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18 abril 2021

Trizonia isla

Desde Elia suites podiamos hacer diferentes excursiones. Todas muy aconsejables. Una de ellas fue la de ir hasta la isla de Trizonia. Se llega o bien desde Agios Nikolaos con pequeños barquitos que se alquilan o desde el puerto de Hania, que tienen establecido un horario completo y que está más cerca.


Nosotros fuimos a la isla vía Hania. Hay que coger un barco que sale de un pequeño puerto. Su horario es cada hora. Aunque, comprobamos que si hay muchos pasajeros esperando, el barco hace más salidas. Es un trayecto corto y barato. Muchas personas que viven en la isla lo hacen a diario para ir a trabajar o simplemente van con sus carritos de la compra para adquirir lo que les falta en su despensa. El pequeño barco trae y lleva pasajeros como si se tratase de un autobús urbano. Hay un verdadero trajín de gente que cruza de un lado al otro con mercancías diversas y con productos para los restaurantes de la isla.

 
 

La isla de Trizonia está más tupida en la zona paralela a la costa continental, por el contrario es más seca y abrupta en la parte contraria a la costa y a Hania. El pequeño puerto de Trizonia es recogido y animado. La mayor parte de los restaurantes y bares están orientados hacía este pequeño puerto, aunque existe un puerto mucho mayor en el que atracan barco de mayor tamaño. Se sitúa en una amplia bahía. Grandes catamaranes, barcos de recreo y grandes veleros atracan allí. 

 
 
 

Cerca del pequeño puerto, está la iglesia y las casas se desparraman hacia el mar y la zona continental. Una imagen muy poética. Aunque, se están construyendo más casas en otros lugares de la isla.


En Trizonia, hay varias pequeñas playas de guijarros. El agua es transparente y está limpia. Hay praderas de posidonia y bancos con pequeños peces de colores.

 

Pasamos el día entero en Trizonia. Nos gustó tanto que estando allí pensamos en volver otro año. Pero, ¡Grecia es tan grande y nos queda tanto por conocer!

26 enero 2020

Eratini y Tofolona en la Fócida

En verano, los días clave para iniciar las vacaciones veraniegas, los aviones suelen llevar retrasos. Puede deberse a razones técnicas y también, cómo no, a causa del gran volumen de pasajeros que va de un lugar a otro.

Nuestra llegada a Grecia sufrió un retraso de 3 horas pero estaba de vacaciones y aunque la demora me molestaba, no quise que eso me amargase el inicio de mis vacaciones. Arribamos de noche al alojamiento, Elia suites. Preveíamos llegar tres horas antes y darnos el primer baño heleno, pero no pudo ser. Aún así, nos alegramos de estar de nuevo en tierras helenas y en nuestro alojamiento, que nos gustó desde el primer momento.


El alojamiento consistía en una pequeña casa geométrica de diseño contemporáneo, con grandes ventanales desde los que accedías al cuidado jardín.

La decoración perfecta para pasar unas relajantes vacaciones. No estaba recargada y disponía de todos los elementos esenciales. Cómoda, limpia y para nosotros perfecto. La playa estaba cerca, aunque no era una playa de arena. Además, el alojamiento dispone de un bar-restaurante que facilita mucho tu estancia.

 
 
 
 

La primera noche tuvimos ruido, había una fiesta de cumpleaños con música tecno. Por el contrario, por la mañana todo era relax. Y fue así durante el resto de nuestros días allí. De hecho, el party estaba programado y fue una excepción. Se descansa muy bien allí. No tienes ruido de vecinos, porque son módulos separados, con espacio entre ellos para aparcar los coches. 


El pueblo de Tolofona y Eratini está cerca, les separa 2 kilómetros. Por la noche o a media tarde, si hace buena brisa, apetece ir andando de uno al otro. No tienen grandes infraestructuras para un buen número de turistas, pero existen varios alojamientos de distinto tipo, ideales para la familias atenienses  o de Patras que buscan un lugar tranquilo dónde descansar.


El intenso calor de verano hace que todo tengo un punto de dejadez y de descuido y aunque el entorno es precioso y salvaje. La crisis se nota sobre todo en la falta de unas buenas infraestructuras. Los ayuntamientos de estas zonas, sin casi recursos, no puede subsanar ellos solos los problemas que supone la falta de inversión. De todas formas, aunque las calles no estén bien asfaltadas, las farolas no tengan un buen mantenimiento, falte limpieza y pintura en algunas zonas; estos lugares van sobrados de buena vida. Se respira un ambiente calmo y familiar. 


Los habitantes de los pueblos del interior bajan a refrescarse al mar y pasan largas jornadas hasta bien entrada la noche remojándose en el agua. Toman frappé, la bebida nacional, y disfrutan de la familia y los niños. Los adolescentes se distraen jugando al baloncesto o yendo en bicicleta. Me conmueve, porqué me recuerda a mis veranos infantiles, de muchas horas de juegos de mar, de ir en bicicleta y de hablar con los amigos. Veranos mediterráneos.


Desde Tolofona o Eratini puedes hacer excursiones y llegar a Galaxidi, a Delfos, al monte Parnasos, a Nafpaktos o a la bonita isla de Trizonia, como hicimos nosotros. Eso sí, de un año al otro hemos visto y comprobado el aumento de los molinos de viento para la energía eólica. Espero que esto suponga que mejore y enriquezca esta humilde área de la Fócida.

16 diciembre 2016

Nautilus apartments

Elegimos los apartamentos Nautilus por su localización, cercana a las playas, pero lejos del puerto central, un poco más ruidoso. Por las noches, en nuestro apartamento  la tranquilidad estaba asegurada.
El Nautilus tenía unas críticas excelentes y tampoco estaba lejos del centro. Estaba al lado del puerto de Hirolakas (Girólakas). Desde nuestro apartamento podías ir andando a cualquier sitio. 


La gerente de los apartamentos, Joanna,  es muy profesional, amable, simpática y acogedora. En todo momento, te hace sentir como si estuvieses en tu casa. Sus desayunos son memorables. Hechos por ella misma con cariño y destreza. Uno de los mejores desayunos que hemos probado no solo en Grecia sino en muchos de los otros países que hemos visitado.


Los apartamentos son cómodos y espaciosos. La limpieza es otro de sus fuertes. La limpieza era diaria y se notaba. Siempre había un refrescante olor a limpio. 
El apartamento estaba todo impoluto. Ideal. Lo recomiendo. Aunque, no puedo asegurar que actualmente no esté en funcionamiento.


Los consejos de Joanna, la gerente, nos sirvieron para sacar el mejor provecho de nuestra estancia en Galaxidi. Nos indicó las mejores playas y los lugares más interesantes de la zona. Nos señaló el trayecto para ir al recinto arqueológico de Delfos y el mejor camino para llegar hasta la cumbre del monte Parnaso (que en invierno, es una estación de esquí).


Las playas de esta zona cercana a Galaxidi, suelen ser de guijarros o rocas. No esperéis playas de arena fina, como en otros lugares de Grecia. Así que mejor llevar un calzado apropiado para entrar al mar. Eso sí, el agua del mar era transparente como un cristal.
Desde las playas cercanas a nuestro alojamiento, podías contemplar el omnipresente monte Parnasos y a sus pies la ciudad de Delfos e Itea. 

Alrededor de Galaxidi, existen un buen número de calas y pequeñas playas de guijarros, en las que los habitantes de Galaxidi van a refrescarse después de acabar su jornada laboral. Allí comentan lo que han hecho durante el día. En verano, la playa es un estupendo lugar de reunión. 

  

Por las tardes, mientras nadábamos en la playa cercana nuestro alojamiento, veíamos llegar los grandes yates, para comprar, atracar y pasar la noche allí o para cenar en uno de sus muchos restaurantes. Desde la playa, era un espectáculo, a veces vergonzoso, ver pasar tantos grandes y lujosos barcos en plena época de crisis económica.


Merece la pena visitar Galaxidi en cualquier época del año, también en carnavales. Nos explicaron que en los carnavales, se llena de turistas que quieren experimentar su festivo y desinhibido carnaval. En él, se celebra el final de la Segunda Guerra Mundial. Por lo que nos contaron es un carnaval muy divertido y entretenido. La gente se disfraza. En Galaxidi, siempre os acogerán muy bien, sea la época que sea.

Nos costó mucho irnos de Galaxidi, era nuestro último destino de nuestra estancia en tierras helenas. Desde el primer contacto con la ciudad, sentimos la familiaridad del entorno. Ni por un segundo nos sentimos extranjeros en Galaxidi. 

06 diciembre 2016

Galaxidi, la esencia

Hay lugares que te entran y ya no te dejan. Galaxidi ha sido uno de ellos.

Galaxidi es un encantador puerto pesquero y antiguo astillero. Nos sorprendió la perfecta conservación de su arquitectura tradicional y la belleza de sus puertos. Porque Galaxidi tiene dos puertos naturales: el puerto central, llamado Agorá, y el puerto conocido como Hirolakas -Girólakas-.


Nosotros teníamos contratado el alojamiento, el Nautilus Apartaments, muy cerca del puerto Hirolakas. Mucho más tranquilo y relajante que el puerto central. Además muy cerca de unas limpias calas. Ideales para el baño.

Nos explicaron que el término del nombre de Hirolakas o Girólakas deriva de las lágrimas derramadas por las mujeres de los náufragos muertos en el mar.


El pequeño puerto llamado Ágora o central es el más recogido de los dos, por eso cuando hace viento los barcos llegan a él para buscar refugio. Atracan la mayoría de yates y barcos de recreo y de pesca. Este puerto siempre tiene una gran animación, dado que está rodeado de restaurantes, bares, cafeterías y comercios.

En las noches de verano, los restaurantes se llenan de gente. Los propios habitantes del pueblo y de los alrededores y, sobre todo, las tripulaciones de los grandes barcos, catamaranes y veleros que atracan en el puerto para cenar.


Por las mañanas, Galaxidi parece desierto, porque se aprovecha el día para ir a las muchas calas y playas de los alrededores, para refrescarse del intenso sol heleno o hacer deporte.


Enfrente del puerto central o Ágora, se halla el gran pinar conocido como: Pera Panta. Un lugar perfecto para, en verano, darse un refrescante baño, en las frías aguas del mar de Fócida. Han habilitado en algunos tramos de la costa, en una zona de pinos, unas escaleras para acceder mejor al mar, dado que es zona rocosa y de difícil acceso.


El pueblo es encantador. La gente es amable y acogedora. Hay unas pastelerías y panaderías excelentes. También dispone de buenos restaurantes y cómodos alojamientos.


Comimos de maravilla en tres restaurantes del centro: Bebelis, Zygos y Albatros. Aunque, tras probarlos, nos decantamos por uno de ellos en particular al cual regresamos una y otra vez. Nos gustaba su comida tradicional griega, sencilla y sincera. Sin artificios.