domingo, 30 de octubre de 2016

Afentiko Pigadi, villas rurales

Afentiko Pigadi cerca de Methoni y Finikounda se convertiría en nuestro segundo destino en tierras helenas.


Desde Marathopoli pasando por Gialova y Pylos llegamos, al mediodía, a Methoni. El aire acondicionado de nuestro coche de alquiler, un Toyota, no era suficiente para enfríar el interior del coche del calor de 36 grados a la sombra de las 12:00h del mediodía. Todo el mundo estaba a cubierto en una sombra o en la playa.

Preguntamos en la gasolinera por la carretera de Tapia y por nuestro siguiente alojamiento las villas de Afentiko Pigadi. Estaban tan solo a 3 kilómetros de Methoni, en  una zona rural con grandes extensiones de olivos y numerosos rebaños de ovejas.

  
En un principio, el que las villas estuvieran fuera del núcleo urbano nos pareció un inconveniente, porque te obligaba a coger el coche siempre que quisieras ir a la playa o al centro de Methoni. Pasada la primera noche, la ubicación nos pareció totalmente acertada. A 3 kilómetros de Methoni, a unos 3 kilómetros de la mejor playa de la zona Labes beach -Paralia Lampes- y a unos 6 kilómetros de Finikounda, un lugar especial. Ideal para pasear por las tardes o ir a cenar


Desde el primer momento, vimos que se podía acortar distancias por las carreteras rurales secundarías. Que pasan por el pueblo de Finiki, si vas a la playa de Labes (Paralia Lampes) o por el pueblo de Evangelismos si vas a Finikounda o las playas de sus alrededores. Las villas están en medio de todo lo más interesante de esta área geográfica.


La comodidad de las villas y la independencia del alojamiento nos convenció de que habíamos elegido el mejor lugar para pasar unas relajantes vacaciones.


Por las noche el silencio era absoluto, sólo interrumpido por alguna cigarra despistada.
Por las mañanas, tras el desayuno, cogíamos el coche y nos plantábamos a primera hora en la playa de Labes a la sombra de un parasol y en primera línea de mar. Al mediodía, pasábamos por las villas a ducharnos y después nos acercábamos a comer a Methoni.
Por las tardes, íbamos a la animada playa urbana de Finikounda o a recorrer la zona. Nos acercamos hasta Koroni, pero era mucho más turístico y caótico para aparcar y pasear que Finikounda o Methoni.


Total que, las villas nos permitieron una independencia que no hubiéramos tenido en otro tipo de alojamiento, en un hotel o una pensión. Porque el desayuno  lo organizábamos nosotros a la hora que nos convenía y entrábamos y salíamos sin molestar a nadie.
Teníamos una buena zona de parking y la limpieza de las villas.


Nuestra villa Cyan era la más independiente y discreta de todas las villas y aunque tenía los paneles solares cerca, la vistas lejanas al mar eran bonitas. Así que fue un lugar perfecto para el descanso y desconectar de todo.

viernes, 21 de octubre de 2016

El Castillo de Methoni, la fortaleza de piedra

El castillo de Methoni es una fortificación construida sobre duras rocas, que penetran en el mar en la extensa bahía de Methoni. Esta bahía está protegida por la gran isla de Sapientza. 



La fortaleza de Methoni es impresionante por su tamaño. Ocupa una gran extensión de terreno.Tiene altos muros que la protegían de los ataques por mar y su localización es absolutamente estratégica para la protección de la ciudad.
La ciudad de Methoni y su castillo fueron consecutivamente sede romana, bizantina, veneciana y otomana. Sus muros inaccesibles están rodeados por un foso en la parte de tierra y por grandes rocas y el mar, en su parte exterior. Es inaccesible tanto por mar, como por tierra.
La parte más característica del castillo y la que aparece en la mayoría de las fotos es la de su torre octogonal que se adentra en el mar como si fuera un faro. Es una torre muy fotogénica, tanto de día, como por la noche. En verano, los atardeceres anaranjados y rojizos iluminan en tonos dorados los muros de la fortaleza.
No abre por las tardes, así que debes provenirte de agua fresca para recorrerlo por la mañana, sobre todo en verano. Una fortaleza que se mantiene erguida para recordarnos la intensa vida de esa área geográfica.
Una de las distracciones de Methoni es la de ir antes de la puesta del sol a la cima de la colina y contemplar desde allí el hipnótico ocaso. Hasta que el sol se pone, los curiosos buscan hacer la mejor foto del atardecer heleno y compiten entre sí. Nosotros no íbamos a ser menos, así que por las tardes subíamos hasta la colina para intentar captar la incandescente luz naranja del sol de verano.



En Methoni, otra de las distracciones es buscar la mejor foto del Castillo de Methoni, ya sea por las mañanas, al atardecer o por la noche, cuando las luces iluminan la fortaleza y su duplicado reflejo en el mar. Nosotros hacíamos lo mismo: buscar el mejor ángulo de la fortaleza.

sábado, 8 de octubre de 2016

Methoni, una ciudad, un castillo

Después de instalarnos en nuestro alojamiento en las villas Afentiko Pigadi, nos dirigimos a Methoni. El sofocante sol no impedía que disfrutáramos de la bella imagen de la ciudad  que se divisaba desde el coche mientras nos dirigíamos a ella después de dejar las maletas en nuestro alojamiento.

Methoni es una población costera. Tiene una larga playa urbana, dos pequeños puertos, en dónde están varados los barcos de pesca o de recreo y una imponente fortaleza sobre el mar: el castillo de Methoni.

Enfrente de la playa se halla la isla de Sapientza y un grupo de islotes más grandes como Agia Marina y otros más pequeños que protegen la bahía de Methoni de las fuertes corrientes marinas y del viento.


La mayoría de los edificios son de poca altura y se han construido escalonadamente a lo largo de la zona sur de la colina. Son edificios con tejados a las cuatro vertientes de tejas rojas típicos de Messenia. Los edificios miran al mar y a la isla de Sapientza.



La ciudad de Methoni es tranquila y recogida. En verano, el fuerte sol hace que sus calles estén desiertas, aunque eso sí, las playas estén repletas, sobre todo la playa urbana de la ciudad. 

Por las mañanas, Methoni está dormido, pero despierta cuando el potente sol desaparece y ya no hace tanto calor.

Al anochecer, las calles se vuelven peatonales y los restaurantes aprovechan para sacar sus mesas y sillas a la calle y agrandar de esta forma sus terrazas. En las noches de verano, los restaurantes, los bares y cafeterías se llenan de los visitantes que durante horas anteriores habían estado bañándose en las playas de los alrededores. Poco a poco, la vida vuelve a las calles de Methoni.


Disfrutamos mucho de la relajada forma de vida de Methoni.

Tenemos muy buenos recuerdos de la ciudad. Además,  nos gustaron un montón las caseras comidas del restaurante Niko's y del restaurante Sapientza. Comida genuinamente griega. Elaborada con esmero, paciencia y ganas de agradar. Suspiro por sus platos caseros de tomates rellenos de arroz y su guisado de okra con cebolla y tomate.