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11 junio 2024

Moura y su morería


Moura está en el Alentejo, a unos 50 kilómetros de la antigua frontera con España y a otros tantos de territorio pacense. Tras visitar Fregenal de la Sierra, era nuestro primer destino. El día despertó despejado. Decidimos hacer una parada allí para conocer su barrio de la Morería (uno de los más famosos de Portugal) y de paso comer allí. Siempre se come bien en Portugal.



Resultó sencillo aparcar en Moura. Lo hicimos al final de la Rua da República, una calle animada con comercios de todo tipo. Pasamos por delante de la Iglesia de São Pedro, actual Museo de Arte Sacro, aunque estaba cerrado. Desde allí recorrimos las sinuosas y estrechas calles perpendiculares a la Rua de la República. Las casas encaladas lucían macetas y coloristas flores. Había tiendas de artesanía portuguesa y artesanos del cuero o de la madera. Llegamos hasta la Torre do Relógio, la Biblioteca Municipale y la Fontes das Tres Bicas. No subimos hasta el castillo. Preferimos deambular por la zona de la Morería. Se trata de un entramado de callejuelas serpenteantes, con casas de una o dos plantas, encaladas. En la mayoría de estas pequeñas viviendas, en sus fachadas, lucen las macetas con sus coloristas flores.




Moura es tranquila, cómoda de visitar y muy aconsejable para comprar artesanía portuguesa. Así que, visitarla es una buena idea. Y desde allí puedes acercarte hasta el embalse de Alqueva o las poblaciones de Beja, Serpa o Portel.

Después de comer, nos sentamos en una cafetería de la rua Serpa Pinto a tomar un café acompañado del típico pastel de Belem.

Portugal se disfruta!


17 julio 2022

Serpa, cautivadora

Arribamos a Serpa desde la villa de Mértola. Es un trayecto encantador. La carretera pasa por el Parque Natural do Vale do Guadiana. Un espacio geográfico de gran valor y riqueza, con inmensas y ricas llanuras y pequeños pueblos agrícolas.


Serpa ha estado habitada, durante siglos, sin duda debido a su buena situación geográfica y a sus condiciones medioambientales. Buena tierra para el cultivo y para el ganado. También es terreno rico en minerales para la fundición y existe agua en abundancia en sus alrededores. Desde siglos y siglos atrás, por tanto, sus buenas condiciones y localización facilitaron la vida allí. Quizá por estos motivos, se han encontrado Menhires, Dólmenes y construcciones que han perdurado a lo largo del tiempo.


Serpa resultó ser una grata sorpresa en nuestro viaje al Bajo Alentejo. La ciudad se halla amurallada. El estado de conservación de la muralla es asombroso y también su longitud.




Muchas de las calles y edificios de Serpa se encontraban en obras. Se percibía un verdadero interés y esfuerzo por conservar y cuidar su centro histórico. Que aparte de ser extenso, es monumental.


Justo en el centro de la población, en su zona más elevada, se edificó un Castillo. El Castillo está adosado a la muralla que rodea el área más antigua de esta población. Para acceder al castillo, el visitante ha de pasar por debajo de una parte de la estructura de la torre del homenaje que cedió y colapsó y quedó encajada, entre muros, formando un hueco pétreo por dónde se accede a la plaza de armas del castillo. Dentro del mismo, han habilitado un bonito espacio como museo municipal de Arqueología. No es un museo grande, pero si resulta muy didáctico. Guarda piezas que datan de la prehistoria, pasando por la Edad de Hierro. La ciudad fue muy importante en época romana y también, bajo dominio islámico. Se pueden contemplar pequeños utensilios como puntas de lanza, collares etc. También piezas de gran tamaño. Si visitas la zona superior de las murallas, obtendrás una excelente perspectiva de la extensión de su gran centro histórico y una buena visión del territorio que lo circunda. Inexcusable acceder a esta parte del castillo.




En la animada Praça da República, encontrarás una de las pastelerías más curiosas, Casa Paixão. Allí todo está riquísimo. También, se suceden cafeterías, restaurantes y comercios con productos de la zona: cerámica, quesos etc. No muy lejos está el restaurante Molho Bico. Comimos allí muy bien. Está decorado con piezas populares de cerámica portuguesa y una gran chimenea que permanecía encendida mientras comíamos. Sin embargo, no era nuestra primera opción. Pretendíamos comer en el restaurante Alentejano, pero por esas fechas, estaba cerrado y no fue posible. La opción alternativa que escogimos, fue muy acertada.




Sin duda, es un gran idea visitar Serpa. A nosotros nos encantó. Es más, nos hubiera gustado alojarnos en esta localidad un par de días o tres para recorrer tranquilamente la ciudad. Hay mucho que ver: sus puertas de entrada a la muralla, la de Moura y la de Beja (muy bonitas) o acercarte a disfrutar de otros lugares, muy interesantes de la zona, como son Mértola o Moura.

12 marzo 2022

Viana do Alentejo


Sentía curiosidad por conocer Viana do Alentejo. El blog “El Lobo Bobo” cuenta con una entrada sobre esta población que me despertó la curiosidad. Además, me pareció que estaría bien conocer un lugar alejado del circuito turístico de Évora. La población no recibe tantos turistas como Évora y eso que está solamente a 31 kilómetros de distancia. En general, quienes visitan Évora, suelen desplazarse hasta Monsaraz, Estremoz, Redondo, Portel, Elvas, Vila Viçosa o Arraiolos, pero son muy pocos los que escogen conocer Viana do Alentejo. Es una lástima porque su Castillo, del siglo XIV, y su iglesia, Nuestra Señora de la Anunciación, del siglo XVI, son construcciones realmente interesantes. Asimismo, Viana es un lugar genuinamente portugués sin influencias exteriores que, si te gusta la tranquilidad de los pueblos alentejanos, deberías visitarla. No es muy grande, pero se vive bien y eso se nota enseguida. Dispone de una buena biblioteca pública y buenos servicios. Está limpia y cuidada y aparte del Castillo, tiene un Convento -el Convento de Jesús-, antiguo convento de monjas, que está muy deteriorado y que en la actualidad es de propiedad privada y en rehabilitación y que aportará un nuevo aliciente para explorar Viana do Alentejo (si es que finalmente permiten visitar su interior). Tampoco, te pierdas la fuente del siglo XVIII que se localiza en la Praça da República. Es muy bonita. Nosotros aprovechamos aún más el viaje, comprando en una tienda de artesanía y cerámica unas cuántas piezas para regalar.



El Castelo do Viana do Alentejo es una construcción con una estructura singular ya que su ubicación, en un terreno irregular, obligó a crear un castillo de planta pentagonal y no cuadrada o rectangular que suele ser lo más común. Al Castillo, durante los siglos posteriores, se fueron añadieron tejados en forma cónica en las torres y las almenas de la muralla, creando una imagen peculiar y diferente a la típica de los castillos alentejanos de sus alrededores, como el de Portel, Arraiolos, Monsaraz, Beja o Serpa.

 
 
 
 

En el interior del castillo, las antiguas dependencias de la fortaleza se transformaron en nuevos edificios con nuevos usos. El Palacio del Concejo se modificó y en ese espacio, adosado a la muralla, se construyó la Igreja Matriz de N.S. da Anunciação. De la misma manera, en otra de las áreas de este Palacio del Concejo, enfrente del lateral de la Iglesia Matriz se edificó la pequeña Igreja da Misericórdia. Actualmente, en otro de esos espacios del antiguo edifico, se ha habilitado un área de interpretación, además de una pequeña biblioteca que también se utiliza como zona de taquilla para la venta de entradas y tienda.



Cuando realizamos la visita, estaban en obras restaurando y acondicionando el espacio y las construcciones. La humedad y la lluvia son implacables. Se nota sobre todo en la pintura del exterior de la Iglesia Matriz.

26 febrero 2022

Beja, genuina esencia

Beja es la capital del Bajo Alentejo. Se trata de una ciudad no muy grande, rodeada de campos de cultivo de cereales, sobre todo trigo y también de praderas donde pastan las vacas y ovejas.


Aunque conocemos bien el Alentejo, nunca antes habíamos estado en Beja y teníamos ganas de conocerla. Si bien nos imaginábamos una Évora más pequeña, lo que más nos sorprendió fue su carácter: el carácter portugués de Beja es diferente. Sus calles no viven esa animación de Évora, ni poseen tantos comercios, ni tantos alojamientos.

 

En Beja, su monumental centro histórico no está rehabilitado, ni restaurado como el de Évora, Portalegre o Elvas. Sí, existen zonas de la ciudad que están en perfecto estado de conservación como el magnífico e imponente Castillo, pero muchas calles e históricas casas que rodean esta construcción se hallan en un estado deplorable. Semiabandonadas a las inclemencias y al deterioro. Es una pena.

 
 

Hasta la calle peatonal y comercial rua de J.F. de Sousa y la Praça Diogo Fernades de Beja estaban sin vida. Supongo, que muchos habitantes del centro histórico lo han abandonado y se han trasladado a vivir a barrios nuevos dónde es más sencillo vivir cómodamente. 

 
 
 

El castillo de Beja está situado en la parte más alta de Beja. Fue construido sobre un edificio anterior, seguramente romano, a principios del siglo XIV. Sin embargo, ha vivido reformas significativas en el siglo XVI. Su Torre del Homenaje es impresionante, con sus casi 40 metros de altura. Está adosada a la muralla del Castillo y se localiza en el lugar más elevado del recinto amurallado que formaba el castillo de Beja. Este recinto amurallado disponía de 7 puertas de entrada. La Torre del Homenaje cuenta con tres plantas de altura. Posee una cúpula nervada, en el segundo piso, realmente bonita. Desde la cima de la torre, se puede contemplar la vasta extensión de Beja y sus alrededores. Dentro del patio exterior de la torre, se sitúa la Casa do Governador, un edificio que ha sufrido diferentes intervenciones a lo largo de los siglos. Actualmente, alberga una oficina de Turismo.


Me partió el corazón ver el abandono de la bonita Praça da República. Algunos edificios se estaban restaurando pero, en general, todo estaba dejado. Habían abierto supermercados de esos que afectan su entorno. Impersonales y feos. Lejos de los bonitos y antiguos comercios portugueses. En los 4 días que estuvimos en Beja poca gente paseaba o se atrevían a hacerlo.


No obstante, nos gustó conocer Beja y nos gustó nuestro alojamiento en la Pousada de Beja. La austeridad, humildad y la simplicidad marcaban la decoración del gran espacio del Convento de São Francisco, actual Pousada. Era lo que esperas de un convento, sencillez y sobriedad. Aunque, algún mueble más que antiguo, parecía viejo. Sin embargo, nunca antes dormí en unas sábanas tan limpias y agradables como las de nuestra habitación. Eran de algodón de calidad suprema. Además, descansamos sin ruidos, en paz absoluta y los desayunos fueron los mejores de todo el viaje. Un verdadero acierto. Elegimos esta pousada por su buena ubicación cercana al centro histórico. Al lado del Museo Regional (cerrado esos días por Covid) o no lejos del Museo Núcleo Visigótico situado en la Igreja de Santo Amaro (también cerrado durante esos días por Covid). Así que, muchos de los museos que queríamos conocer de Beja, no pudimos por la pandemia.


 
 

Sin embargo, la buena situación geográfica de Beja, nos permitió realizar muchas excursiones: Mértola, Amendoeira, Alcácer do Sal, Cuba, Viana do Alentejo y Serpa. Igualmente, en Beja, fuimos a caminar al agradable Parque da Cidade. Un buen lugar para hacer deporte. Durante todo el día, mucha gente va a correr o simplemente a pasear.

 
 

La mayoría de los restaurantes también estaban cerrados y los que vimos abiertos, no tenían casi clientela. La pandemia ha herido de muerte a infinidad de negocios, que les será muy difícil volver a remontar o volver a la normalidad.
Pese a los inconvenientes y a la situación, Beja nos fascinó por su genuina esencia portuguesa.