lunes, 22 de diciembre de 2014

Casa do Juncal

Llegamos al mediodía a nuestro alojamiento en Guimarães: Casa do Juncal.
La recepción fue cálida,acogedora y muy eficiente -deberían tomar nota algunos hoteles de cinco estrellas, que descuidan el primer contacto con el cliente-.

Nuestra elección tuvo en cuenta la buena situación del alojamiento dentro del centro histórico de Guimarães. Cerca de todo lo más interesante, pero a la vez alejado del barullo de los bares y restaurantes del centro. Aunque está solo a unos pasos del Largo de Toural y de las Praças da Oliveira y S. Tiago, no se aprecian los molestos sonidos de los alborotos típicos de las salidas nocturnas, porque su localización es excelente cerca del centro neurálgico de la ciudad y en una esquina de la Praça da Condessa do Juncal.

La Casa do Juncal ha recuperado un edificio del siglo XVIII. Un típico edificio con blasones, como muchos paços portugueses, pazos gallegos y casonas asturianas y cántabras. La recuperación del edificio ha tenido en cuenta las necesidades actuales de confort.

Mantiene las características constructivas más importantes, como la magnífica fachada blasonada con una restauración arquitectónica más actual y moderna. La rehabilitación del edificio se ha realizado manteniendo al máximo la estructura original de la casa, pero añadiéndole elementos constructivos que aligeran el espacio - como la gran cristalera que divide y a la vez unifica el comedor y el jardín -. Todo se ha realizado con esmero y la primera impresión que tienes al acceder al alojamiento es muy satisfactoria.




Nos alojamos en una suite interior. Nuestras ventanas daban al jardín de la casa. Por las noches, la iluminación del jardín daba una aire romántico a la estancia.


Nuestra habitación, disponia de un pequeño salón con sofà, armario, una pequeña mesita con calentador de agua para hacer infusiones y un televisor. Todo de un diseño contemporáneo y cálido que hacia que te sintieras como en casa. Sobre todo por la cálidez del parquet y las mullidas alfombras que le daban a la estancia un aire de hogar.


El cuarto de baño completo, con ducha (mucho mejor que la típica e incómoda bañera), con los detalles de bienvenida de la casa Molton Brown, toallas blancas impolutas con el logotipo del hotel bordado y unos estupendos albornoces.


Los desayunos, sencillamente memorables. El día anterior pedías lo que querías desayunar al día siguiente. Algo así como un desayuno a la carta. Te lo servían en el comedor que daba al jardín.
La excelencia de este alojamiento merece un caluroso aplauso. Conviene recalcar que uno de los puntos fuertes de Casa do Juncal es sin duda la amabilidad y la profesionalidad de los que lo llevan.

No hay comentarios: