Gran Canaria posee una orografía que hace difícil la conexión entre muchos lugares del interior. El pico de la Nieves con 1949 metros y el Roque Nublo de 1813 son los puntos más elevados de la isla. Por esa razón, los barrancos son unas de las características más importantes del relieve de la isla. Surgen a partir de las altas cumbres y llegan hasta el litoral. En uno de esos barrancos, en el barranco de Fataga, se localiza un enclave arqueológico muy particular. En concreto en la pequeña aldea canaria de Arteara, situada entre Maspalomas y Fataga. Mucha gente pasa de largo, camino a Fataga o a Tejeda, de este peculiar enclave. Su localización en el lecho del barranco le otorga un paisaje privilegiado. Este lugar entre macizos, el de Amurga y el de Ayaguares, junto con el agua de lluvia que baja por la torrentera forman un oasis. Un bonito sitio por la dureza de las rocas volcánicas y el verdor sosegado del palmeral Aserraderos. Un palmeral que se asienta en la base del vértice del barranco.
Queríamos conocer el recinto arqueológico de la Necrópolis de Arteara. Aparcamos el coche en la entrada del pequeño pueblo. La población es sencilla. A ambos lados del estrecho camino que cruza el pueblo, se han construído las viviendas. Las casas que se encuentran en este camino se han edificado utilizando las rocas volcánicas de los alrededores. Entre las viviendas, hay pequeños huertos y árboles frutales tales como el mango, la higuera o los limoneros. Al final de este camino se halla al Centro de Interpretación de la Necrópolis de Arteara.
El centro de interpretación estaba cerrado, pero seguimos el recorrido señalizado subiendo a la necrópolis. Has de ir bien calzado, porque hay piedras con agudas aristas y una gran variedad de cactus, suculentas, chumberas, magarzas y mato risco. El recorrido consta de varios tramos algunos básicos y otros más complicados. Toda la área, unos 137.000 metros cuadrados, se hallan cubiertos de los restos del desprendimiento de un antiguo risco.
La necrópolis de Arteara es el cementerio aborigen mayor de la isla. Se hallan más de 890 estructuras de diferentes enterramientos. Se componen de túmulos o tumbas tubulares de rocas de fonolita o de basalto, de color marrón rojizo o verdes oscuro, aprovechando las rocas del derrumbre del risco. En los años setenta, fue declarado monumento Histórico Artístico. Hay túmulos de más de 2.000 años de antigüedad.
Nos gustó el paseo, la ubicación en el barranco de Arteara entre altos macizos y la impresionante necrópolis. Un buen lugar para visitar, aunque conviene huir de las horas más calurosas ya que en la necrópolis no hay sombras.