Llegamos a Gran Canaria sobre las 9:30h. Una hora temprana para ir al hotel, pero perfecta para empezar nuestra visita a la isla. Uno de los lugares que tenía más interés en conocer era el del centro histórico de Agüimes. La cercanía con el aeropuerto nos facilitaba cumplir uno de nuestros objetivos. Así que resultaba una buena manera de empezar la ruta.
La localización de Agüimes entre el noreste y el sureste de la isla -a 30 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria y a 30 kilómetros de Maspalomas- entre la costa y el barranco de Guayadeque no podía ser más conveniente. No es una ciudad muy grande. Ideal para una buena inmersión en el modo de vivir canario. Entrar, poco a poco.
Aparcamos muy cerca del ayuntamiento de Agüimes y del centro histórico. Empezamos nuestro recorrido deambulando por el centro histórico peatonal, sorprendidos por lo cuidado y limpio que estaba. Ni un papel, ni una colilla en el suelo. Esas estrechas calles de su parte vieja, con su intrincado urbanismo con casas encaladas o pintadas de colores te sumergen en su pasado histórico. Calles que desembocan en recogidas y bonitas plazoletas, como la de San Antón, la de Orlando Hernández, la de Santo Domingo o la encantadora plaza del Rosario. Calles con escogidos nombres como la del Progreso, la del Reloj, del Sol o la del Acebuche. Calles por las que paseas sin prisas y en las que te topas con esculturas que son para mí un descubrimiento: el camello, el burro, la tertulia en la plaza del Rosario, la escultura de los carnavales, la del rincón de los enamorados. Sorprendentes piezas artísticas en la calle. Es sin lugar a dudas una especie de museo de esculturas al aire libre.
Después de este agradable itinerario, paramos a desayunar en la terraza del singular bar El Populacho, en la plaza del Rosario. Enfrente, la iglesia de San Sebastián -en su interior se halla la talla de la Virgen del Rosario que da nombre a esta plaza-. Nos lo pasamos de maravilla, en Agüimes. Un buen comienzo. El viaje a Gran Canaria, prometía.
Desde Agüimes decidimos dirigirnos a Temisas por la carretera GC-550 que pasa por la Cueva Bermeja y por el barranco de las Vacas. Una carretera panorámica con muy bonitas vistas. Durante la visita a Agüimes, el cielo gris amenazaba lluvia. Dejando atrás la ciudad, el cielo plomizo se fue despejando y nos dejó un cielo azul intenso que nos acompañó casi toda la jornada.
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