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24 mayo 2015

Hotel Perivoli

Aún no sé cómo llegamos al hotel Perivoli, porque se encuentra un poco escondido en medio del campo, en una zona de cultivo de olivos y de naranjos; pero lo encontramos a la primera y eso que los carteles que anuncian la población más cercana a él, estaban únicamente en griego.



Es un hotel boutique rural. Especialmente tranquilo por las noches. Dispone de 12 habitaciones en dos niveles, orientadas a la piscina y al campo.


Se estructura en dos rectángulos conectados entre sí. El diseño de las zonas comunes es muy bonito. Las habitaciones son agradables, aunque su decoración es similar a la de cualquier hotel convencional de una gran ciudad. Sólo los detalles de las vigas de madera y la chimenea lo diferencian.



Sorprende que un hotel tan cómodo, de estilo urbano, se localice en medio de una zona rural. Rodeado de amplias extensiones de naranjos y de olivos.

     
      

Es ideal para descansar después de un día de playa, de paseo por Nafplio o de visitar algunos de los muchos emplazamientos arqueológicos que existen por la región de la Argólida. Para llegar hasta él, eso sí, se necesita disponer de vehículo.

 
Nos alojamos en una de las habitaciones de la planta superior, dado que aunque dan a la piscina son mucho más discretas que las habitaciones de la planta baja. Todas las habitaciones son iguales en tamaño, excepto las habitaciones triples que son un poco mayores.


Un buen hotel. Nos gustaron especialmente las zonas comunes, los generosos desayunos, las vistas rurales, la comodidad y la limpieza, la calma que se respira, la amabilidad de la gerencia, la simpatía de las trabajadoras y sobre todo poder disfrutar de la piscina por la tarde al volver cansados de visitar los enclaves arqueológicos.


Si vas sin coche y deseas animación es mejor que elijas un hotel en el centro histórico de Nafplio. Allí existen una gran cantidad de buenos hoteles para todos los gustos y bolsillos. Algunos tipo boutique realmente bonitos. Nosotros, como íbamos con coche y nos gusta la naturaleza y la tranquilidad, nos inclinamos por alojarnos en el hotel Perivoli. Resultó todo un acierto.

15 mayo 2015

Micenas

Llegamos a Micenas sobre las 9 de la mañana, prácticamente, a la misma hora que la visita, del día anterior, al Santuario de Asclepio en Epidauro.


Sólo llegar ya intuimos que el recorrido iba a ser mucho más duro y caluroso que el del Santuario de Asclepio. El parking es más pequeño y desde él no se veían sombras por ningún lado. Micenas ocupa una colina pelada, sin aparente vegetación.

La entrada era un poco más cara que la del Santuario de Asclepio. Nos costó 8 euros por persona.



Una de las entradas al palacio de Micenas se realiza a través de la formidable Puerta de los Leones. Una de las entradas a un recinto arqueológico más fotografiadas del mundo antiguo.

La Puerta de los Leones es un monumento arquitectónico único. Está compuesta por 4 bloques monolíticos. El umbral y el dintel pesan más de 20 toneladas. En el dintel hay representados 2 leones esculpidos en la piedra.

Todo el conjunto se halla fortificado y se entraba a él mediante dos puertas: una situada en el noroeste, la Puerta de los Leones, y otra más pequeña al norte de la Acrópolis. La Acrópolis ocupa una extensión de 30.000 m2.

Las murallas fueron construidas en diferentes fases. La primera data de mediados del siglo XIV antes de Cristo. Tiene un espesor de 5 a 8 metros. No se conserva la altura original, pero se calcula que sería en torno a 12 metros de altura.

En la cima de la colina se construyó el Palacio Micénico. Cerca de la Puerta de los Leones se halla el círculo de las Tumbas Reales.


Otros edificios de la Acrópolis de Micenas son los conocidos como Taller de los Artistas, Casa de las Columnas, Edificios C y D, Casa A y B, Almacenes.


Varios pozos recogían el agua de la lluvia. Existe también una fuente subterránea que se encuentra bajo la muralla, bajo tierra y que mediante un túnel excavado en la roca llega hasta un estanque cuadrangular de 5 metros de profundidad. Necesitas una buena linterna para bajar hasta allí, porque la oscuridad es total.
En la Acrópolis sólo residía el rey, la familia real y otros oficiales de Estado. En los extramuros vivía el resto de la población. Residían en poblados cercanos a la colina de la Acrópolis real. Estos poblados estaban compuestos de pequeños grupos familiares que moraban en viviendas construidas una al lado de la otra, separadas por corredores estrechos e irregulares.

A unos 40 metros de distancia de la Acrópolis se halla el Tesoro de Atreo o Tumba de Agamenón.  Se trata de un imponente edificio construido en el siglo XIII antes de Cristo. Con paredes verticales de 36 metros de largo y 6 metros de ancho. Con una cúpula de 33 hileras de bloques regulares de piedra. La entrada se realiza a través de una fachada monumental de 10 metros de altura y que en la antigüedad a derecha e izquierda de la entrada se situaban 2 semi-columnas sobre una base cuadrada. Quizá fuera éste el edificio de toda la Acrópolis que más me impresionó.


El museo de Micenas que se halla en la misma colina que la Acrópolis contiene piezas encontradas por los alrededores: figuras en barro, cerámicas, espadas, piezas votivas etc. También existe una copia fiel del Tesoro de Atreo.

Se agradece entrar en el museo, no sólo por ver las piezas arqueológicas que son magníficas, también porque la temperatura exterior en verano es alta y dentro puedes estar  a unos 20 grados. Merece la pena entrar al museo y disfrutar del recorrido.



Con la entrada de 8 euros accedes al museo, a la Acrópolis y a la Tumba de Agamenón. Así que no resulta nada cara para lo que se ofrece. Para mí, poder ver el Santuario de Asclepio y Micenas, no tiene precio.

30 abril 2015

Santuario de Asclepio en Epidauros

Nuestro alojamiento cerca de Nafplio nos permitía llegar a los mejores emplazamientos arqueológicos sin realizar muchos kilómetros. El primer día visitamos el recinto arqueológico del Santuario de Asclepio en Epidauros. A la mañana siguiente, fuimos al de Micenas.


Llegamos a Epidauros a las 9 de la mañana, para no toparnos con las avalanchas de los autocares de turistas. La carretera hasta Epidauros se halla perfectamente señalizada y el recorrido es muy agradable, ya que discurre entre bonitas montañas con infinitos campos de oliveras.


El parking es grande. Perfecto para el aparcamientos de una gran cantidad de coches y autocares. La entrada al recinto solo cuesta 6 euros. Me pareció un precio más que razonable hasta diría que muy ajustado, para lo que se ofrece.

Me embargó una emoción intensa al entrar al recinto. Todo está muy cuidado, los jardines, el aparcamiento y los servicios.


A la izquierda de la entrada se localiza el pequeño museo, que contiene una gran cantidad de piezas y restos de los edificios, como columnas, capiteles, frontones, dinteles, también pequeñas y grandes esculturas, cerámicas, piezas votivas, además de instrumental quirúrgico. Todo encontrado en la zona durante las excavaciones. Excavaciones que aún no han finalizado porque el espacio del recinto es descomunal y supongo que continuarlas supone una inversión enorme de capital.


A la derecha, el camino conduce hasta el impresionante y bien conservado Teatro de Epidauros o Epidavros.

Todo el emplazamiento formaba parte de un gran centro de curación de enfermedades. A Asclepio, hijo de Apolo, se le atribuye el don de la curación. A este centro, dedicado a Asclepio, se llegaba para purificarse mediante diferentes terapias. Por esta razón, se ha encontrado durante las excavaciones una gran cantidad de instrumental médico, dado que también se debían realizar intervenciones quirúrgicas.


Detrás del museo, a la izquierda, se hallan los restos de un enorme edificio: el Katagogion.
El Katagogion fue construido en el siglo IV antes de Cristo y servía como hospedería de los peregrinos que visitaban Asclepio. Disponía de 160 habitaciones construidas simétricamente alrededor de sus patios peristilos. Como edificios auxiliares contaba con un gimnasio y en el siglo III antes de Cristo se le añadieron unos baños griegos.



Otros edificios de este complejo arquitectónico dedicado a Asclepio son: el Estadio (del siglo V antes de Cristo), el Tolos de Epidauros, el santuario de las Divinidades egipcias, el templo de Artemisa, el Ábaton, Epidoteion, el santuario de los Dioscuros y al sur del Katagogion se halla el famoso teatro de Epidauros.



El teatro de Epidauros es uno de los teatros de la antigüedad mejor conservado. Se localiza cerca del santuario de Apolo y Asclepio. Fue construido a principios del siglo III antes de Cristo. Su orquesta es un círculo perfecto de 20 metros de diámetro. El teatro podía albergar a 12.300 personas. Es famoso sobre todo por su perfecta acústica. Actualmente, este teatro aún está en uso. Se continúan realizando allí representaciones teatrales y conciertos, sobre todo en verano.



La mayor parte del recorrido puedes hacerlo bajo las sombras de los grandes pinos que rodean el lugar. Porque el emplazamiento contiene una frondosa vegetación mediterránea. Es un gustazo pasear por este complejo dedicado a Asclepio. Está bien explicado y señalizado y además más allá de todo esto, el paseo entre los pinos resulta de lo más agradable si bien la mayoría de las excavaciones se hallan en zonas despejadas.


Han habilitado, alternativamente, que una gran parte de los recorridos transcurran entre las sombras de los altos pinos. Al contrario del recinto real de Micenas, cuya ubicación en una colina sin vegetación hace que la visita en verano sea agotadora por el calor y el sol.