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07 diciembre 2019

Lido de Venecia

Si algo sorprende de la isla del Lido es lo tranquila y sosegada que es en comparación con Venecia. Sobre todo, fuera de la temporada de verano  - donde no hay gente que vaya a la playa - o fuera de los días de La Mostra del Cinema di Venezia, que se celebra en el Lido, en su Palacio de Congresos. 

       
  

Esta isla forma parte de la municipalidad de Venecia. Tiene unos 12 kilómetros de largo y unos pocos de ancho. La parte de la isla da a la laguna está urbanizada. Quedando zonas de playa de arena que miran al mar Adriático, en la parte opuesta. Playas que se llenan de gente en verano, dado que es uno de los destinos veraniegos por excelencia, aunque después son muy tranquilas.


Lo único llamativo del Lido es el continuo trajín de los vaporettos que van a Venecia o los taxis-barcos. Lo demás, pasa un poco desapercibido, porque aquí todo se toma con tranquilidad.

Me gustó mucho el Lido. La gente transita en bicicleta o andando dado que es muy plana. Hay calles por las que circulan coches y otras con canales, por las que navegan pequeños barcos.

Existen buenos restaurantes, comercios y pastelerías. También, observé que hay un montón de símbolos o esculturas de leones. El león es el símbolo inequívoco de Venecia.

    

La arquitectura es también muy interesante. Se divisan muchas casas de estilo Art Nouveau (modernistas) y otras de estilo Art-Decó, sobre todo en la Vía Lepanto. También, una imagen típica es la de la cúpula del Templo Votivo o la del Hotel dónde se rodó "Muerte en Venecia".

  

Sin duda, es un buen lugar para pernoctar y ver, no solamente Venecia, también puedes acercarte hasta Murano, Burano, Torcello y todas las otras islas de los alrededores que te apetezca conocer. 


Por la noche, se respira el aire calmado a la vez que notas la brisa del mar. Si vuelvo otra vez a Venecia, volveré a alojarme en el Lido.

09 junio 2017

Venecia, la seductora


Venecia es mucho más que la plaza de San Marcos y las calles que la rodean. Más que el Palazzo Ducale, la emblemática Basílica de San Marcos o el representativo Teatro La Fenice; aunque sin lugar a dudas los tres son edificios fascinantes e imprescindibles. Lo verdaderamente seductor de Venecia es la ciudad en su conjunto, con todas sus particularidades. Esencialmente, su estructura laberíntica, tan oriental. Sus canales y sus palacios, pero también otro tipo de construcciones más ligadas al funcionamiento práctico de la ciudad, como las plazas - llamadas "campo" o "campielli" si son más pequeñas -, el puerto y los astilleros.

Me gustaron mucho las plazas de Santa Margherita, de San Polo y de Sant'Anzolo. También las pequeñas plazas o "campos" de Pozzi, San Tomà y S. Zaccaria.


Que Venecia sea una ciudad sin coches le beneficia. Principalmente, porque se libra del estrés acústico que suponen los coches en el centro de las ciudades. La ausencia de coches hace que también quede al margen de la polución constante que generan los automóviles en las ciudades. 

A primera hora de la mañana, no hay prácticamente ruidos. Mientras paseas por esas estrechas calles que rodean la Plaza San'Marcos, antes de la llegada de las hordas de turistas, te asombra el silencio que respira la ciudad.


Un interesante ejercicio visual, es el de comparar un cuadro de Canaletto con una foto actual del mismo lugar. Por ejemplo, al ver un cuadro del citado pintor de la plaza de Sant 'Marco de 1730, te das cuenta de lo poco que ha cambiado la plaza. Ocurre lo mismo con otras zonas de la ciudad.

Si lo deseas, toma una foto del Gran Canal de Venecia o de la entrada al Arsennale y  compárala  con las "venutas" que pintó Canaletto sobre los mismos temas: el gran Canal o la entrada al Arsennale. No apreciarás la diferencia. La arquitectura se mantiene  prácticamente igual que en el siglo XVIII. Sólo que ahora puedes observar que, sobre los tejados, aparecen las modernas antenas, prototípicas de nuestra era.

 

Ha sido una suerte ir a Venecia para la inauguración de la Biennale, dado que coincide con la primavera que llena de vegetación y flores los jardines al mismo tiempo que "florecen" obras artísticas en cualquier rincón de la ciudad. Es una conjunción irresistible.


Instalaciones, eventos artísticos y performances hacían que las calles rebosarán aún más de color y de diversión. Color que ya respiran algunas calles venecianas con la ropa tendida entre los edificios de vecinos, como las calles adyacentes a la vía Garibaldi y que llegan más allá de la calle o canal  Fondamenta Sant'Anna. Ropa mojada de alegres colores que se halla tendida en un orden escrupuloso y en cierto modo estético.


Me gustó ir un viernes al mercado de Rialto y deambular entre las paradas de fruta o de pescado. Caminar por las calles de los alrededores y topar por casualidad con un museo: La Galleria d'Arte Moderna e Arte Oriental. Un museo que me dejó muy buen sabor de boca.


Me deslumbró Venecia por su historia y su arquitectura, pero además por sus peculiaridades venecianas que me sorprendían a cada paso o al girar una esquina. A veces, jugaba a descubrir los leones, de piedra o metal, que esconde la ciudad. Hay miles. Pierdes la cuenta. En la foto superior, en la entrada al Palacio o Palazzo Ducal, aparece un león alado sosteniendo un libro abierto, símbolo de Venecia. Un símbolo que está presente en toda la ciudad.

   

Venecia me cogió por sorpresa. Me dejó cautivada. No me esperaba lo mucho que me ofreció esta ciudad.
 

Si vuelvo a Venecia, intentaré que coincida con una Biennale, la de Arte o la de Arquitectura. Me da igual. Una tiene lugar en años impares y otra en años pares.

Las bienales confieren una atmósfera cosmopolita a la ciudad. Aunque, cualquier fecha es buena para ir a Venecia; yo personalmente huiría de los meses de julio y agosto. Por ser temporada alta de vacaciones en Europa y porque son las fechas de mayor afluencia de cruceristas.

14 mayo 2017

Venecia y la Biennale 2017

Hacía mucho tiempo que deseaba conocer Venecia, aunque la fama de ser una ciudad con un alto número de visitantes, me frenaba un poco. Decidí ir a Venecia aprovechando la Biennale de Arte. Así conocería la ciudad y, además, me pondría al día de las últimas tendencias artísticas.

 
           
Si Venecia tiene la reputación de ser una ciudad hermosa, con sus canales, sus iglesias y palacios renacentistas y barrocos, con la Biennale la ciudad se llena de otro tipo de Arte. Un arte que abarca un concepto más amplio y en el cual, el arte contemporáneo, los eventos y las performances forman parte importante del espacio público de la ciudad.

      

Sin rumbo fijo, intentaba descubrir algunos rincones ocultos de la ciudad. Entraba por callejones estrechos y sombríos que a veces desembocaban en recogidas plazas con bonitos palacetes y otras veces terminaban en un canal sin salida. Ese laberinto de Venecia, me pareció fascinante. Entre ese complejo laberinto de calles, descubrí la exposición de Ryszard Winiarski en el escondido Palazzo Bollani y la exposición prácticamente oculta y secreta  del pabellón de Andorra. 


   
  
  
Una parte importante de mi viaje, la pasé entre el edificio del Arsennale, los Gardini y callejeando sin rumbo.



En los Gardini, se hallan los pabellones en donde exponen los países a sus artistas escogidos para la ocasión. 
Por otro lado, en el Arsennale hay una escogida muestra de los artistas invitados por la propia Biennale, entre ellos: Maria Lai, Thu Van Tran, Rasheed Araeen, Lee Mingwei, K. Pootoogook, Shimabuku, Abdoulaye Konaté, Michel Blazy, M. Stuart, David Medalla, Koki Tanaka, Guan Xiao, Achraf Touloub, Ernesto Neto, Teresa Lanceta, Hao Liang, Franz Erhard Walter, Leonor Antunes, Gabriel Orozco, Heidi Bucher, Maha Malluh, Younès Rahmoun o Zilia Sánchez.

      
       
        

El edificio central del Arsennale es impresionante. Una construcción descomunal que abarca, durante unos meses, las mejores tendencias en arte contemporáneo y las más vanguardistas.


En realidad, el Arsennale es un gigantesco conglomerado de edificios civiles de curiosa arquitectura que ha pasado por diferentes etapas constructivas a lo largo de su historia. Sus orígenes datan del medievo y una gran parte de núcleo central de la construcción servía de astillero de la gran flota naval veneciana. 

Cerca del Arsennale está la animada calle de Garibaldi. Pasear y curiosear por las tiendas de esta calle constituye una diversión sencilla y asequible.