viernes, 15 de enero de 2016

Girona, el Arte de la piedra

Por la calle de la Força subimos la pendiente que conduce hasta las escaleras de la Catedral de Girona.
La Catedral está construida en uno de los puntos más elevados de la ciudad. Las vistas desde allí son muy bonitas.


Entramos a la Catedral tras abonar 7 euros por persona. Este precio incluía la visita a la Catedral, al Claustro, al Museo de la Diócesis, al Tesoro Capitular, a la cercana Basílica de Sant Feliu y al audioguía. Un muy buen precio.
La Catedral de Girona sobrecoge por su altura interior.  Sobre todo por sus elevadas paredes que terminan en bóvedas de Crucería. Este espacio interior, con pocas aberturas  y con esbeltos muros, genera una penumbra que le confiere un halo espiritual al edificio. La nave central se haya rodeada de pequeñas capillas, unas con altares y retablos sencillos y otras con trabajados altares y retablos barrocos.



Merece mucho la pena pasearse por el silencioso y evocador claustro con columnas y capiteles ornamentados. Unos capiteles con formas geométricas, otros con formas florales y otros con esculturas de pasajes bíblicos. Tampoco  hay que olvidarse de visitar el Tesoro Capitular. Sobre todo, porque al final del recorrido se haya la sala dedicada al Tapiz de la Creación. Un tápiz medieval maravilloso y único.


La Basílica de Sant Feliu está muy próxima a la Catedral. Con la misma entrada puedes acceder a ella y además te proporcionan el correspondiente audioguía explicativo.

La Basílica es uno de los edificios más antiguos de Girona. Ha sufrido varias reformas y añadidos, como el de la Capilla de Sant Narcís.

En ambos lados de los muros del altar mayor han encastado 8 sarcófagos de época romana que fueron realizados en mármol blanco. La escultura de estos sarcófagos es de una finura y un trabajo digno de elogio. Uno de ellos es del siglo III. No se sabe con exactitud cuándo fueron adosados al muro de la basílica.



Después de la visita a la Basílica, pasamos por los Baños Árabes y acabamos la intensa jornada paseando por el Vall de Sant Daniel, pero esto bien merece otra entrada.

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