domingo, 30 de diciembre de 2012

Viaje a Denia

Llegamos a Denia (Dénia, si se escribe en valenciano/catalán) con una espesa niebla, pero no parecía que hubiera humedad, ni hacía nada de frío. Poco a poco, la niebla dejó pasar el sol. 

Dejamos las cosas en el hotel Les Rotes (en dónde nos alojaríamos durante unos días) y nos acercamos a conocer el paseo de Les Rotes que se localiza al sur de la ciudad. 


Este paseo, con una longitud de unos 5 kilómetros, está a orilla del mar y bordea la costa rocosa y abrupta de Les Rotes desde Denia -playa de Marineta Cassiana- hasta, prácticamente, el cabo de Sant Antoni. De hecho, el paseo termina a la altura de la Torre del Gerro. Esta torre fortificada, de casi 14 metros de altura, se edificó en el siglo XVI para la vigilancia de la costa y  de esta forma prevenir las continuas incursiones de los piratas berberiscos.


 

A lo largo de este paseo, encontrarás edificios lujosos que conviven con las típicas casas de los antiguos marineros de la zona.


Es un paseo bonito de recorrer, a orilla del mar y con el imponente macizo del Montgó -de 753 metros de altura- en paralelo a él.  Está preparado para el deporte, allí puedes correr, ir en bici o simplemente caminar. En algunos tramos, encontraréis unos bancos para sentaros y  así descansar de la caminata o sencillamente para hacer una simple parada para contemplar el mar.


Les Rotes, en invierno, es un lugar plácido, lúdico y tranquilo. Hay bonitas calas, pero nada de playas de arena, excepto la playa de Marineta Cassiana. De hecho, tienes que ir hasta ella si deseas bañarte en una playa de arena.
 


En Les Rotes existen tres zonas declaradas Micro-reservas, en estas áreas podemos encontrar plantas endémicas de la zona  y una rica flora.

 
 

Además, en este paseo encuentras chiringuitos, bares y restaurantes para tomar algo mientras observas el tranquilo mar de la zona. Los hay lujosos, como el restaurante el Pegolí y otros más sencillos, pero igualmente excelentes, como el Sendra. También conviven tipologías diferentes de establecimientos como, por ejemplo, la del chiringuito de playa, el Helios y otros de arquitectura más moderna como el Ca Nano.

 

sábado, 8 de diciembre de 2012

Mohlos


Parece mentira que en un espacio natural tan magnífico se encuentre una cantera al aire libre tan enorme como la que vi cerca de Mohlos (o Mochlos, también se escribe de esta forma).



Llegamos a Mohlos desde Sitia, camino de Heraklion, y pasamos muy cerca de la enorme cantera, vecina a la playa de Mohlos. La cantera es tan grande que ya se divisaba desde la zona de Elounda, a kilómetros de allí, en el lado oeste del grandioso Golfo de Mirabello; cuando estuvimos alojados en Elounda.


Mohlos es una pequeña villa marinera y turística, con un puerto igualmente pequeño. La villa está situada al este del Golfo de Mirabello. Delante de ese pequeño puerto hay un islote con restos arqueológicos, tumbas y decoraciones funerarias pertenecientes al periodo Minóico Antiguo. Una diminuta y blanca ermita completa la imagen bucólica del islote.

 


En Mohlos puedes alojarte, y también comer, en cualquiera de los numerosos restaurantes y alojamientos que se hallan justo al lado del mar. 
No hay coches, dado que no pueden pasar por las estrechas callejuelas que conducen hasta el  agua. En una zona lateral del pueblo, en la parte oeste, se ha habilitado un espacio como parking público.


 

Desde Mohlos puedes contemplar los lejanos y altos acantilados que rodean este enclave.
Al atardecer, el sol anaranjado del ocaso refleja sus rayos sobre su piedra.
El silencio de esas horas sobrecoge.  




Cualquier rincón de la villa resulta hermoso, sobre todo al atardecer, en que un halo de colores cálidos y aterciopelados, ocres, tostados, anaranjados y rojizos envuelve y transforma la atmósfera marinera de Mohlos, en otra diferente, plácida y muy acogedora.


sábado, 1 de diciembre de 2012

Sitia


Sitia es una de las ciudades más importantes del este de Creta. Tiene aproximadamente 9.000 habitantes. 
Su estructura, en torno al puerto, recuerda a las ciudades portuarias del norte de África.


La parte más antigua de la ciudad se halla emplazada en una colina y su arquitectura tradicional no contempla edificios de gran altura.
La casas, cuadradas y pintadas de blanco con balcones, abarrotados de plantas y flores, miran hacia el mar.


Tiene un bonito paseo en la zona del puerto con locales de ocio y restaurantes. Una larga hilera de palmeras discurre paralela al mar. 
Es un lugar tranquilo con buenos comercios. 
Cerca del puerto, la playa de Sitia ostenta la bandera azul.


La ciudad no es grande, pero aunque no sea muy grande, posee un puerto con conexiones importantes con otras islas griegas y también de un pequeño aeropuerto.



Además, la ciudad dispone de buenos servicios, correctísimos alojamientos e interesantes restaurantes.  
Desde luego, si te apetece un poco de diversión, ir de compras y deambular por un limpio paseo al borde del mar; en Sitia puedes hacerlo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Kato Zakros


Desde Palekastro, por una tortuosa y empinada carretera, llegamos a Zakros. El recorrido de unos 12 kilómetros discurre entre altas montañas y campos de olivos. 
 

Zakros es una pequeña villa, de unos 800 habitantes, del interior de Creta, aunque se halla  próxima al mar. Su playa natural es Kato Zakros. Un bellezón de playa. Desde Zakros, una estrecha carretera conduce hasta esa playa. La bajada hacia el mar es impresionante. Desde ella, puedes ver la recortada costa de este lado de Creta. 

 

El paisaje deslumbra, porque las vistas desde lo alto de la carretera son panorámicas. Es un trayecto bonito de hacer. No encuentras muchos coches y puedes parar para hacer unas cuantas fotos.


También desde la villa de Zakros, salen los excursionistas que desean hacer el recorrido a pie hasta Kato Zakros, a través de la Garganta de la Muerte y llegar hasta la playa. La recompensa que te espera, tras la larga caminata, es un baño en unas aguas limpias y el poder descansar en un paraje que invita al sosiego.
 



Kato Zakros se localiza tan solo a 6 kilómetros de Zakros. Se trata de un lugar escondido y un poco particular, porque allí no hay prácticamente nada. Sólo el final de la Garganta de la Muerte (o el principio depende de que ruta quieras hacer), el bonito yacimiento arqueológico del Palacio de Zakros, unos cuantos restaurantes y algún que otro alojamiento. No esperes encontrar un pueblo, como otros de la zona, con sus comercios, iglesias y bares. 


La playa de Kato Zakros, aunque algo rústica, salvaje y azotada por los vientos, detenta la bandera azul. Se trata de una playa acondicionada con tumbonas, parasoles y duchas, aunque solo en el trecho en el que se localizan los restaurantes y las tabernas. El resto de la playa es sólo guijarros, arena  y mar.


Aprovechamos que estábamos en esta playa para comer en uno de sus restaurantes. Desde luego, el restaurante tenía una localización inmejorable, pero la comida no fue memorable. Nada del otro mundo; y por supuesto el precio muy superior a los precios de los restaurantes de Palekastro, Agathias o al de las tabernas de las playas de Hiona y Kouremenos. No acertamos con el restaurante o puede que no acertáramos con lo que pedimos, por supuesto hay otros restaurantes allí mismo, para probar, pero eso ya será en otra ocasión.

             
Si estás en Kato Zakros, en Zakros o en cualquier otra villa cercana o no tan cercana recompensa mucho  ir al yacimiento arqueológico, ya que es el cuarto en importancia de Creta, tras los de Knossos, Festos y Malia. Es un enclave interesante de visitar, no sólo por sus ruinas, también gratifica contemplar las vistas panorámicas, que desde allí puedes ver del valle y la playa. Desde luego, su ubicación es excelente a tan sólo 200 metros de la Garganta de la Muerte y cercana a la incomparable playa de Kato Zakros.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Maridati beach


Maridati es una playa solitaria encajonada entre altos acantilados. 


Localizada entre Palekastro y la playa de Vai; la playa no tiene duchas, ni parasoles, ni tumbonas, sólo el limpio mar, la arena dorada y los pequeños y redondos guijarros.

 

Una hilera de altos árboles dan sombra a la parte posterior de la playa.
Desde luego, su belleza escénica y la pureza del agua hacen de esta playa un lugar de parada obligada para los amantes de las playas incontaminadas por edificaciones. 


Cerca de la playa, ya en el pequeño y fértil valle que conduce hasta la carretera principal, encuentras un restaurante bueno, bonito y barato. El restaurante se llama Maridatis. Es una restaurante tipo taberna y allí, también se alquilan habitaciones.


El restaurante dispone de áreas con sombra de parras, pequeñas palmeras, buganvilias y árboles frutales. Las sillas y mesas son de madera y desde él puedes contemplar unas bonitas vistas de la playa de Maridati. La comida es simple, sin complicaciones. Recomiendo su ensalada de berenjenas y su afrutado vino blanco. 
El dueño de este restaurante es muy simpático. Le encanta la música. Te hará pasar un buen rato explicándote anécdotas relacionadas con la música y los conciertos que se hacen allí los fines de semana.