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22 enero 2026

Priego de Córdoba, entre un mar de olivos


Priego de Córdoba, población de la comarca de la Subbética, se alza sobre un cerro entre campos de olivares. En la parte más antigua de Priego (en el balcón del Adarve) se forma un barranco natural de un gran desnivel. Desde allí observamos colinas y colinas de olivos. De hecho, este árbol es una constante en el paisaje de toda la comarca. Lo mismo sucede con el agua, siempre presente en Priego. Mientras nos perdíamos por la ciudad, nos sorprendió la cantidad de fuentes que tiene Priego, entre ellas la fuente del Rey, la de la Salud, la de los Leones, la de la calle Santiago o la de Enmedio (en el Adarve). También, se suceden las plazas o paseos con pequeñas albercas o fuentes, como en la plaza Santa Ana, delante de la entrada al castillo, en la plaza del Sol, en el paseo de Colombia o la fuente del ayuntamiento, en la plaza de la Constitución.


Priego tiene unos 22.000 habitantes. Es una pequeña ciudad en la que la gente se conoce, se saluda y socializa en los bares y restaurantes que hay cerca del Ayuntamiento, en la plaza de la Constitución. Por esa zona, sobre todo en la calle del Río y en la plaza de Andalucía, siempre encuentras alguna persona paseando, tomando algo en el bar Azahara (un clásico) o, simplemente, contemplando los escaparates de los comercios.

Decidimos pasar dos noches en Priego de Córdoba. Queríamos conocer su importante patrimonio arquitectónico y cultural y visitar sus alrededores. Ya sabía, lo había leído en la web "el lobo bobo", que la pequeña ciudad de Priego era un referente singular de arquitectura barroca sobre todo en las iglesias, en los altares y capillas, con composiciones devocionales y elementos ornamentales, escenográficos-triunfales y dramáticos-religiosos.


Nos alojamos en el centro más antiguo de la ciudad, en el barrio de la Villa y la zona del balcón del Adarve. Nuestro hospedaje, el Balcón de la Villa, está situado en la calle de Adarve, cerca de las antiguas murallas, de la plaza de santa Ana y del castillo. Un alojamiento cómodo, limpio, tranquilo y con buenos servicios. Su ubicación nos pareció inmejorable. Estábamos muy cerca de todo lo mejor y más interesante de Priego de Córdoba. Así, podíamos recorrer la villa andando.

Priego tiene tres estructuras arquitectónicas por las que visitar la ciudad ya merece el viaje. Una es el castillo, otra la iglesia de la Asunción y su mágica y llena de luz, capilla del Sagrario y las Carnicerías Reales. Sin embargo, también resulta muy interesante hacer la ruta de la calle del Río, allí, al final de la misma, descubrirás la fuente del Rey y la de la Salud. Además, si están abiertas, podrás acceder a las dos iglesias que hay en esta calle: la iglesia de las Angustias (cerrada por obras) y la parroquia de la Virgen del Carmen (también cerrada cuando fuimos). Es la calle donde se concentran los edificios más emblemáticos de Priego de Córdoba. Allí se halla la casa-museo de don Niceto Alcalá-Zamora y un buen número de casas señoriales como la casa de la Cultura, la de los Galisteo, la de don Francisco Serrano, la de los Camacho o la de Palomeque, por citar sólo algunas.


El castillo de Priego fue el primer monumento que visitamos. Estaba en obras, pero no nos importó, porque se podía visitar la gran torre del homenaje y recorrer sus murallas. Es un castillo bastante espectacular. De hecho, en 1943 se declaró monumento histórico-artístico. En sus orígenes y según restos arqueológicos, el castillo fue una alcazaba andalusí. De planta cuadrangular, con torres y contrafuertes en sus murallas. Una alcazaba sencilla. Con el paso del tiempo, esta pequeña alcazaba resistió modificaciones estructurales y añadidos, sobre todo a partir de mitad del siglo XIII. La orden militar de Calatrava fue la artífice de construir y añadir, a esta primigenia edificación, una gran torre de homenaje de tres plantas, con bóvedas de cañón y con un aljibe en la planta inferior (subterránea). Posteriormente, por orden de la familia Fernández de Córdoba (vinculada a la corona castellana), se añadieron más torres de vigilancia, dos de ellas cilíndricas y se amplió la muralla.


La iglesia de la Asunción, parroquia del siglo XVI situada en la plaza de Santa Ana, se estructura en tres naves con pilares con arcos apuntados. La iglesia es de estilo gótico-mudéjar, con bóveda y capillas decoradas con motivos de estilo barroco. Una de las capillas más impresionantes es la del Sagrario, monumento nacional desde 1932. Se trata de una capilla adosada de planta octogonal con cúpula gallonada y ocho grandes ventanales que inundan de luz toda la capilla, creando un espacio etéreo y místico. Es una de las capillas más visitadas. Me gustó mucho. También, la iglesia Virgen de la Aurora y san Nicasio, barroco puro.


El edificio de las Carnicerías Reales, del siglo XVI, está muy cerca del castillo y por lo tanto próximo también a nuestro alojamiento en el Adarve. Se trata de un antiguo matadero y con zona de venta de carne. El matadero se halla en la zona inferior del edificio a la que se accede por una escalera de piedra en forma de caracol. La parte superior del edificio se dedicaba a la venta de carne. Se trata de un edificio civil que dependía del Ayuntamiento. La planta superior del edificio tiene planta cuadrada con un patio porticado con columnas con arcos de medio punto. En las esquinas del patio se hallan cuatro torres. Dos de ellas con gárgolas. Es un edificio singular y curioso. Cuando estuvimos en la zona inferior del edificio, en el antiguo matadero, había una exposición explicativa sobre la historia del aceite. Ideal para saber un poco más de la industria principal de esta zona.


Nos lo pasamos muy bien en Priego de Córdoba. Desde allí, hicimos excursiones para conocer Zagrilla Baja y Zagrilla Alta, también fuimos a Carcabuey a ver su castillo. Se nos hicieron cortos dos días en Priego de Córdoba. No pudimos visitar todo lo planificado. Si quieres hacer excursiones y conocer todo el patrimonio artístico y cultural de Priego, necesitarás más de un par de días o visitar la ciudad en una época del año con más horas de luz solar.

06 enero 2026

Granada, monumentos andalusíes I


En invierno, los días se acortan y oscurece sobre las 17:30h. Con lo cuál para ver bien la ciudad de Granada, sus callejuelas y sus monumentos has de dedicarle más días que si lo haces en primavera, donde los días son más largos y se disfruta de más horas de luz. 

En nuestro viaje a Granada, en diciembre, uno de los días lo dedicamos al Albaicín para conocer sus miradores, como el de San Nicolás, el mirador del Huerto de Carlos, el de la placeta de los Carvajales o el de la placeta del Comino. Además de recorrer sus laberínticas y empinadas callejuelas con sus encaladas casas. También, visitamos la casa palacio de Porras, la zona del río Darro, los cármenes y sus jardines.


Nuestro último día en la ciudad nazarí lo destinamos a ver la zona del río Genil, el Realejo, los alrededores de la catedral, el jardín botánico -que depende de la universidad de Granada-, el paseo de la Antequeruela alta y las Torres Bermejas con los jardines que las rodean a los pies de la Alhambra.


Los dos días centrales de nuestra estancia en Granada, los empleamos en seguir la denominada ruta Dobla de Oro.
Esta ruta promueve un interesante itinerario cultural relacionado con el patrimonio de Granada. Colaboran en este proyecto diferentes administraciones, además del patronato de la Alhambra y el Generalife. Se trata de una ruta planificada y de divulgación para conocer los nueve monumentos andalusíes, incluido la Alhambra, monumento que en esta ocasión no visitamos y la casa de Zafra, que estaba cerrada esos días.


Los monumentos andalusíes que visitamos fueron: el corral del Carbón, el Bañuelo, el Maristán, el palacio Dar Al-Horra, la casa Horno de Oro, el Cuarto Real de Santo Domingo y la casa del Chapiz y aunque no se puede acceder al interior de las dos casas que componen la casa del Chapiz -por ser la sede del Instituto de Investigación del CSIC-, sí que vale la pena conocerlas por sus fantásticos patios andalusíes y sus jardines en terrazas con una de las mejores vistas a la Alhambra. En uno de esos dos días, además, nos dio tiempo de acceder al museo arqueológico de Granada. Situado en la casa Castril, en la carrera del Darro. Nos pareció muy interesante, aunque era pequeño y el piso superior estaba en obras.


Al estar alojados cerca de la zona de la puerta de Elvira, lo más práctico era empezar nuestra visita por el palacio Dar Al-Horra. Es un palacio no muy grande, con su zona de huerto, pozo de agua y jardines. Fue la residencia de la sultana Aixa, madre de Boabdil. Se trata de un edificio palatino nazarí del siglo XV.


Desde el palacio Dar Al-Horra, llegamos zigzagueando al Maristán. Este edificio tuvo varios usos, pero se cree que su primer uso fue el de hospital. Fundado en el siglo XIV, construido sobre el parte del recinto militar de La Coracha. Su planta rectangular de dos alturas simétricas, dispone de galería porticada con patio central. Este patio tenía una alberca con dos esculturas de leones -actualmente custodiadas en el museo de la Alhambra-. Más tarde, en el siglo XVI, fue la sede de la casa de la Moneda.


El Bañuelo, es una de las construcciones más interesantes y mejor conservadas. Se halla en la carrera del Darro. Se trata de un hammam seguramente del siglo XI-XII. Detenta la distinción de ser declarado un BIC (Bien de Interés Cultural). Los baños o hammam eran un lugar de reunión, encuentro y de higiene en la cultura musulmana y tiene su origen en las termas romanas. Está dividido, al igual que en las termas romanas, en cuatro estancias: el vestíbulo, la sala o zona fría, la templada y la sala caliente. Todas las salas o estancias están cubiertas con bóveda de medio cañón y tragaluces octogonales con forma de estrella. Estos tragaluces dejaban pasar la luz y también servían para ventilar las salas. En la sala central se encuentran diez columnas con capiteles reutilizados de época romana, visigoda, califales y ziríes.


Desde el Bañuelo, accedimos a la casa Horno de Oro. Uno de los edificios mejor conservados de la arquitectura morisca. Declarado monumento nacional, se halla cerca del paseo de los Tristes. Construido en el siglo XV-XVI, integra en su interior elementos moriscos y de la arquitectura castellana. Tiene un patio central con una alberca y una galería porticada de época cristiana.


El resto de los edificios los dejamos para el día siguiente: el corral del Carbón, La casa Chapiz, el Cuarto Real de Santo Domingo, el museo casa de los Tiros y el museo arqueológico de Granada. Había que descansar y reponer fuerzas. Eso sí, antes compramos roscos de anís en el convento de las dominicas de Zafra que se halla al lado del museo arqueológico, en la misma calle. Buenísmos. Aconsejables al 100%.