jueves, 30 de octubre de 2014

Hotel Porto Cadena

La simpática pareja que regenta el hotel Porto Cadena nos ofreció una rústica y sencilla habitación enfrente del gran humedal que se halla al final de Limin Ierakas.


Al principio pensé que nos habíamos equivocado tanto con el destino como con el alojamiento, pero según pasaban los días fuimos valorando la ventaja de alojarnos allí.  Volver al tranquilo enclave de Limin Ierakas era un bálsamo después de las largas jornadas de playa. El silencio allí era total, sólo interrumpido por el canto de algún que otro pájaro o por el zumbido de algún insecto.


La situación del hotel era peculiar. Justamente delante del humedal. Un lugar en donde la calma es la tónica general. Ideal para pasar unas tranquilas noches de verano. Contemplando el paisaje, las estrellas y la naturaleza que circunda el humedal. Eso sí, todas las ventanas tenían mosquiteras para proteger el interior de las viviendas de todo tipo de insectos voladores. No vimos muchos, pero en alguna época del año debe de haber muchos más.



La habitación era espaciosa, con cocina. La decoración imitaba la de las antiguas casas de la zona, con madera oscura y sobria. Tenía una chimenea y una gran cama.  Sin lujos, pero con unas buenas vistas.


Porto Cadena disponía, además,  de una agradable piscina y un café bar con decoración singular, bohemia y un poco afrancesada. Había wifi gratuito en todo el hotel. Además, tenían a disposición de los huéspedes bicicletas. Podías coger una y dar una vuelta por los apacibles alrededores.

sábado, 25 de octubre de 2014

Zarax o Zarakas

He leído que Limin Ierakas es un fiordo, el único en Grecia, pero no puedo asegurarlo. La Real Academia Española de la Lengua define fiordo como un "golfo estrecho y profundo, entre montañas de laderas abruptas, formado por los glaciares durante el período cuaternario".
Nunca antes había visto un fiordo. Desde luego, no tiene nada que ver con las fotos de los fiordos noruegos, aunque sin duda también es muy espectacular y bonito.
En verano, si te alojas cerca de Limin Ierakas, no dejes de visitar el enclave arqueológico de Zarax –Zaraka-. 

El sitio arqueológico de la antigua Zarakas está en el lado norte de la entrada de Gerakas justo detrás del pueblo, donde se han encontrado restos de viviendas prehistóricas.

Está bien señalizado, pero no puedes llegar con coche. Has de caminar unos 500 metros hasta llegar a Zarakas.  Antigua ciudad destruida en el siglo III aC. Diseminados por todo el área existen evidencias de su importancia en la época. Pese a que la mayor parte de los antiguos asentamientos fueron destruidos, hoy todavía son visibles partes de la antigua muralla. Las secciones de los hogares, probablemente datan de los períodos helenísticos y posteriores.
 

Durante período bizantino el poblado fue reconstruido y considerado como un enclave importante para proteger toda la área. Existen evidencias de que los edificios datan de esa época.
Desde la antigüedad siempre se ha valorado como un puerto seguro y de fortificación natural.


En 1462 fue conquistado por los turcos que gobernaron, aunque con períodos en el que estuvo bajo el dominio veneciano. Los venecianos construyeron paredes alrededor del puerto y colocaron una gran cadena de hierro que unía una orilla con la otra a la entrada del fiordo prohibiendo, de esta manera, la entrada al puerto. Por eso, durante unos siglos a este enclave se le conoció como Porto Cadenas.


El antiguo poblado Zarakas está estratégicamente situado. Se localiza en la cumbre de una colina y la vista desde allí abarca toda la entrada al puerto de Gerakas –Limin Ierakas-. Desde allí, a tu izquierda, queda el frente marino, y a tu derecha la entrada al fiordo. La visibilidad por tanto es absoluta. Los pobladores podían avistar rápidamente de la llegada de sus enemigos.



En la cima, al atardecer, rodeados por las grandes piedras rectangulares del enclave, la tranquilidad era absoluta solo ligerante perturbada por el zumbido de los insectos.

sábado, 18 de octubre de 2014

Pori beach

Después de nuestra experiencia histórica y cultural en la ciudad de Monemvasia, decidimos darnos un resfrescante baño marino.


Desde la carretera que une Limin Ierakas con Géfira habíamos visto al pasar una bonita playa de arena dorada. Así que decidimos darnos el baño allí, en Pori beach.


La playa detenta la bandera azul. Cuenta con duchas, hamacas, sombrillas, una zona para jugar al voleibol y a las palas, un chiringuito, dos restaurantes y cubos de basura para el reciclaje.
La playa tiene varios kilómetros y una forma de gran bahía. En algunos tramos, hay árboles y en otros solo arena dorada.


Es animada, aunque no muy concurrida. Playa familiar y para gente joven, sobre todo la zona en dónde se halla el chiringuito.

Por las tardes, cuando el sol no estaba tan fuerte acudían familias con niños más pequeños. También observamos que muchos jóvenes aparecían por allí, por las tardes, después de finalizar sus jornadas laborales.
Cuando llegamos a Pori beach, aparcamos a la sombra de unos árboles algo difícil de encontrar en una playa de arena del Mediterráneo, en pleno verano. 



El sol del mediodía era intenso y la playa parecía, como no hacía viento, una gran balsa de agua azul celeste en la orilla y de azul griego, en el horizonte.

Nuestras hamacas eran comodísimas y el parasol nos protegía del intenso sol. Pasamos allí todo el día, tomando cervezas frías con poca gradución alcohólica, hasta el anochecer. Hicimos un necesario receso para comer, en el restaurante Ο Άθας, en Agios Ioannis, pero en realidad, estábamos deseando volver a nuestras hamacas en Pori beach. 


Volvimos a Pori beach todos los días durante nuestra estancia en la zona, algunos días fuimos a comer a Agios Ioannis y uno de los días nos quedamos a comer en Limin Ierakas en el pequeño restaurante del puerto: To Remetzo. Es el típico restaurante para comer pulpo a la brasa o en vinagre.

sábado, 11 de octubre de 2014

Monemvasia, la roca flotante

Limin Ierakas está situada a unos 20 kilómetros de Monemvasia. Desde nuestro alojamiento situado en Limin Ierakas, tardábamos muy poco en llegar a Géfira, Monemvasia y a Pori beach, mi playa preferida de esa área.


Decidimos ir a Monemvasia a las 9 de la mañana para evitar el tórrido sol de agosto. Aparcamos pasado el puente que une Géfira con Monemvasia, a mitad de camino entre una y la otra. Monemvasia es una imponente roca que sobresale del mar, como Gibraltar. Una península en forma de peñasco suspendido sobre el mar, como si flotase.


Entrar por la gran puerta de entrada a Monemvasia es una experiencia increíble y absolutamente gratificante. Incialmente circulas por un pequeña zona umbría, fresca y abovedada que desemboca en intramuros. La experiencia emocional y sentitiva que sentimos al traspasar las muralles y entrar en el laberíntico recorrido de las estrechas calles de la fortaleza es indescriptible. Los colores terrosos, ocres y sienas de las casas, con las buganvillas y la particular arquitectura de los edificios crean una atmósfera difícil de olvidar, sobre todo por su sorprendente belleza.
No te explicas cómo se ha podido mantener su estructura claramente medieval durante siglos, prácticamente intacta. Nosotros estábamos tan felices de vivir esta experiencia tan diferente que ni siquiera tuvimos calor y eso que estábamos en agosto. Nos encantó Monemvasia.

Monemvasia representa una fortaleza única por su historia, por el estado de restauración y conservación que es estupendo (y por lo que pude observar,  aún siguen los trabajos de restauración) y por la belleza del lugar no solo por su espectacular localización, sino además por la belleza de las iglesias, ermitas, mezquitas y palacios que aún existen en su interior. Antiguamente, se hallaba dividida en la ciudad alta (la más antigua y peor conservada) y la ciudad baja (en dónde se encuentran los edificios mejor restaurados).


Fue bizantina desde su fundación en el siglo VI dC hasta el siglo XIII. Famosa por la producción de vino de Malvasia y muy importante por su estratègica situación.  Durante siglos, fue conquistada, deseada y saqueada por pirates árabes, por Roger de Llúria y su tropa almogávare, por venecianos, francos y otomanos.


La fortaleza está custodiada por una puerta enorme de madera de higuera (que resiste al paso del tiempo, a las inclemencias y que no se quema fácilmente), reforzada además con el metal. El nombre de Monemvasia, en griego “mone emvassia” significa puerta única y hace referencia precisamente a la entrada de la forteleza.

Durante muchos siglos, esta antigua fortaleza fue un importante centro cultural y artístico. La parte inferior de la villa, la zona más cercana  al mar, cuenta con estrechas callejuelas llenas de tiendas de obras de arte, comercios, cafeterías y restaurantes.  Se puede observar que han restaurados los mejores edificios como alojamiento. Son pequeños hoteles, algunos de refinado  diseño. Dormir en ellos supone una experiencia histórica y sensorial que queda afianzada, fuertemente, en la memoria.

 
El área alrededor de Monemvasia ofrece al visitante, muchas playas. Algunas de arena, como la bonita playa de Pori, con tumbonas, parasoles, un chiringuito y restaurantes, ideal para caminar, hacer deporte y nadar; y otras playas de rocas, pero siempre con el agua limpia y transparente.


Al sur de Pori, pasado Géfira se halla la playa de Xifias, una playa larga y de arena, con aguas claras y cálidas. Otra playa es la de Kourkoula de camino al castillo. Está aislada del viento y no es muy grande.

sábado, 4 de octubre de 2014

Limin Ieraka o Gerakas port, el fiordo griego

Λιμάνι Γέρακα - Λακωνία -


Llegamos a Limin Ieraka, desde Poulithra, al mediodía, después de pasar por un puñado de sencillos, pequeños y rústicos pueblos como Peleta, Kremasti o Richea.


Limin Ieraka se halla a 20 kilómetros de Monemvasia, igual que nuestro alojamiento, y lo que en un principio pensamos que constituiría un inconveniente, ya que suponía coger inevitablemente el coche para desplazarse hasta Monemvasia, resultó ser la mejor opción.

La tranquilidad que se respira en Limin Ieraka no es fácil de encontrar.



Es un espacio natural intacto. Un pequeño fiordo que desemboca, a su finalización, en un extenso humedal en el cual en primavera puedes avistar gran cantidad de pájaros.


Cuando faltaba poco para llegar y nos encontrábamos ya cerca de nuestro destino, pensamos en lo duro que debía ser la vida allí. El aislamiento forzoso que deben sufrir en algunas épocas del año, porque según te acercas a la costa el paisaje cada vez era más abrupto y pedregoso. Con todo, es absolutamente colosal.


En este entorno, poco habitado, entiendes perfectamente la aparición de la mitología. Desde siempre el hombre ha buscado respuestas sobre aquello que no comprende. Por esa razón, sólo la tierra donde habitan los Titanes, los Clícopes y los dioses podría ser así. Un paisaje que hace pensar en el principio de la naturaleza. Un lugar en dónde humanos y dioses puedan cohabitar. Sólo los dioses han sido capaces de crear de la nada un espacio natural de estas características. La naturaleza por si sola no puede, debe estar ayudada por fuerzas superiores.


El alojamiento reservado desde España era el hotel Porto Cadena. Al mediodía, bajo un sol infernal, arribamos a Limin Ieraka y fuimos directos al hotel.
Esperábamos un lugar más lujoso, pero enseguida nos percatamos que el verdadero lujo era estar allí, en aquel entorno salvaje, rústico, duro y pacífico. Un lugar con cuatro casas y un pequeño puerto. En dónde todo respira y huele a mar. Un lugar que  te transporta a las novelas de aventuras marinas, como La isla del Tesoro o Moby-Dick.