Arillas se localiza a los pies de la población de Afionas. Su bahía enmarca una bonita playa de arena tostada, entre acantilados. Las bahías vecinas de Agios Georgios Pagoi y Agios Stefanos Avliotes se hallan a pocos kilómetros. De hecho forman parte de la continuación del litoral de las playas noroccidentales de Corfú. Delante de la marina de Arillas los islotes con forma de barco, Nisída Karávi.
Muchos visitantes vienen a Arillas atraídos por la gran oferta de cursos de yoga. También se hacen reuniones a última hora de la tarde, antes del ocaso, dónde la gente baila o quedan hipnotizados por sus puestas de sol. Pese a las indicaciones de que no se practique el nudismo, lo practica la mayoría de visitantes que acude a esta playa. Sólo en la parte central de la playa, donde se hallan los locales de restauración, comercios y cafeterías, se respeta esta prohibición. En cambio, en ambos extremos de la playa, en la zona de los acantilados, se ejercita el nudismo.
En la zona norte de la playa, se practica el nudismo con jolgorio, sin ningún reparo. En la parte sur de la playa, la más cercana a Afionas, el nudismo es más relajado y tranquilo. Muchos hacen yoga en la playa y después se introducen en el mar sin ropa. Al atardecer, allí se hacen encuentros para bailar mirando al sol. Una forma de contacto con la gente y la naturaleza. Un ejercicio de encuentro con uno mismo y de armonía con el sol.
La playa de Arillas es una playa ventosa, un poco más que en otros lugares del norte de Corfú, pero esa brisa no dura todo el día. Si el día se despierta con viento, lo más probable es que se calme por la tarde y quede una tarde maravillosa de playa, ya que la brisa se lleva el calor. O puede despertar el día calmado y por la tarde empezar el viento. Con viento o sin viento, los atardeceres en Arillas son de esos que te quedan en el recuerdo para siempre.
Nos alojamos en Nóa Suites un alojamiento pequeño, limpio y bonito a 600 metros de la playa en un lugar campestre y tranquilo un poco alejado del bullicio de las playas en verano. Estábamos rodeados de campos de olivos y huertos. Vimos muchos pozos de agua. Quizás esa facilidad para conseguir agua posibilita que el campo aquí no se abandone. Al contrario, muchos habitantes de Arillas que pueden tener un negocio familiar de habitaciones o apartamentos para turistas de veraneo y en invierno, vuelven a su rutina habitual en el campo cuando esos negocios de playa se ven obligados a cerrar en invierno.
La ruralidad de Arillas hace a esta población costera todavía más interesante, ya que pese a estar en verano invadida por turistas, mayoritariamente europeos, mantiene ese aire campestre. Eso sí, los turistas han cambiado los horarios de las tabernas y de los restaurantes. También de las comidas. La gastronomía se ha globalizado. Resulta difícil encontrar comida griega, pero es facilísimo toparse con hamburguesas, pizzas y espaguetis. Eso sí, las ensaladas griegas están presentes en la mayoría de los establecimientos de comida con productos locales cultivados por agricultores de la zona. Asimismo, en las panaderías venden donuts, croissants y dulces que no tienen nada que ver con los dulces griegos. Lo único que no ha cambiado con el paso del tiempo es que se siguen ofreciendo y sirviendo los vinos griegos. No cabe duda de que los griegos están orgullosos de sus vides.