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11 agosto 2026

Arronches y el relax

Arronches es una villa alentejana situada a 25 kilómetros de Portalegre. La carretera está en buenas condiciones. Así que, llegar a Arronches no es complicado. 

Fuimos a Arronche después de visitar la pequeña población de Esperança

Esperança es un pequeño pueblo con bonitos alrededores. Es muy rural y entre los olivares puedes contemplar a vacas y ovejas pastando. Todo muy bucólico y campestre. En invierno, los pastos y prados están verdes tras las lluvias de otoño y relucen con el sol o por lo menos eso es lo que vimos con un tiempo casi primaveral, un sol potente y ni una sola nube. 



Arronches se localiza en un altiplano. Su estructura laberíntica tiene mucho de medieval. Aparcamos en la calle Dom Afonso III justo delante de un gran parque. El desnivel de terreno entre la parte baja y alta de Arronches es evidente. Nosotros subimos por unas empinadas escaleras y llegamos a una plaza ajardinada llamada, cómo no, el Jardim da Cima. Desde allí, nos dirigimos al Convento de N. S. Da Luz. Empezaba a anochecer y el cielo se tornaba azul oscuro. Al azar, escogimos una estrecha calle que desembocó en la Câmara Municipal y en la bonita iglesia Matríz de Arronches –N. S. Da Assunçao del siglo XVI-. 


Cualquier callejuela del centro de Arronches es bonita, con las fachadas encaladas y el típico adorno del alentejo en amarillo o en azul que da color y contraste a los contornos de las puertas y ventanas de las casas. 



Las calles del centro de Arronches son especialmente angostas. Un coche grande no puede pasar, así que siempre es mejor aparcar un poco lejos e ir caminado. En una de estas calles de Arronches encontramos una panadería que vendía unos dulces que aún recordamos porque estaban deliciosos; quizá fueron los mejores de todo el viaje por el Alentejo. Después, pasados unos días y cuando ya se nos habían acabado, nos arrepentimos de no haber comprado muchos más. Ninguna pastelería los superó.

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