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18 octubre 2015

Hotel Princess Kyniska Suites


Llegamos al hotel bajo un sol abrasador. Nos costó un poco encontrarlo, porque no está en Plitra sino en Karavostasi.


El hotel se localiza en la ladera de una colina que forma parte de la gran mole del Cabo de Xylis, en la bahia de Xylis.  


Para llegar hasta el hotel has de superar la fuerte pendiente de la montaña, pero cuando atraviesas la entrada para llegar hasta la recepción del hotel, todo es calma.
La temperatura del aire acondicionado del hotel es la ideal para hacer un buen check in, mientras te ofrecen una bebida de bienvenida.
El sol sofocante del mes de agosto al mediodía impide pensar, pero ahí están los amables funcionarios del hotel que te acompañarán hasta tu habitación, mientras te explican el funcionamiento del hotel.



La suite era tipo apartamento, con cocina y una enorme terraza. Comodísima. La zona del salón-comedor estaba decorada con arriesgados toques de color en tonalidades verde pistacho, gris acero, azul pálido y blancos crudos y tostados.
Los colores de la habitación eran totalmente diferentes a los del salón, donde predominaban los tonos lilas y malvas. Era una habitación cómoda, perfectamente insonorizada e impoluta.




La continuación del suelo del salón llega hasta la amplia terraza y unifica visualmente todo el gran espacio de la suite. Las vistas desde la terraza ya merecen por sí solas la visita al hotel: son realmente espectaculares. Aún sin estas vistas el hotel es altamente recomendable.



La zona de la cocina estaba perfectamente integrada. Así como la nevera. Como detalle de bienvenida, en la nevera nos esperaba una fuente de fruta, agua, refrescos y un vino delicioso ganador del premio al vino blanco del 2014. Ideal para tomarlo fresquito mientras admirabas el paisaje de la bahía.


El hotel dispone de zona de spa, un pequeño espacio de fitness, servicio de habitación y restaurante, por cierto muy bueno. Cenamos allí bajo la luz de la luna y fue una experiencia inolvidable. La comida de calidad, bien presentada y con un atento y eficiente servicio de camareros.


También, hay una agradable piscina con zona de bar. Conectada a su vez a la cafetería interior. Ideal para refrescarte cuando regresas calurosa de la playa.

  
El entorno del hotel no puede ser más bello: altas montañas, el fértil valle de Asopos y Papadianika y la playa de Plitra a sus pies. Una excelente playa de arena, mejor que muchas otras que se llevan la fama.


Desde este cómodo y limpio hotel te plantas en una hora en la isla de Elafonisos. También a una hora está Monemvasia, Gerakas y Kyparissi. Desde aquí igualmente puedes llegar hasta el emplazamiento arqueológico de Mistras en menos de una hora y si te gusta bucear puedes ver la ciudad sumergida de Asopos.
Princess Kyniska Suites es un hotel que cumple con cualquier expectativa exigente. Es nuevo y confortable. Además, se integra en el entorno utilizando piedra, tonos ocres y un diseño que hace que el hotel se camufle en la montaña. Algo que, desde luego, es muy de agradecer. 

10 octubre 2015

Plytra paralia o Plitra beach


La playa de Plytra o Plitra detenta, año tras año, la distinción europea de bandera azul. La calidad de sus aguas es evidente, pero también la de su arena tostada.


Dispone de todos los servicios que necesitas para pasar un feliz día de playa.  Las sombrilla y las hamacas tienen un coste de 6 euros para todo el día.
Por la mañana a primera hora, pagamos los 6 euros por la correpondiente sombrilla y sus dos hamacas, nos dieron un resguardo con el que pudimos volver sin pagar de nuevo por la tarde. Además, los chiringuitos te sirven las bebidas allí mismo, a un precio más que razonable. Resulta comodísimo ya que no tienes que acercarte a pedir la bebida, ni hacer cola.


La playa es inmensa, toda de arena y es poco profunda, solo a ambos lados de la gran playa hay unas zonas rocosas.
Es una tranquila playa familiar, absolutamente plácida. El agua clara y limpia de la bahia de Xylis atrae como un imán a los habitantes de los pueblos de los alrededores. Vienen desde Esparta, Molai, Asopos y Papadianika, aunque también hay veraneantes que vienen de Trípoli y Atenas.



En verano, reúne a una considerable población que viene a pasar las vacaciones. No vimos muchos turistas extranjeros, solo franceses y algunos alemanes. El resto eran veraneantes griegos.
Una playa hermosa y en la cual puedes llegar a apreciar con profundidad la genuina vida griega. Son veraneantes pacíficos y hogareños. Los niños juegan en la orilla solos o acompañados de algún familiar. Una conquistadora y relajante estampa.



Para muchos cosas tendríamos que aprender a vivir como los griegos. Felices, familiares, tranquilos, educados y ligados a la tierra. Una buena aportación a la Unión Europea.

28 septiembre 2015

Tigania beach en Laconia

Llegamos a la playa de Tigania sobre las 9 de la mañana. Los desayunos en el hotel Elea Mare, se sirven a partir de las 8. Ideal para nosotros que nos gusta aprovechar las mañanas y también bañarnos a primera hora del día antes de que el sol apriete con fuerza y la playa se "llene" de bañistas.



La playa de Tigania está muy cerca del hotel Elea Mare. Fuimos los primeros en llegar. La playa estaba desierta. Un par de personas limpiaban la playa de las colillas y de los plásticos que vienen a la orilla arrastrados por las olas y el viento desde las barcas y los yates.


Aparcamos bajo la sombra de un árbol. A esa hora del día, el mar parecía una balsa. Una balsa cristalina y limpia.


Tigania es una playa grande de arena tostada y mar tranquilo, cuando no sopla el famoso viento de Methelmi. Detenta bandera azul y dispone de parasoles, hamacas, chiringuito, restaurante  y un espacio habilitado para el deporte, en la zona izquierda de la playa. A la derecha, la playa es virgen.


Al tratarse de una playa de arena, limpia, tranquila y de aguas cristalinas a partir de las 10 de la mañana se empieza a llenar de familias, sobre todo en la zona de las hamacas y parasoles. Es sin duda una playa familiar. Hay familias que vienen hasta allí de los pueblos cercanos como Molai, Esparta o Asopos y también veraneantes que llegan desde Atenas y que pasan unos días de vacaciones por esta zona.


Mientras tomas una cerveza o un zumo natural, siempre resulta entretenido ver como transcurre un divertido día de playa para los habitantes de esos pequeños pueblos o ciudades griegos. Con los niños riendo, sin miedo al mar y jugando con sus familiares.


Nosotros para aprovechar el día, comimos en el sencillo restaurante que hay en la playa. Comida griega sin grandes pretensiones.

20 septiembre 2015

Simos beach

Sabíamos que la playa de Simos es muy popular por su belleza panorámica y por la calidad de su arena y de sus aguas, y por tanto nos imaginábamos largas colas de coches en el puerto de Pounta para acceder al ferry que nos llevaría hasta la isla de Elafonisos.


En previsión salimos del hotel relativamente pronto; sobre las 9 de la mañana ya estábamos en marcha.

Llegamos a Pounta -pequeñísima población cercana a Neapolis- a las 10 de la mañana. En ese momento, el ferry estaba cargando los vehículos que querían llegar hasta la isla. Previo pago de 12,30 euros -que correspondía a dos personas y un coche- embarcamos sin hacer cola. Rápidamente.


El trayecto de 570 metros de distancia se hace en menos de un cuarto de hora. Está organizado a ritmo de un reloj suizo. Se percibía que estaban acostumbrados a una mayor afluencia de vehículos.

Al salir del ferry, ya se aprecia un cartel que anuncia la playa de Simos. Se halla a 4,5 kilómetros del puerto.


Simos beach se localiza al sur de la isla y aunque se le conoce por este nombre, realmente la playa se divide en dos playas separadas: Frago beach y Sarakiniko beach. En ninguna de esas dos playas hay árboles, pero si una extensa y espectacular zona dunar.



Al llegar a la playa encontramos aparcamiento sin dificultad y nos dirigimos a la zona de sombrillas y hamacas del Buddhas. Elegimos dos hamacas comodísimas y un parasol tupido de hojas de palmera y cañas que proporcionaban una compacta sombra. Nos costó 10 euros. No nos pareció caro tras ver la playa y lo que ofrece. La popularidad de esta playa hace que todo el entorno se encarezca, pero de todas formas es mucho más barato que otras playas populares del Mediterráneo en plena temporada alta, como las de Capri, Ibiza y no digamos el noreste de Cerdeña.
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El agua de Simos beach es cristalina de un azul celeste en alguna zona y, en otras, de un azul turquesa. La blancura y la pureza de su arena es envidiable. Recuerda a las bonitas playas de arena blanca de algunas playas del Caribe. Hasta el agua es más caliente aquí que en otras playas de Grecia. La templada temperatura del agua se debe sin duda a que el mar no es muy profundo y se asemeja a un inmenso cristal traslúcido que absorbe la luz y el calor del sol.


Es una playa de una gran belleza a la que volvería sin pensarlo dos veces. Además, resulta divertido cruzar el pequeño canal que separa Pounta de la isla de Elafonisos y llegar hasta allí.