Llegamos a Palma del Río un día lluvioso. Había llovido toda la noche y por la mañana seguía diluviando. Solamente podíamos ir a conocer Palma de Río en ese momento. A la mañana siguiente, teníamos que ponernos en marcha para regresar a nuestra ciudad. Nos quedaba por hacer muchos kilómetros, más de 900, aunque eso sí, haciendo una parada intermedia antes de llegar finalmente a casa.
El día era gris, plomizo y la sensación no era la mejor para empezar a conocer Palma del Río. Sin embargo, encontramos un aparcamiento en un lugar bastante céntrico que nos permitió ir a la Plaza Mayor de Andalucía y a la zona de la Alcazaba sin tener que mojarnos mucho. Llevamos paraguas, pero cuando llueve de manera intensa no hay paraguas que resista. Caminamos por la calle Feria, un poco por la calle de la Cigüela y también por la calle Madre Carmen. No sólo quería visitar los monumentos más importantes, quería ver las calles, con las casas en dónde vive la gente.
Llegamos a la plaza Mayor de Andalucía. En realidad, son dos grandes plazas adosadas formando un gran espacio urbano. Es el lugar de reunión de la población. Allí está el ayuntamiento de la villa, el edificio de correos, el de la alhóndiga y la puerta de entrada al recinto amurallado, la llamada Puerta del Sol.
En la Baja Edad Media, desde la plaza Mayor de Andalucía, se trazó el urbanismo de Palma del Río. De allí salen y convergen las calles más importantes de esta población que forman el primer entramado de la urbe. La calle Feria es una de ellas y una de las más comerciales. En esta calle, está la iglesia y el Convento de Santo Domingo de las Hermanas Terciarias Franciscanas, edificio del siglo XV y no muy lejos, en la calle San Sebastián, se halla la iglesia y el hospital de San Sebastián.
Desde la plaza Mayor de Andalucía los edificios más emblemáticos no están lejos, así como las murallas de la alcazaba y los restos de la fortaleza. Traspasamos la Puerta del Sol. Desde allí hay una perspectiva muy buena de la iglesia barroca de la Asunción. En uno de sus lados, el Palacio de los Portocarrero y el otro el Convento de Santa Clara, actualmente el Museo Victorio & Lucchino y la oficina de turismo. El Palacio de los Portocarrero es un edificio sorprendente por su grandeza, pero que no pudimos visitar dado que es necesario concertar previamente cita telefónica, algo que desconocíamos. También, estaba cerrado por obras en el Museo de Victorio & Lucchino y la oficina de turismo estaba a medio gas. Aunque, nos permitieron entrar en el claustro para verlo.