Valderrobres es la capital administrativa de la comarca del Matarraña, el río que da nombre a esta comarca y que discurre por esta villa. Valderrobres es una pequeña ciudad con todos los servicios, públicos o privados, para vivir muy bien. Tiene escuela, un gran centro polideportivo, consejo comarcal con una oficina de Turismo, centro de salud, dos residencias para las personas mayores, restaurantes, hoteles y casas rurales, panaderías, comercios de todo tipo, cafeterías, bares, gasolineras, un pequeño polígono industrial y cualquier otro servicio que facilite el vivir en condiciones para que no tengas que desplazarte muy lejos. En Valderrobres todo son ventajas, excepto en los meses de verano donde la población se triplica y con ella los inconvenientes del barullo y del ruido de las terrazas de los bares.
Valderrobres estuvo amurallada y protegida durante siglos. Quedan visibles restos de la muralla y de algunas puertas de acceso al centro histórico, como la de Bergós. En el siglo XIV se comenzó a edificar la muralla. También se construyó el Portal de San Roque -la puerta principal- por el que se accedía al recinto amurallado. Para entrar, debías cruzar por un puente de piedra construido sobre el río Matarraña. Queda aún intacto este antiguo puente. Así que el puente está asociado a la entrada a la villa. Se construyeron a la par.
Tras atravesar el portal de San Roque, en intramuros, flanquean la entrada a la villa dos de los edificios civiles más importantes del centro histórico: la Casa Consistorial (siglo XVI) y el Palau (antigua fonda). El casco histórico de Valderrobres se concentra alrededor del Castillo-Iglesia y por un complicado entramado de callejuelas laberínticas se llega hasta la plaza de España donde se halla el Ayuntamiento, el Palau y el Portal de San Roque y algunas de las casas más nobles.
Había visitado el Castillo de Valderrobres cuando era pequeña antes de que comenzará la restauración en el 1984 y también sobre el año 2000. Sin embargo, pasan los años y siguen las obras de intervención para su restauración y recuperación. Sin duda es un castillo grande, de varias plantas y es complicado acometer todas las intervenciones arquitectónicas por falta de presupuesto. A esta construcción se le ha de añadir la Iglesia de Santa María la Mayor (a la que está unida por un pasadizo) Ambas construcciones forman parte del Patrimonio Cultural Aragonés. Ahora lo gestiona la Fundación Valderrobres Patrimonial o al menos gestiona las entradas al recinto.
El Castillo de Valderrobres se construyó sobre uno anterior. Su localización en la cima de un peñasco calizo, aportó las piedras que tallaron, en sillares rectangulares, para su edificación. Su planta es hexagonal, con muros macizos y de construcción defensiva y austera. Coronan el castillo tres pequeñas torres almenadas. Al interior del castillo se accede por una puerta con arco. Se divide en varias plantas. En la planta baja, la planta inmediata a la entrada, en su lado izquierdo se encuentra la zona de las caballerizas y la sala de los mozos de cuadra. Justo enfrente de la entrada de acceso, tras unos peldaños, está la sala capitular o sala de espera. Al fondo de esta sala, la bodega y un pasadizo que comunica el castillo con la iglesia.
La primera planta del castillo lo ocupan las salas más nobles y más bonitas del castillo: el Salón de la Chimenea (que se comunica por dos vanos con la cocina), el Salón del Sur (estancia del arzobispo) y la Sala de los Leones, con una pequeña antesala. Todas disponen de esbeltas ventanas. En esta planta también, se halla la cocina, una necesaria (letrina) y la despensa.
En la segunda planta, se pueden ver los restos de la roca o peña sobre la que se asienta toda la construcción. Se halla rodeada de muralla y de la galería sur y oeste, también está la cúpula invertida de la cocina, una torre de acceso a la galería superior, una letrina y algunas ventanas saeteras del siglo XII.
La iglesia de Santa María la Mayor preside junto al castillo la cima de la colina. Iglesia de una sola planta rectangular en tres tramos, con capillas entre los contrafuertes. Las iglesias del gótico aragonés de una sola planta son comunes de la Corona de Aragón. Es una iglesia austera como el castillo y también se construyó con sillares de piedra. Ambas construcciones forman un conjunto homogéneo y compacto. La piedra caliza de ambas construcciones tiene la particularidad del color. Si luce el sol parece más ocre o amarillenta, si está nublado o hay poca luz la piedra parece más grisacea.