lunes, 18 de junio de 2018

Preveza, seductora ciudad



Bajo una ola de calor en verano, viajar a una de las áreas más arboladas de Grecia nos permitió no pasar tanto agobio. La zona del Epiro y Preveza son una de las más verdes de la costa occidental del país. Desde Sivota o Parga hasta Preveza la naturaleza es especialmente generosa. La diversidad de árboles sorprende, sobre todo si vienes de una zona más árida o seca. Varios ríos riegan esa región, entre otros el Aracto (Árachthos), Louros y el Aqueronte.




Desde nuestro alojamiento, el Manna Gea, que está cerca de Vonitsa, había pocos kilómetros hasta Preveza. Tardábamos muy poco en llegar a la ciudad. Sobre todo si cruzábamos por el nuevo túnel subacuático que han construido para salvar la distancia, de unos 700 metros, entre una orilla y la otra. Atravesarlo cuesta 6 euros, pero es muy práctico. Ha sido construido en la parte más estrecha del Golfo de Ambracia que es justamente en dónde se halla Preveza.


Preveza es una bonita ciudad griega. No muy grande, con unas playas tranquilas y un centro histórico que merece la pena visitar. El frente marino también, es muy agradable.

El paseo paralelo al mar, Elevtheriou Venizelou, es magnífico para vagar sin rumbo, sobre todo en las calurosas tardes de verano. Allí, se disfruta de la brisa del mar y se está en sombra, algo muy importante justo en esa época del año. Las terrazas y los restaurantes se llenan de gente que quiere tomar algo fresco, mientras observan el trajín de barcos y gente que van arriba y abajo del paseo y desde las que resulta animadísimo estar allí.

El agua del mar en este lado del litoral estaba tan limpia que se puede ver pescar con una simple caña y un sedal.



La localización de Preveza en un saliente o península hace que esté prácticamente rodeada de agua, en realidad, por tres de sus lados.

A lo largo de su historia, debido a su estratégica posición geográfica, tuvo diferentes dominaciones. Una primera dominación romana, más tarde la bizantina, la veneciana, la búlgara y finalmente la otomana.

De la dominación romana quedan en pie los restos arqueológicos de la ciudad de Nicópolis. Fundada por césar Octavio Augusto para conmemorar su victoria en Actiun en el año 32 d. C, contra Marco Antonio y Cleopatra. Nicópolis está muy cerca de Preveza.



En las calles de Preveza se puede apreciar la rica historia de la ciudad. Sobre todas las influencias estilísticas o arquitectónicas que tuvo la urbe durante siglos, destacan o predominan las venecianas. Por esa razón, la mayoría de edificios del casco viejo tienen un aire veneciano. Los colores y la estructura de la ciudad, recuerdan mucho a cualquiera de las ciudades que han tenido dominación veneciana, por ejemplo Nafplio.

De la época de dominación otomana es la fortaleza de piedra que se halla justo enfrente de la ciudad y que fue construida bajo el reinado de Khair ed-Din, Barbarroja.



Después de nuestro recorrido por las calles más animadas del centro de Preveza, como la de Theofanous, Antistasis, Ionias, Virona o Balkoi, llegamos hasta la plaza Androutsou. Allí, se sitúan vendedores ambulantes; sobre todo predominan los  puestos de venta de mazorcas de maíz a la brasa. El olor es intenso y apetitoso. Me compré una mazorca y estaba buenísima. Recién hecha a la brasa. ¡Qué buen recuerdo!

Nos sentamos a tomar una cerveza fresca en un animado y divertido café típico de allí  y disfrutamos mucho de la relajada vida estival de Preveza.



lunes, 4 de junio de 2018

Souli, entre altas montañas

En Grecia, desde nuestro apartamento en Valanidorachi -Green Hill-, podíamos emprender multitud de excursiones. Esta área geográfica es una buena base para conocer la costa del Epiro y también para visitar el interior: Glyki, Kanali y Souli entre otros. Tampoco está muy lejos de la bonita ciudad de Ioannina.

Después de varios días de playa deseábamos hacer una excursión al interior y nos aconsejaron visitar Souli. Recomendándonos que fueramos a tomar algo al café-taberna Souli Mills.



No os podéis imaginar el calor que hacia al mediodía por esa carretera de montaña que, tras una fuerte pendiente, llega hasta Souli.


Rebaños de cabras, ovejas, burros sueltos y vacas pastando es todo lo que había a ambos lados de la sinuosa carretera.

Los animales buscaban la sombra que daban las curvas y tuvimos que subir muy despacio para no tener problemas. Algunas vacas se resistían a abandonar la sombra o la carretera para dejarnos pasar.



El pueblo de Souli es pequeño. Se halla disperso y esparramado por las laderas de las montañas. Su principal fuente de ingresos es la ganadería y el turismo. En realidad, son pocas las casas dedicadas al turismo. Nosotros sólo vimos dos, pero seguro que hay otras. En su mayoría, las casas  están construidas con sillares de piedra de más de un siglo de antigüedad. 




Después de visitar el pueblo de Souli, fuimos a Souli Mills. Un lugar entrañable, un oasis de frescura. Viejos molinos de agua. Uno de ellos habilitado como café-taberna.



El cauce del río discurre entre altos árboles. No pasa ni un rayo de sol. Allí la temperatura desciende bastantes grados.



La gente se tumba bajo un árbol al lado del río a descansar. Las aguas frías del río contribuyen a crear una atmósfera relajante y fresca en pleno verano. 

Puedes tomar cualquier cosa mientras observar lo que te rodea. El sonido del agua ayuda a crear una ambiente de placidez absoluta. 

viernes, 18 de mayo de 2018

Manna Gea, la belleza de lo auténtico


Manna Gea es uno de los alojamientos griegos de los que guardo mejor recuerdo. Está construido y decorado para el descanso y el relax. Situado en una pequeña bahía cercana a Vonitsa, es mi lugar en el Mundo. Un sitio especial. Un lugar para los que buscan el contacto más directo con la naturaleza. Si te gusta nadar, lo puedes hacer en soledad. Si te gustan los amaneceres o atardeceres espectaculares, este es tu sitio. Si te gusta la tranquilidad, allí la consigues. Si te gustan los sitios poéticos, esos lugares sencillos que evocan plenitud, Manna Gea te enamorará.





Manna Gea se localiza en un lugar sin edificaciones, al borde del mar entre campos de olivos, higueras, perales y pinos. A unos pocos kilómetros de Vonitsa, aunque tampoco está lejos de Preveza, ciudad que vale la pena conocer -tiene un bonito casco histórico y un puerto muy agradable con bares y restaurantes cerca del mar-.



La construcción del alojamiento es contemporánea, de líneas rectas. El cubo y el rectángulo están presentes en el diseño de su actual y original arquitectura. Discreta por fuera, confortable en su interior. Combina a la perfección el interior que evoca calma con el exterior rural y marino.

Grandes ventanales se abren al mar que se encuentra tras la verja que rodea este enclave. Dispone de un grato jardín con césped y una zona para tomar un café o una copa fría de vino blanco griego. 







Nuestro apartamento ocupaba la planta baja. Tipo loft, con cocina, salón, chimenea y una habitación separada del salón por una pared sin puerta. El lavabo era pequeño, con bañera. No se necesita nada más. 

La limpieza de la habitación era diaria. Sin problemas.

La cocina estaba perfectamente equipada y aunque no servían desayunos, los desayunos que allí tomamos fueron muy buenos. Vonitsa tiene buenas pastelerías y supermercados. Comprábamos y desayunábamos lo que queríamos. Así de simple.

La comodidad de los apartamentos no exigía ningún esfuerzo. Cogías el bañador y te zambullías en el espejo marino, porque los apartamentos están a unos pasos del mar.



El secreto de Manna Gea está en lo que le rodea. La naturaleza, el mar, lo salvaje, lo auténtico, el paisaje, el recorrido natural, las pequeñas barcas de los pescadores de los alrededores que se deslizan sobre el agua y en los pacíficos pastores de ovejas. Ni siquiera hay ruidos, si exceptuamos el sonido de las cigarras, el acompasado ritmo del calmo mar y el constante zumbido de las abejas al pasar. 



Cuando pienso en este alojamiento, me vienen recuerdos vívidos de la confortabilidad de nuestro apartamento, la belleza un tanto salvaje y rústica de la playa y de la libertad que nos producía estar allí.

Por supuesto, también, recordamos con cariño a la gerente del establecimiento, Niki. De trato familiar. Cordial, amable, educada y simpática. Nos facilitó muchísimo nuestra estancia allí. Sin dudarlo, una buena anfitriona.