Buscar este blog

09 diciembre 2013

Una pequeña joya: Biar

Desde Alicante, por la autopista AP7, llegamos hasta la altura de Villajoyosa y allí tomamos una carretera comarcal para adentrarnos hacia el interior de la provincia. De hecho, llegamos, en un momento, hasta el valle de Orxeta y más tarde a Sella


Merece la pena hacer este recorrido sólo por las vistas tan bonitas del campo y de la montaña del interior de Alicante. Puedes ver la cumbre de Aitana y apreciar los montes del interior de Benidorm. El paisaje es de montaña y según se sube hasta la cumbre se espesa la masa forestal.

Me asombró especialmente la gran diversidad del campo alicantino. Hay que tener en cuenta que el interior de la provincia de Alicante esconde lugares de gran riqueza paisajista y medioambiental, que contrasta aún más si cabe, con la intensa masificación que sufre toda la costa alicantina.



Decidimos ir a Biar debido a su buena localización y a su variada oferta de alojamiento.

Biar es una bella y tranquila localidad de la provincia de Alicante.

Su importancia histórica se debe a su estratégica situación. La parte más antigua de la población, de trazado medieval, se sitúa alrededor del castillo almohade del siglo XII, que se halla a 750 metros de altura sobre el nivel del mar y que fue declarado Monumento Nacional en el año 1931. Desde la terraza de la Torre del Homenaje las vistas del fértil valle que rodea Biar son de 360 grados. 



La localización de Biar es excelente para realizar excursiones, ya que desde aquí puedes ir al Parque Natural de la Font Roja y también a La Serra Mariola. Muy cerca se hallan, además, Villena, Castalla, Petrer, Sax, Alcoi, Ibi, Tibi, Banyeres de Mariola y Bocairent. Con lo cual, la distracción está asegurada, dado que también puedes visitar las poblaciones vecinas.

Si pasas por Villena no te pierdas el Museo Arqueológico, ya que posee el impresionante Tesoro de Villena. Merece la pena, de verdad conocer este pequeño museo y si te apuntas a la visita guiada del museo, mejor que mejor. 

Desde Biar, también tienes la posibilidad de realizar la ruta de los castillos visitando los castillos de: Villena, Sax, Castalla, Novelda, Petrer y el del propio Biar.


Biar dispone de una excelente oferta de alojamiento debido fundamentalmente a que recibe una gran cantidad de turistas de nacionalidades diversas, pero sobre todo de ingleses, franceses y alemanes, muy interesados en conocer esa zona. Es además un área geográfica perfecta para hacer senderismo. De hecho, desde la misma villa de Biar han habilitado unos caminos por los que se pueden recorrer las montañas de alrededor de la villa, como la Serra del Frare, el Destellador, el Reconco de Biar o el Alto Redondo.

 
 
En la cuadrada plaza de la Constitución, centro administrativo de Biar, se halla el edificio neoclásico que alberga el Ayuntamiento y que es del siglo XVIII y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XV.

Me gustó mucho Biar. Merece la pena visitar esta población, así como sus alrededores. Disfruté especialmente recorriendo las tranquilas y empinadas calles del centro histórico, visitando el Museo Etnográfico situado en la calle Mayor, la plaza de España y paseando por el Paseo del árbol del Plátano. 



Si queréis comer por la zona, por lo que pude comprobar, se come bien en el hotel restaurante La Façana que está en la misma plaza de la Constitución, al lado del Ayuntamiento. Pero, si no quieres comer allí, resulta divertido sentarte, en su terraza a tomar algo, mientras observas la actividad de la calle.


Nosotros nos alojamos en el hotel Villa de Biar

Estaba prácticamente completo porque, por esas fechas, se alojaba allí un numeroso grupo de turistas ingleses, deseosos de practicar senderismo. 

El hotel cuenta con una tranquila piscina para la época estival. Disfrutamos de unos refrescantes baños en ella.

30 noviembre 2013

Thirides hotel


Llegamos al hotel Thirides, sin saber absolutamente nada del mismo; lo elegimos por su localización a pie de playa. Se halla situado en la zona más protegida y calmada de la gran playa que es Mavrovouni beach.

 
No se trata del típico resort de playa, aunque es desde luego un hotel de playa. Resulta acogedor, limpio, tranquilo y hasta cierto punto elegante algo difícil de conjugar en el típico hotel de playa. Es un hotel pequeño y familiar. No dispone de muchas habitaciones, cosa que se agradece.

 Las hamacas, sillones y sillas de madera rodean la pequeña piscina.


Dispone de todas las comodidades que puedas imaginar, incluidas las hamacas y la sombrilla en primera línea de la playa de Mavrovouni. Para evitar cualquier confusión, las hamacas y la sombrilla llevan el número de la habitación en la que te alojas.


   
    

Al disponer de pocas habitaciones, la estructura del hotel no es nada complicada. Las mejores habitaciones son las que se hallan en la planta superior, después otras en una primera planta -nosotros nos alojamos en una de ellas- y aún hay otras que son semisótanos, que deben ser muy frescas, pero sin ninguna vista.


Los productos de baño son de la marca Yves Rocher y toda la ropa de cama e incluido los albornoces son de Guy Laroche. 
La habitación dispone de un minibar y de los típicos utensilios, de cortesía, para hacer infusiones o cafés.


El desayuno era sencillamente excelente. Disponía de una gran variedad de frutas frescas y también frutos secos, zumos naturales, todo tipo de pasteles y pastas griegas (la mayoría de ellas de confección casera), embutidos, queso, yogures, tortillas caseras, etc.

20 noviembre 2013

Mavrovouni beach


No sé cómo será flotar en el espacio, pero debe ser una sensación similar a la sumergirse en la gran y profunda piscina que es la playa de Mavrovouni. Seguro que es algo muy parecido a la sensación que uno tiene sin gravedad, algo así cómo podría ser levitar.


Cuando te sumerges en el mar en Mavrovouni, la mente queda en blanco y solo sientes que el agua te mece suavemente.



Desde la orilla, escuchas el sonido de las cigarras, el del mar al romper en la orilla y el tenue ruido de la brisa acariciando el mar. Por las mañanas, son indescriptibles las intensas emociones que experimentas en el tranquilo mar de Mavrovouni. 


Por las tardes, el panorama cambia totalmente porque entra el fuerte viento Meltemi. Un viento que transforma la pacífica y apacible playa de Mavrovouni en otra totalmente distinta. Una playa ideal para los deportes relacionados con el viento: surf, windsurf y kitesurf.


Mientras el sol se pone, la playa se llena de cometas y surfistas. Otros muchos, se ponen a jugar con las palas, porque el sol ya no aprieta. 

Mavrovouni es mi playa ideal, porque es dos playas diferentes en una sola. De esta manera, puedo elegir: si quiero nadar tranquilamente o si quiero emociones más fuertes.

13 noviembre 2013

En ruta hacia Mavrovouni beach

Desde Alika, atravesando la cadena montañosa del Taigetos, llegamos hasta Lagia camino hacia nuestro siguiente destino: la playa de Mavrovouni. Lagia es una pequeña villa con imponentes casas-torre que desafían, inmutables, los estragos del tiempo.


Hicimos una breve parada en la playa de Kokola para refrescarnos. Kokola es una pequeña playa limpia a los pies de unas altísimas montañas. 


La estrecha y sinuosa carretera que bordea la escarpada costa, se hace muy pesada de recorrer con el calor del verano. Acantilados de vértigo se hallan a la derecha de la carretera. 
Las vistas que se obtienen desde el coche de esta bonita costa griega, merecen la pena muy a pesar de lo dificultoso que resulta conducir por ellas. Además, el calor era tan intenso que el aire acondicionado del coche resultaba casi insuficiente.


Después de refrescarnos en Kokola proseguimos el viaje pasando por la bahía de Kotronas. Se trata de una bahía cerrada, grande, con más vegetación que en los tramos anteriores de costa por los que discurre la carretera. 


Después de atravesar la bahía de Kotronas, alcanzamos la bahía de Skoutari y continuamos más allá, hacia Githion. Desde Skoutari hasta nuestro destino en Mavrovouni beach, ya cerca de Githion, no hay muchos kilómetros. Conviene tomarse el viaje con calma y realizar paradas para contemplar o para bañarse en cualquiera de las playas, a cada cual más bonita, que salpican esa área de abrupta costa. Playas hermosas y tranquilas como la de Ageranos, Kamares o Vathi.

La foto inferior es de la playa de Kamares tomada desde un montículo, en Ageranos.


Nuestro destino, la playa de Mavrovouni es una playa larga de arena dorada de 6 kilómetros de longitud. En ella desovan las tortugas caretta. Existen zonas protegidas para el desove. 


La tranquilidad que se respira por las mañanas en la playa de Mavrouvouni se transforma, con la entrada del viento Meltemi, poco a poco y según avanzan las horas, en una playa ventosa con un mar agitado con blancas olas. 


A esta curiosa playa, la recorre en paralelo una carretera sin asfaltar en la que aparcan la mayoría de coches que se acercan hasta allí.


Una serie de alojamientos, de todo tipo, se localizan a pie de playa. Hay apartamentos, casas particulares, hoteles, hostales. 


En general, las vistas son fantásticas mires por dónde mires. Prácticamente, no existe, en esta playa, la contaminación visual del paisaje. Los edificios, casas y alojamientos quedan escondidos tras los altos tamariscos y pinos mediterráneos.
Mavrovouni es un lugar esencial, muy apropiado para unas merecidas vacaciones.

03 noviembre 2013

Areopolis


Kostas, el simpático dueño del alojamiento Kyrimi en  Gerolimenas, nos aconsejó ir a Areopolis. Nos dijo que, aunque era la ciudad con más turistas de la zona, merecía la pena pasear por sus concurridas y animadas calles.


Esperamos a que el sol se aplacase un tanto y desde Gerolimenas, en tan solo 20 minutos, nos plantamos en la plaza principal de Areopolis. 

Era cierto lo que nos dijo Kostas: la ciudad no defrauda.


En su centro histórico de estrechas calles empedradas se localizan los edificios más emblemáticos, como las casas torres: Kapetanakos, Barelakos o Pikolakis. También las bellísimas iglesias de piedra: Agios Athanasioa, Agia Charalampos, Agios Ioannis, Agios Nikolaos y Agios Triada.


Areopolis es una ciudad de gran importancia histórica para Grecia, porque aquí empezó la guerra de independencia contra la ocupación turca. 


Su nombre - Areopolis - proviene de la mitología griega, de Ares dios de la guerra. Le cambiaron el nombre a la ciudad, en 1836, en lugar del anterior, que era un nombre de origen eslavo: Tsimova. Ese mismo año, se le designó como capital y centro administrativo de la zona.


La plaza principal es el centro neurálgico de la ciudad. En su mayoría, los comercios, bares, tabernas, restaurantes y alojamientos se localizan en los alrededores de la plaza o en el casco viejo.