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18 octubre 2014

Pori beach

Después de nuestra experiencia histórica y cultural en la ciudad de Monemvasia, decidimos darnos un resfrescante baño marino.


Desde la carretera que une Limin Ierakas con Géfira habíamos visto al pasar una bonita playa de arena dorada. Así que decidimos darnos el baño allí, en Pori beach.


La playa detenta la bandera azul. Cuenta con duchas, hamacas, sombrillas, una zona para jugar al voleibol y a las palas, un chiringuito, dos restaurantes y cubos de basura para el reciclaje.
La playa tiene varios kilómetros y una forma de gran bahía. En algunos tramos, hay árboles y en otros solo arena dorada.


Es animada, aunque no muy concurrida. Playa familiar y para gente joven, sobre todo la zona en dónde se halla el chiringuito.

Por las tardes, cuando el sol no estaba tan fuerte acudían familias con niños más pequeños. También observamos que muchos jóvenes aparecían por allí, por las tardes, después de finalizar sus jornadas laborales.
Cuando llegamos a Pori beach, aparcamos a la sombra de unos árboles algo difícil de encontrar en una playa de arena del Mediterráneo, en pleno verano. 



El sol del mediodía era intenso y la playa parecía, como no hacía viento, una gran balsa de agua azul celeste en la orilla y de azul griego, en el horizonte.

Nuestras hamacas eran comodísimas y el parasol nos protegía del intenso sol. Pasamos allí todo el día, tomando cervezas frías con poca gradución alcohólica, hasta el anochecer. Hicimos un necesario receso para comer, en el restaurante Ο Άθας, en Agios Ioannis, pero en realidad, estábamos deseando volver a nuestras hamacas en Pori beach. 


Volvimos a Pori beach todos los días durante nuestra estancia en la zona, algunos días fuimos a comer a Agios Ioannis y uno de los días nos quedamos a comer en Limin Ierakas en el pequeño restaurante del puerto: To Remetzo. Es el típico restaurante para comer pulpo a la brasa o en vinagre.

11 octubre 2014

Monemvasia, la roca flotante

Limin Ierakas está situada a unos 20 kilómetros de Monemvasia. Desde nuestro alojamiento situado en Limin Ierakas, tardábamos muy poco en llegar a Géfira, Monemvasia y a Pori beach, mi playa preferida de esa área.


Decidimos ir a Monemvasia a las 9 de la mañana para evitar el tórrido sol de agosto. Aparcamos pasado el puente que une Géfira con Monemvasia, a mitad de camino entre una y la otra. Monemvasia es una imponente roca que sobresale del mar, como Gibraltar. Una península en forma de peñasco suspendido sobre el mar, como si flotase.


Entrar por la gran puerta de entrada a Monemvasia es una experiencia increíble y absolutamente gratificante. Incialmente circulas por un pequeña zona umbría, fresca y abovedada que desemboca en intramuros. La experiencia emocional y sentitiva que sentimos al traspasar las muralles y entrar en el laberíntico recorrido de las estrechas calles de la fortaleza es indescriptible. Los colores terrosos, ocres y sienas de las casas, con las buganvillas y la particular arquitectura de los edificios crean una atmósfera difícil de olvidar, sobre todo por su sorprendente belleza.
No te explicas cómo se ha podido mantener su estructura claramente medieval durante siglos, prácticamente intacta. Nosotros estábamos tan felices de vivir esta experiencia tan diferente que ni siquiera tuvimos calor y eso que estábamos en agosto. Nos encantó Monemvasia.

Monemvasia representa una fortaleza única por su historia, por el estado de restauración y conservación que es estupendo (y por lo que pude observar,  aún siguen los trabajos de restauración) y por la belleza del lugar no solo por su espectacular localización, sino además por la belleza de las iglesias, ermitas, mezquitas y palacios que aún existen en su interior. Antiguamente, se hallaba dividida en la ciudad alta (la más antigua y peor conservada) y la ciudad baja (en dónde se encuentran los edificios mejor restaurados).

Fue bizantina desde su fundación en el siglo VI dC hasta el siglo XIII. Famosa por la producción de vino de Malvasia y muy importante por su estratègica situación.  Durante siglos, fue conquistada, deseada y saqueada por pirates árabes, por Roger de Llúria y su tropa almogávare, por venecianos, francos y otomanos.


La fortaleza está custodiada por una puerta enorme de madera de higuera (que resiste al paso del tiempo, a las inclemencias y que no se quema fácilmente), reforzada además con el metal. El nombre de Monemvasia, en griego “mone emvassia” significa puerta única y hace referencia precisamente a la entrada de la forteleza.

Durante muchos siglos, esta antigua fortaleza fue un importante centro cultural y artístico. La parte inferior de la villa, la zona más cercana  al mar, cuenta con estrechas callejuelas llenas de tiendas de obras de arte, comercios, cafeterías y restaurantes.  Se puede observar que han restaurados los mejores edificios como alojamiento. Son pequeños hoteles, algunos de refinado  diseño. Dormir en ellos supone una experiencia histórica y sensorial que queda afianzada, fuertemente, en la memoria.

 
El área alrededor de Monemvasia ofrece al visitante, muchas playas. Algunas de arena, como la bonita playa de Pori, con tumbonas, parasoles, un chiringuito y restaurantes, ideal para caminar, hacer deporte y nadar; y otras playas de rocas, pero siempre con el agua limpia y transparente.


Al sur de Pori, pasado Géfira se halla la playa de Xifias, una playa larga y de arena, con aguas claras y cálidas. Otra playa es la de Kourkoula de camino al castillo. Está aislada del viento y no es muy grande.