En nuestra ruta por los castillos extremeños, no podía faltar el castillo de Feria. Queríamos visitar el de Barcarrota y el de Nogales, pero ahora tocaba Feria. Todos estos pueblos presentan una estructura medieval y conservan sus castillos. El de Barcarrota fue transformado en plaza de toros. Se halla en pleno centro de esta localidad. Los otros dos, el de Feria y el de Nogales, se encuentran más alejados de sus núcleos urbanos. Aunque, sin lugar a dudas, el castillo de Feria es mucho más inaccesible que el de Nogales.
La localización del castillo de Feria es de las más panorámicas que hemos visto. Su ubicación domina el territorio que lo circunda. De hecho, hay constancia de la ocupación de este alto peñasco por íberos, romanos y musulmanes.
El castillo se puede divisar ya desde la lejanía. Una vez allí, desde las murallas del castillo, se puede contemplar la planicie pacense en 360 grados. Las vistas son espléndidas. Una motivación añadida para conocer esta fortaleza.
Este castillo se sitúa sobre un alto cerro rocoso de difícil acceso para su conquista. La fortificación fue construida entre la mitad del siglo XV y principios del XVI. Dispone de una muralla que se ajusta a la rocosidad irregular del terreno. A sus pies, el pueblo de Feria. Nosotros aparcamos el coche allí y subimos la empinada cuesta hasta el castillo. No es cómoda, ya que es un ascenso continuado hasta la cima. Se paga una pequeña entrada para acceder al recinto amurallado y va acompañada por el relato de las vicisitudes de su historia narrado por una simpática guía.
La muralla del castillo de Feria se puede recorrer casi en su totalidad por el pasillo de ronda o adarve. Este paso permitía una mejor vigilancia de la fortaleza. La muralla dispone de torres redondas y de planta cuadrada o rectangular. Lo más espectacular de esta fortaleza es su bonita y maciza torre del homenaje. Tiene unos cuarenta metros de alzada e impresiona cuando te hayas a los pies de la misma. La torre es de planta cuadrada aunque se construyó redondeada en sus cuatro esquinas exteriores. En su interior, se divide en cuatro niveles o pisos.
Este monumento amurallado con su torre del homenaje está bien protegido y por esa razón perfectamente conservado. Su función fue guerrera, pero también civil. Desde hace siglos, es propiedad del linaje de Feria que comenzó como un señorío de la orden de Santiago y en la actualidad es un ducado.
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