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30 noviembre 2011

Comer en Creta

Nuestra experiencia gastronómica en Creta fue excelente. No sé si tuvimos suerte con la comida o es que se come bien en Creta.
 Los ingredientes mediterráneos están presentes en todas las comidas: el aceite de oliva, el queso, el vino, la miel, las aceitunas, el pulpo, los caracoles, el pescado etc.
  

Normalmente comimos en las tabernas de las playas. Al aire libre y sin una mosca. Increíble, ¿no?.
Nos sorprendió, muy gratamente, que no hubiesen ni moscas ni mosquitos; algo impensable en el verano y sobre todo en algunas zonas de la costa mediterránea.


Jo la encargada del Hotel Elia nos aconsejó una taberna de playa en la Península de Gramovousa: Waves on the rock. 


La verdad es que seguir el consejo de Jo fue un acierto. La comida buenísima, el precio ajustadísimo y la localización perfecta, a pie de playa.
En Waves on the rock fueron muy espléndidos con las raciones y con los postres. Además nos regalaron la famosa copa de raki, también generosas raciones de sandía y queso griego con miel. Delicioso. Lo mejor para acabar una comida copiosa.
En algunos restaurantes y tabernas cretenses, como presente de la casa, es típico ofrecer a los comensales  una copa de raki y sandía. 


Cerca de la taberna Waves on the rock se encuentra una pequeña cala, en Ravdoucha beach, con forma casi circular. Una piscina natural, de cantos rodados. El agua allí está más caliente que en otros lugares de la isla. Resulta muy gratificante terminar de comer y tumbarte en esa playa a leer un poco, o a dormir la siesta o a simplemente contemplar el mar cretense.


De la gastronomía cretense una de las cosas que más me gustó fueron los pasteles dulces de queso: Kalitsounia.


Aquí van unas fotos mías y de la revista Anekorama sobre comidas e ingredientes cretenses.


Para regalar puedes comprar aceite, jabones, miel, queso, artesanía y estos dulces de influencia turca:

11 noviembre 2011

Elafonisi beach

 

Es difícil describir lo que sientes cuando llegas a la playa de Elafonisi (Elafonisos). Es subjetivo y complicado de expresar. Solamente que, esta bonita playa invita a que la disfrutes como mejor te parezca.
Posee unas dimensiones tan grandes que aunque esté repleta de turistas siempre puedes encontrar un lugar para estar en la más absoluta soledad.


Resulta sencillo hallar tu propio espacio. Sólo hay que andar un poco y alejarse de la playa principal. Es decir, apartarse de la zona del aparcamiento, de las duchas, lavabos, de los chiringuitos, de las sombrillas, hamacas o tumbonas y de los socorristas.


La playa de Elafonisi o Elafoniso se localiza al suroeste de la isla de Creta (no confundirla con la isla Elafonisos que está en el Peloponeso). Cuenta con una fama merecidísima, por cierto, de ser una playa hermosa; de aguas claras y transparentes y de fina arena blanca en algunas áreas y de arena rosada en otras. Es de una belleza para quitarse el sombrero.

 
Delante de la larga playa se aprecia un pequeño islote unido a la playa por un istmo de arena. En ese islote, puedes descubrir pequeñas playas desiertas o encontrar una playa a tu medida. En realidad, no hace falta recorrer un gran trecho para localizar un buen lugar para nadar.

Nos acercamos a Elafonisi a primera hora de la mañana. No queríamos coincidir con la avalancha de autobuses turísticos.


Recorrimos la playa y, finalmente, cruzando el istmo de arena,  localizamos nuestro lugar en ese paraíso.


Me pareció una playa muy bonita. Absolutamente recomendable, pese a ser turística. Una playa de esas a la que volvería con los ojos cerrados. 

Comprendo, después de haber estado en ella,  que esté considerada cómo una de las playas más hermosas del Mediterráneo.

30 octubre 2011

Falasarna beach

Llegamos a Falasarna desde Kissamos.


La visión que se tiene de la playa llegando desde la zona más alta de la montaña, por una estrecha carretera, es espectacular. La belleza del mar es deslumbrante.


Los diferentes tonos azules hacen que pienses en el mar del Caribe, aunque cuando te sumerges en el agua descubres que su temperatura no tiene nada de caribeña; está fría. Eso sí, el contraste del calor del verano y el agua fría es muy gratificante. 



Falasarna es una playa larga con pequeñas playas a ambos lados. 

El mar limpio y claro impacta por su belleza. Sólo los alrededores de la playa desmejoran esa hermosa imagen del lugar. En las laderas de las montañas que la circundan, grandes hileras de plástico blanco desmerecen la playa. Son los invernaderos.
El área geográfica posee mucho encanto. Puedes disfrutar de la naturaleza, pero también visitar los restos arqueológicos de la acrópolis de Falasarna, los vestigios de la antigua ciudad.


En la playa, hay unos pocos restaurantes y chiringuitos, para tomar algo sin necesidad de desplazarte fuera de la misma. Además, también puedes pernoctar por esta zona.
Se encuentra alojamiento en la misma playa, por ejemplo, en:
También puedes dormir en la ciudad de Kissamos, que está relativamente cerca de Falasarna.



Nosotros pasamos el día en una de las playas laterales. Allí encontramos un espacio habilitado para aparcar. Desde ese aparcamiento bajas a la playa por medio de unas estructuras de madera que facilitan la  entrada a la playa, sin quemarte los pies con el intenso calor de la arena en verano.
Ya en la playa encuentras duchas, sombrillas y tumbonas para pasar tranquilamente un día de playa.


 


20 octubre 2011

Balos beach


Si hay algo que se debe hacer si uno va al oeste de Creta es aventurarse por la inhóspita península de Gramvousa y llegar hasta Balos.

Por la carretera que llega hasta Balos encontrarás muchos turistas, pero merece la pena recorrer ese camino de cabras, no sólo por la espectacularidad de los acantilados que están a los pies de la carretera, sino también por deleitarse con las fantásticas panorámicas de la inmensa bahía de Kissamos.



Conviene escoger muy bien la hora del día para llegar hasta Balos; calcular las mejores horas en función de si se va allí en invierno o si se va en verano.

En verano, la mejor hora es a partir de las 4 de la tarde (nosotros hicimos eso). En ese momento el sol no es tan intenso y puedes recorrer los 2 kilómetros de sendero que necesariamente hay que recorrer andando, hasta llegar a Balos.

Es importante proveerse de agua, gafas de sol y un buen gorro. No hay ni una única sombra en todo el camino.


El medio de transporte es otra cosa a tener en cuenta. Se puede llegar por mar, en lancha rápida o en ferry. Ambos salen principalmente desde Kissamos pero también desde otros lugares cercanos (a nosotros nos ofrecieron ir en barco hasta Balos desde un pequeño puerto cercano a la playa de Falasarna, por 20 euros por persona). Decidimos ir en el coche alquilado que teníamos.

La carretera hasta la cima es toda de piedras. Una carretera terrible si el coche es bajo. Quienes transitan mejor y sin problemas son las cabras que te encuentras por el camino.



La entrada al Parque Natural de Gramvousa-Balos cuesta un euro por persona. El dinero se destina para  mantener limpio el lugar.
En la zona de aparcamiento existe un pequeño bar en el que es posible comprar agua o incluso tomar algún refresco. Desde allí se toma el sendero perfectamente señalizado que conduce hasta Balos.
Al llegar a un recodo del camino, puedes ver desde lo alto la magnífica playa a tus pies. Lo que resulta, sin duda, una experiencia que recordarás durante mucho tiempo.


No se trata de la playa más bonita, pero sí la más escénica y espectacular. El conjunto de aventura hasta llegar a ella, combinado con un paisaje agreste y una naturaleza en su estado más puro hacen de Balos un lugar absolutamente recomendable.