sábado, 25 de febrero de 2017

Recorriendo Zamora

Después de comer en el restaurante el Puente de Piedra, decidimos regresar al casco viejo de Zamora para continuar nuestra visita a la ciudad.


Para llegar hasta allí, atravesamos el río Duero por el Puente de Piedra y subimos por la empinada calle Pizarro hasta la calle Rúa los Notarios. La Catedral está cerca y el Castillo al lado.

El casco viejo de Zamora detenta la calificación de Conjunto Histórico Artístico desde el año 1973. No me extraña. En un espacio que no es muy grande hay 14 iglesias, muchas de ellas de estilo románico.



El tamaño del centro histórico facilita su recorrido a pie. Se puede atravesar andando y merece la pena hacerlo, porque está repleto de interesantes inmuebles edificados a lo largo de los años. Se puede reconocer su impronta medieval, la renacentista, la barroca, la neo-clásica y la modernista. En unos pocos metros, transitas por la rica cronología constructiva de la ciudad. 


La catedral, sede del obispado, es un edificio que ha tenido diferentes actuaciones constructivas a lo largo de su historia. Actualmente, la iglesia es de planta de cruz latina con tres naves. Con el paso del tiempo, a estas naves se le han añadido diferentes capillas.

Se consagró en el siglo XII y su cúpula gallonada con escamas de piedra en su exterior es espectacular. En su interior, a través de las 16 ventanas que rodean la cúpula, la luz fluye e ilumina  Recuerda mucho a las cúpulas bizantinas. 



Justo al lado de la Catedral, en los jardines, se halla la antigua fortaleza de la ciudad. Es del siglo XI, con ampliaciones y restauraciones posteriores. Aunque, sus cimientos son anteriores al siglo XI.

Como base, se aprovechó la roca del terreno para edificar el fortín. Dispone de un profundo foso al estilo de las antiguas fortificaciones medievales.




Poco más o menos, en cada rincón del casco viejo verás, con asombro, que la ciudad te depara muchas sorpresas arquitectónicas. Por ejemplo, en la plaza de San Isidoro, la iglesia del mismo nombre -San Isidoro- y la puerta de entrada al recinto amurallado. Se la conoce con el nombre de El Portillo de la Lealtad. 


Por la plaza de San Antonio del Águila o por la plaza de la Catedral, accedes tanto a la Catedral de El Salvador, como a la puerta del Obispo o al Palacio de Arias Gonzalo -conocido como la Casa del Cid-.



Si pasas por la calle Obispo Manso llegas hasta la Oficina de Turismo de Zamora. Te asesoran muy bien para que puedas sacar el mejor partido a tu visita a la ciudad. Desde allí, puedes acercarte hasta el Mirador del Troncoso. Las vistas del río Duero son magníficas.

sábado, 18 de febrero de 2017

Zamora, el embrujo

Lo poco que conocía de Zamora estaba relacionado con lo que había estudiado en la carrera sobre Arte Románico. Antes de iniciar nuestro viaje, tampoco habíamos buscado información complementaría sobre la ciudad. Desconocíamos las peculiaridades de la ciudad o los lugares más interesantes para visitar (aparte, claro está, de su famosa Catedral). Así que, llegamos a Zamora sin saber prácticamente nada de ella. 


Sólo habíamos oído hablar de la calidad excepcional de las mantas zamoranas y, sobre todo, de su extraordinario queso de oveja, con denominación de origen. También, conocíamos el dicho de "no se ganó Zamora en una hora". Zamora finalmente ha sido una sorpresa viajera tan satisfactoria cómo para repetir otra vez.



Reconozco mi incultura sobre la ciudad. Algo imperdonable porque Zamora es preciosa. Está cuidada. Es agradable para pasear. Tiene un buen ambiente en sus calles y una arquitectura original y bien conservada. 


Su localización es estratégica, cercana a la antigua Vía de la Plata Romana, al Camino de Santiago y a Portugal. 



El río Duero discurre a los pies de la ciudad. Desde el Puente de Piedra del siglo XII, se obtiene una de las mejores imágenes de Zamora. Pueden observarse perfectamente sus murallas y la construcción de la ciudad siguiendo la forma inclinada de la colina.



Zamora es conocida sobre todo por sus iglesias románicas aunque dispone, además, de una gran cantidad de edificios singulares en estilo Modernista. Estos edificios fueron sufragados por los mecenas de la ciudad y construidos entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. 

Por ejemplo, en la calle peatonal Santa Clara existen una amplia variedad inmuebles edificados en ese estilo. Como la Casa de Valentín Matilla, el edificio del Casino, la Casa de Francisco Antón o la Casa de Félix Galarza, entre otros muchos.




Por si eso fuera poco, Zamora atesora interesantes museos, teatros, un bonito Parador de Turismo y un castillo medieval, con foso y todo.


  

viernes, 10 de febrero de 2017

Eus, hermoso peñasco

Llegamos a Eus atraídos por su merecida fama de ser uno de los pueblos más bonitos de Francia.



Eus es un pequeño pueblo próximo a Prades y a Vilafranca de Conflent. Tiene pocos habitantes en invierno, pero en verano las casas, en apariencia vacías, se habitan. Allí se va en busca del atractivo beneficio que da la tranquilidad y del descanso. No hay coches que perturben el sueño, porque resulta imposible transitar en coche por sus empinadas y estrechas calles. Su localización cercana a Los Pirineos es otro de sus múltiples alicientes, aparte de la tan ansiada tranquilidad. 


El pueblo se sitúa sobre una colina rocosa. A sus pies, el verde y fértil valle del río Conflent.
Pasear por sus pedregosas calles es una delicia. La gran mayoría de las casas están construidas con piedras. Muchas están restauradas, aunque todavía quedan otras muchas por rehabilitar.



Desde la iglesia parten unas serie de senderos que resultan ideales para conocer mejor los alrededores de Eus.


Por supuesto, es un pueblo en el que te puedes imaginar cómo era la vida allí hace un par de siglos. Parece totalmente anclado en su pasado, aunque Eus es un pueblo auténtico. Nada que ver con otros pueblos de postal que parecen de cartón-piedra.

Si estáis por la zona, haced una parada y admirad su estructura rural arquitectónica y sus buenas vistas del valle. No saldréis defraudados.


Nosotros comimos en una terraza al sol, bajo una bonita parra. Un lugar delicioso, con buenas tapas y aéreas vistas al valle.

domingo, 29 de enero de 2017

Castelnou, original villa medieval

Castelnou es un pequeño pueblo de estructura medieval. Está situado en el territorio de Els Aspres,  en la región del Roussillon francés. Su localización es realmente estratégica a los pies de los Pirineos Orientales y muy cerca de la montaña de 2.785 metros de altura: el Canigó. 


Su decisiva situación ha posibilitado que esta zona estuviera habitada durante siglos. Lo podéis comprobar visitando el Dolmen en Pla de les Arques.
La villa de Castelnou o Castelnu forma parte del sello de calidad francés de "Les plus beaux villages de France" . Está considerado una de las villas francesas más bonitas. La verdad es que está conservada con cariño y esfuerzo. Respetando en todo lo posible su estructura medieval. Muchos pueblos franceses respetan al máximo su pasado arquitectónico. Allí es algo natural. 



La villa de Castelnou está amurallada y en sus calles empinadas e empedradas respiras su impronta medieval. Durante años, fue capital militar y administrativa del vizcondado de Vallespir. 
Nosotros llegamos a Castelnou desde Thuir, después de comer estupendamente bien en el restaurante Aberquina.
Aparcamos nuestro coche, en un parking de pago. No es barato, pero sí cómodo. El parking estaba perfectamente organizado para admitir a un montón de vehículos. 



Después tras subir una empinada cuesta atravesamos la gran puerta de acceso a la villa. Había llovido durante toda la noche y el campo que rodea a Castelnou olía a hierba húmeda y a tierra mojada. 




No había mucha gente, sólo un grupo de japoneses que llegaron hasta allí en taxi. 
Pudimos recorrerla sin prisas ni agobios. Supongo que en verano, o en temporada alta no será así de tranquila. Pero vale la pena el viaje.