La Costa Brava en Girona resulta un territorio relativamente salvaje, aunque ya no tanto por la pérdida paisajista debida a la fuerte edificación costera. Tiene sorprendentes calas, playas largas y abiertas, otras recogidas e íntimas, zona de humedales y abruptos y vertiginosos acantilados.
Encontramos pequeñas poblaciones con sabor marinero edificadas sobre peñascos o colinas de difícil acceso como en Begur.
O también, pueblos construidos en bahías al resguardo del fuerte viento de la tramontana como en Port de la Selva, que aparte de ser un lugar entrañable y muy marino, en sus montañas se encuentra el monasterio románico de Sant Pere de Rodes. Nosotros cuando visitamos el Port de la Selva nos alojamos en el hotel Porto Cristo. Fuimos antes de la reforma del hotel. Ahora no sé cómo estará. Cuando nos alojamos en él, nos pareció un hotel sencillo.
Hay pueblos costeros y otros cercanos al mar, monumentales, con un genuino sabor rural como Peratallada. Puedes dormir en alojamientos rurales, relativamente cercanos al mar como, en el hotel Aatu o en el hotel El Pati o en pequeños hoteles con encanto.
Otros lugares de la Costa Brava aportan castillos y recuerdos cinematográficos como Tossa de Mar, o pueblos que nos remiten a un pintor, como Cadaqués a Dalí.
Hotel Sol Ixent
Casa Granados
En algunos la impronta medieval es intensa como en Pals.
- La Costa hotel
- Hotel Sa Punta
Otros guardan interesantes restos arqueológicos como en Empúries y en Ullastret.
Hoteles en la zona:
Hostal Empuries
Mas Salvi
Hotel Cala del Pi
Algunos detentan merecida fama culinaria y un hotel donde escribió Truman Capote como Palamós. En el hotel Trias se alojó Truman Capote.
La Costa Brava no deja indiferente, es un lugar donde los elementos se conjugan con una gran fuerza y en el que es fácil sucumbir a su embrujo.