimos posponerlo. Esta vez, el cielo estaba tapado y supusimos que la ascensión hasta el castillo sería menos dura. Desde la plaza del Altozano llegamos a la coqueta plaza de la Ermita de la Misericordia y desde allí, por intrincadas callejuelas empedradas, accedimos a la plaza Alta, sendero que arriba hasta el castillo.


Burguillos del Cerro es una ciudad tranquila y bonita. Típica localidad extremeña, con casas blancas y cuidadas y calles limpias. A finales de los ochenta fue declarada BIC (Bien de Interés Cultural) por su extenso y especial patrimonio que incluye casas señoriales, ermitas, iglesias, plazas y el castillo templario. Cuenta con un centro de interpretación de la Orden del Temple que no pudimos visitar. Sí visitamos el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular Extremeña situado dentro de la Iglesia fortificada de Santa María de la Encina. Una iglesia a la que se le ha cambiado su uso y que resulta muy interesante conocer, no solo por su estructura medieval, también por su contenido. El centro se halla en el mismo sendero que sube hasta el castillo. Estaba cerrado cuando subíamos al fortín, pero pudimos visitarlo al bajar porque ya estaba abierto al público.




La subida al Castillo es empinada. Las vistas desde este sendero y desde el castillo son panorámicas de la población y del valle. La entrada al castillo es gratuita . Durante años fue refugio de la Orden del Temple. Del castillo queda la Torre Parda. Una torre cuadrada y compacta que se abre al patio de armas. El castillo se ha restaurado y se aprecia claramente la actuación de la rehabilitación en ladrillo, pero esta restauración ha evitado la ruina de la muralla: ya que en algunas zonas estaba peor conservada y en otras derruida. Es una buena forma de mantener en pie un interesante y espectacular patrimonio arquitectónico.





Aconsejo visitar Burguillos del Cerro. La hemos visitado en tres ocasiones, pero seguramente volveremos otra vez. A mí me encantó. No solo su patrimonio, su paisaje, su manera de vivir y sus alrededores. No conviene perderse el Charco del Toro o embalse de Burguillos del Cerro. Está cerca de la población. Al atardecer van los pájaros a beber y es una imagen muy bucólica de la naturaleza.