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31 julio 2026

Retorno a Kassiopi


A principios de junio, el buen recuerdo que teníamos de la localidad de Kassiopi nos hizo volver allí. Estaban muy presente en nuestra memoria las playas que rodean este enclave. Los alrededores de Kassiopi no pueden ser mejores. En el norte, la sosegada playa de Kalamaki. En la misma localidad, las playas de Pipitos, Mpataría (Bataria) y la de Imerolia. Playas urbanas, pero muy limpias. También, las playas del sur de Kassiopi, como la de Kogevina, Avlaki y Kerasi. Aunque, hay numerosas más. Pequeñas playas o calas rocosas que aún no conocíamos. Además, nos gustó su tranquilidad y su abrupto y, al mismo tiempo, campestre paisaje.


En este último viaje hemos comprobado que ese paisaje rural de olivos y de árboles de una variedad increíble está dando paso, poco a poco, a un paisaje no tan campestre y rural. Las urbanizaciones crecen como los hongos. No existe ni una colina que no esté construida o con un proyecto de urbanización.

Lo que verdaderamente me gustaba de Kassiopi, su singularidad genuina, está mudando y transformándose. Hasta la mayoría de restaurantes ofrecen una comida más estándar y globalizada, acoplándose principalmente al gusto anglosajón. Ahora resulta difícil encontrar un restaurante o una taberna de comida tradicional griega o típica de esta área geográfica, como son los estafados o la Gemistá. No obstante, sí degustamos buena comida tradicional griega en los restaurantes Bolero y Levanda.


Kassiopi, pese a su evidente masificación turística, sigue siendo una población de referencia en Corfú. Sólo hay que observar la cantidad de nuevos alojamientos que han edificado en pocos años. Para sacar el mejor partido a nuestra estancia en Kassiopi, elegimos alojarnos en un apartamento cercano al centro de esta localidad lo cual nos facilitó ir a las playas sin hacer uso del coche. Además, contaba con parking, algo imprescindible en Kassiopi.


Kassiopi todavía es un lugar agradable para visitar (mejor fuera de la alta temporada de verano). Aún conserva cerca de su litoral extensiones de olivos acompañados por pinos, cipreses y encinas que casi rozan el mar. Además, poder llegar andando en pocos minutos a una playa fabulosa es un buen aliciente, pero tiene otros como el de pasear por su castillo al atardecer. Es sumamente relajante. La brisa del mar llega hasta lo alto de la colina donde se asienta esta fortaleza veneciana. También resulta entretenido deambular por el pequeño puerto de Kassiopi, sobre todo por la noche. Pero sin duda algo menos agradable es soportar el continuo tránsito de coches, motos, furgonetas y pequeños autocares que van arriba y abajo de la calle principal (dónde se hallan la mayoría de comercios y restaurantes).


Ese barullo de vehículos ahoga el sonido del mar y cualquier otro sonido. Únicamente por las noches o a primera hora de la mañana, regresa la calma. Cuando aún no han llegado los tours de autobuses o taxis que depositan en Kassiopi a un buen número de viajeros ansiosos por tomar el sol y bañarse en sus limpias aguas.


Desde Kassiopi, se divisan las imponentes montañas de Albania. De hecho, hay escasos kilómetros de separación entre el puerto vecino a Kassiopi, Agios Stefanos, y la costa albanesa. También, desde la playa de Bataria puedes contemplar muy, muy cerca la silueta montañosa de Albania. Dan ganas de conocer un país tan montañoso y misterioso como es este.

30 septiembre 2025

Almyros, al norte de Corfú


Almyros es una playa situada al norte de Corfú muy cerca de las poblaciones de Achavari o Roda. De hecho, Almyros forma parte de la continuación por el litoral de Achavari.


Si buscas tranquilidad en un entorno casi rural, Almyros es sin duda una buena opción. La playa es apta para la natación, así como para otros deportes relacionados con el mar. Es una larga playa de arena tostada con zonas y espacios de rocas y grava. Su amplitud hace que encuentres a finales de junio poca gente en la playa. No hay sombras por esa razón es aconsejable llevar una sombrilla o alquilar hamaca y parasol en uno de los chiringuitos que hay a lo largo de la playa. Nosotros elegimos el Elia Market porque sus parasoles son tupidos y cubren bien del sol y sus hamacas son cómodas. Desde allí se puede caminar hacia el norte a Thinali, al lago Antinioti y a la playa de Gialiskari.


A nosotros nos pareció un lujo poder estar casi solos en un entorno paisajístico como este. Tan peculiar y lejos del impostado entorno de las playas más bulliciosas de las costas mediterráneas, como las de Marbella en Málaga o algunas playas de Ibiza o la de Pampelonne en Saint Tropez. Aunque cada playa es única y diferente. Las que son más famosas y bonitas suelen ser inevitablemente las más concurridas.


En apenas tres años, han construido en esta zona de Almyros un buen número de apartamentos y unos cuantos hoteles tipo boutique. Hoteles con pocas habitaciones y bastante lujo para esa zona del norte de Corfú. Estos hoteles cumplen en teoría normas medioambientales y están integrados con el paisaje. También, hay una buena oferta de alojamientos tanto de apartamentos familiares como de pequeños bungalós que amplían la oferta para todos los bolsillos. Era cuestión de tiempo que una zona costera tan salvaje como la de Almyros fuera codiciada por muchos.


El mar en Almyros es de un azul vibrante, sobre todo en verano en los días un poco ventosos y limpios de nubes.


Me gustó Almyros por su ambiente relajado, calmado y disfrutón. No hay mucho que hacer allí, descansar, leer, andar, nadar, ir en bicicleta (hay muchos caminos) contemplar el mar y relajarte. Más mediterráneo no puede ser, aunque tenga un poco del mar Adriático y mucho del Jónico.

07 septiembre 2024

Gardenos, esencia natural

En el área suroccidental de la isla de Corfú, el río Gardenos discurre por el valle cerca de la localidad de Vitalades, desembocando en el mar Jónico. Durante su recorrido, el río nutre el fértil valle cultivado allí por donde transita y da nombre y divide la playa en dos zonas. Una donde se sitúa la extensión más grande de hamacas y parasoles y una segunda conocida como Secret Paradise, si bien es la continuación de la playa de Gardenos. La gente suele buscar la comodidad de la hamaca y el cobijo del parasol y si tienen cerca el parking, mejor que mejor. Por esa razón, hay mayor número de parasoles cerca del gran parking.


Se trata de una playa de arena tostada, de aguas limpias, con altos acantilados que se localizan en ambos lados de ella. Extensa, con cierto aire indómito y con flora típica dunar, el agua posee una transparencia que asombra. No recuerdo una playa donde el agua tenga esa nitidez siendo de arena tostada. Supongo que ayudó que el cielo estuviera despejado y que fuera el mes de junio que empieza la temporada de playa.


La zona de la playa que preferimos es la más rústica y bravía, cuenta con menos zona edificada. En Gardenos, las edificaciones se hallan a lo largo del valle y no en primera línea de playa, como sí ocurre en otras playas de Corfú. Visualmente, mantiene intacta la línea de costa. Asimismo, en esta área de la playa, existen espacios protegidos para el desove de las tortugas. Además, es la más cercana a la taberna Baratos, excelente opción por la calidad de su comida y por la pericia de los cocineros. El típico plato de Gemistá, lo bordan. Está buenísimo. Al ser este sector de playa más agreste, suele tener una ocupación menor, y el hecho de que la localización del parking se encuentre en el otro lado de la playa, pasado el riachuelo, también ayuda.


Nos gusta la playa de Gardenos. Resulta sencillo pasar el día en ella. Uno puede nadar, descansar, leer un libro y a la hora de comer acudir a la Baratos taverna a degustar la típica comida griega o lo que te venga de gusto.


Después de la comida, puedes regresar a la playa y tumbarte bajo uno de sus tupidos parasoles y disfrutar de una pequeña siesta o entrar en el mar y nadar o flotar. Hasta puedes quedarte a ver como el sol desaparece dejando destellos dorados y anaranjados sobre la superficie del mar.

Es una playa poco conocida. Un lugar donde aún no ha llegado la avaricia inmobiliaria y la degradación del entorno. Sigue siendo un lugar tranquilo, sin estridencias, con zonas de densa vegetación y con acotamiento para el desove de las tortugas. Algo importantísimo.

26 agosto 2024

Agios Georgios Pagon, entorno escénico


Seguramente, el interior de Corfú se conserva tan genuino por su dificultad de acceder a él. Las carreteras son estrechas y en algunas zonas están muy parcheadas. La mayoría son laberínticas. Solamente si has circulado por ellas varias veces puedes ir relativamente tranquilo de no perderte.


Desde la oficina de alquiler de coches tomamos la carretera para ir a Agios Georgios Pagoi (o Agios Georgios Pagon, lo he visto escrito de las dos maneras). Esta carretera pasa cerca de Pelekas, Glyfada, Ermones, Liapadas, Paleokastritsa, Makrades y por Pagoi. Es una carretera rodeada de campos llenos de olivos entremezclados con otros tipos de árboles, como cipreses, higueras y pinos.

Desde el pueblo de Pagoi la desviación hacia la playa de Agios Georgios está indicada, pero has de conducir despacio para no pasársela de largo. La playa ocupa casi toda la bahía, pero no toda. Tiene forma de media luna y parece una inmensa piscina azul. Según el día y la hora muda de color, del azul celeste al marino pasando por el verde, el gris y en el ocaso se tiñe de tonos dorados.


Es una playa bonita de arena tostada y resulta tan agradable estar allí que ya es nuestro segundo año que elegimos estar alojados en esta misma playa. Es la playa de los pueblos del interior de Pagoi, Dafni y Prinilos y de otros más. Incluso los habitantes de Corfú capital llegan hasta ella para pasar unos días de distensión. Huyendo del bullicio de la ciudad. 


En el mes de junio, la ocupación de esta playa es baja. No hay saturación. Sin embargo supongo que, por las sombrillas y hamacas que hay a lo largo de la playa, en julio y agosto, la playa debe tener una ocupación mayor. Una de las razones de nuestro regreso a Agios Georgios Pagoi es sencillamente porque en el mes de junio no hay mucha gente. Otra de las razones para nuestra elección de retornar es que es una playa extensa, de aguas limpias, plácida y también, bonita. 




Se trata de una playa familiar y tranquila. Un lugar perfecto para recargar pilas y para gozar del placer del relax. No está muy urbanizada. No obstante, sí que existe una zona dónde la construcción de hoteles es más numerosa. Por eso las dos veces que hemos pernoctado aquí, hemos preferido alojarnos en la zona con menos edificaciones donde los alojamientos son de gerencia familiar, más pequeños, con menos habitaciones. Siempre buscamos ese tipo de alojamientos familiares de trato más cercano, sin ruidos, ni música a todas horas. Además, nuestro alojamiento se hallaba más próximo a una pequeña carretera que conduce hasta la bonita población de Afionas y por consiguiente a Porto Timoni (que es la típica playa de postal).


En la zona hotelera se localizan los hoteles con más habitaciones como San Georgio Boutique, Alykon Beach o Saint George Palace. Es cierto, sin embargo, que la gran mayoría de alojamientos en Agios Georgios no suelen rebasar los tres pisos de altura. Ello les da una apariencia exterior muy agradable. También son más bonitos, aunque la mayoría de veces lo son más por fuera que por dentro. En muchos casos la decoración está anticuada y trasnochada, aunque sin llegar a ser fea.



Hemos comido muy bien en varios restaurantes de Agios Georgios Pagoi. Hay buena oferta gastronómica.  Por ejemplo, nos ha gustado comer tanto en Blue Heaven Taverna, como en Delfini como en la taberna Dora. Todos ellos son restaurantes agradables con buenas vistas a la playa o al campo como en el caso del Dora Taverna. También nos gusta tomar algo al atardecer, sobre todo en Cool Water (me encanta su limonada y sus batidos) o en San George Café (hacen buenos cócteles).


Por las noches, en Agios Georgios, las pocas luces invitan a una excursión con tintes de aventura. Puedes caminar los más 3 kilómetros de largo que tiene la playa, sobre todo si hay luna llena. Mientras paseas por el polvoriento sendero, en particular en las zonas menos habitadas, el silencio queda solamente interrumpido por el armónico y arrullador compás del mar. Es algo apacible y muy romántico. Respiras serenidad. Al menos nosotros lo vivimos así.