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11 abril 2023

Almonaster la Real, la esencia de la emoción

En nuestro periplo por los castillos de Extremadura y Andalucía, después de visitar el Castillo de Cortegana decidimos ir a Almonaster la Real. En realidad, no son muchos kilómetros y aprovechamos esa ruta para hacer una parada en Jabugo, ya que teníamos que pasar necesariamente por allí.


Almonaster la Real fue la mayor sorpresa del viaje. Es un pueblo muy bonito y humilde. Se asienta sobre un terreno escarpado y fértil, en la Sierra Norte de Huelva. Está cuidado y limpio. El empedrado de sus calles, el encalado de sus casas, todo en Almonester sirve de inspiración de cómo se debe cuidar el patrimonio. Sus alrededores son igualmente inspiradores. Su enclave es pura fotogenia.


Aunque, fuimos principalmente para ver los edificios más emblemáticos de Almonaster la Real, la iglesia-mezquita y su plaza de toros, también tiene mucho más que disfrutar. No hay que perderse la Iglesia de San Martín y sus alrededores, situada en un barrio cuidado, con un empedrado precioso. Asimismo, merece mucho la pena visitar la zona del Ayuntamiento, el barrio que lo rodea y la Ermita de la Trinidad. Una pequeña ermita muy colorista.




Llegar hasta la Iglesia-mezquita y a la plaza de toros resulta sencillo. A pesar de que ambos edificios se ubican en la cima de un cerro, las pendientes para arribar a ellos no son muy pronunciadas. Se llega en un momento. Se accede desde la calle Llana o por la calle el Pino hasta la calle del Castillo. También, existe la posibilidad de bordear la muralla y pasar por el antiguo burgo adosado al exterior de las murallas.

     

Este edificio singular de la iglesia mezquita (se le conoce como la mezquita de Al-Munastyr) se construyó sobre uno anterior de época romana, más tarde reutilizado como iglesia visigoda. Eso se aprecia no solamente en el espacio del interior, también en la reutilización de capiteles romanos y visigóticos. Este espacio recogido es perfecto para la meditación y la oración. Los bonitos capiteles reutilizados son o bien de piedra o bien de fino mármol. Es meritoria la buena restauración y conservación de la iglesia-mezquita. Entre el siglo XV y el XVI se le añadió el campanario y el porche. Interesante y preciosa es la zona de la shan o patio descubierto, que se usaba para realizar las abluciones cuando era mezquita omeya.



El edificio ha tenido la virtud de la transformación a lo largo de los siglos y aún ahora tiene la capacidad de emocionarnos con su bella sencillez.

26 diciembre 2022

Zufre, el tesoro de la sierra

Una de las poblaciones de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche que más nos gustó fue la de Zufre. Se trata de un pequeño pueblo serrano encaramado sobre un alto risco y rodeado de fértiles dehesas, montes cubiertos de vegetación y que tiene a sus pies el embalse de Aracena. La empedrada y ascendente entrada a Zufre, desde la carretera, es una de las más espectaculares que recuerdo.


Zufre está cuidado, limpio, con unos alrededores de una belleza que emociona. Posee edificios de gran valor arquitectónico como el Cabildo o el Ayuntamiento. Es un edificio del siglo XVI con portada adintelada y de varias alturas para acomodar diferentes dependencias. Una de ellas servía también como cárcel. Se sitúa en la plaza de la Iglesia. Una plaza muy bonita, con un empedrado con diseño en cuadrícula, donde también se erige la espectacular iglesia de la Inmaculada Concepción, del siglo XIV. A su lado izquierdo, se le añadió una capilla ya en el siglo XVI. No pudimos ver su interior por estar cerrada.


En las callejuelas de Zufre descubres edificios bonitos y bien conservados. Muchas de sus calles están empedradas con diseños que evocan el damero de ajedrez, otros con motivos florales. Una de las características principales de Zufre son sus fuentes, como la situada en uno de los lados del edificio del Ayuntamiento o la de la Fuente de la calle Larga, o la fuente de la calle Ruiz Barrientos. Además, del espectacular parque del Paseo de los Alcaldes José Navarro y Andrés Pascual, con unas vistas a la sierra de las más bellas e interesantes de todo el viaje.


Recorrimos el casco viejo de Zufre por las sinuosas calles de Postigo, Vicente Campos, Linares, Sierra, San Sebastián y la calle de la Ladera. Zufre tiene una estructura urbana absolutamente medieval. Asimismo, vimos en obras la plaza de Toros y arribamos hasta la plaza Quebrada (donde tomamos unas tapas en el bar Los Benitos).




Zufre no es muy grande. Así que, cualquier rincón merece la pena ser visitado. Cualquier laberíntica calle te conduce a una igual o más bonita. Me hubiera gustado pernoctar en Zufre y eso es algo que me faltó en este viaje. Zufre es un tesoro, una localidad muy bella cuanto menos a finales de invierno y principios de la primavera.

26 noviembre 2022

Cortegana y su castillo

Cortegana es una población de la Sierra Norte de Huelva. No es pequeña. Al contrario, es una de las localidades más pobladas de la zona de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Cuenta con cerca de 5.000 habitantes. La población se extiende a lo largo de una loma y en el punto más alto del cerro se erige majestuoso el castillo de Cortegana. En nuestra ruta por los castillos de Extremadura y la Sierra Norte de Huelva, teníamos previsto realizar una parada para conocer su restaurado y habilitado castillo medieval. Cuando aparcamos el coche en la avenida de las Minas Altas, lo primero que vimos del castillo fueron sus altas torres. La imagen del castillo se imponía sobre todo el resto de los edificios. Su situación lo preside todo. 


Accedimos a la fortaleza de Cortegana andando por la empinada calle de Paymogo hasta la plaza del Divino Salvador dónde se halla, encabezando esta plaza, la Iglesia del Divino Salvador y en una esquina el Casino de Cortegana. No lejos de esta plaza está el Ayuntamiento de Cortegana. Desde esta zona, las calles son ascendentes hasta el castillo.

Desconocíamos que se podía llegar en coche hasta el castillo y, además, queríamos ver el casco viejo de Cortegana. Sin embargo, nunca nos imaginamos que la cuesta para llegar al castillo fuese tan pronunciada. Parecía no tener fin. Resultaba agotadora. No obstante, te recompensa porque desde las callejuelas hasta el encaramado castillo las vistas no tienen desperdicio. Son magníficas. 




El castillo, del siglo XIII, está rodeado de una muralla irregular. Se percibe su adaptación al desigual terreno del cerro. Adosado al castillo se localiza la sencilla y bonita ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Una ermita encalada y no muy grande, en perfecta armonía con la fortaleza. 

La entrada al castillo nos pareció económica (2 euros por persona) y aunque el castillo no es muy grande, está cuidado. Coincidimos con varias excursiones que también iban a visitarlo. La visita al interior del castillo no es apta para personas con movilidad reducida ya que hay que subir elevadas escaleras de hierro. Dentro de las estancias habían algunas armaduras y unos pocos enseres para que pudieras hacerte una idea de cómo era la vida en un castillo medieval. Después de la visita a esta fortificación, seguimos descubriendo Cortegana.




No es sencillo pasear por Cortegana. Las fuertes pendientes están presentes en la mayor parte de su entramado urbano. Asimismo, si visitas esta localidad descubrirás que, además del castillo medieval y su ermita existen otros edificios de gran interés como la Casa Estrada (arquitectura singular de finales del siglo XIX), la Plaza de Toros construida en 1894 o el Gran Casino, de finales del XIX con un interior decorado con mosaicos de colores.

20 junio 2022

Linares de la Sierra, joya serrana

A pocos kilómetros de Aracena, se encuentra el pequeño pueblo de Linares de la Sierra. Un tesoro. Prácticamente a la misma distancia que de Aracena, pero en sentido contrario, se ubica Alájar. Otra pequeña joya de la Sierra norte de Huelva.


Linares de la Sierra se halla escondido en la ladera de una tupida montaña, entre encinas y grandes alcornoques. La frondosidad del bosque es tal que nos impide ver la tierra. Justo en la intersección de montañas por la que se forman barrancos y un pequeño valle, el valle de la Palma, discurre el arroyo Plamencia. Un pequeño riachuelo de aguas claras y limpias rodeado de una notable diversidad de vegetación, donde abundan los renacuajos y las ranas.



Linares de la Sierra está cuidado. El bonito empedrado de sus calles se llena de hierba en primavera.

El sonido del agua de la fuente nos atrae como moscas a la miel. La fuente es bonita y está justo al lado de la iglesia de San Juan Bautista, en la Plaza Juan Ramón Jimenez. Es una de las muchas fuentes que hay en esta pequeña localidad. A los pies de la trasera de esta iglesia y acoplada a la base de su muro o pared y aprovechando la estructura circular de la plazoleta, se encuentra la plaza de toros.



En busca de un camino para recorrer, bajamos por la calle Encina hasta la zona de los senderos y del arroyo Plamencia. Desde aquí parten las rutas que comunican esta pequeña población con Alájar o con Aracena. Hay varios recorridos entre ellos, los de la Molinilla o el de Los Madroneros. La ruta hacia Alájar transcurre paralela al riachuelo. Es un camino muy agradable de transitar. Es el que hicimos, aunque no en su totalidad.



No nos imaginábamos que Linares de la Sierra fuera tan sorprendente y bonito. Merece la pena visitarlo. Se trata de un pueblo tranquilo, con buenas vistas, muchos senderos o rutas, con alojamientos rurales y con buenos restaurantes, uno de ellos con estrella Michelin -Arrieros- y buenos y rústicos bares de tapas.