domingo, 24 de febrero de 2019

Castelo Branco, acogedora ciudad

Castelo Branco es la capital de la Beira Baixa. Una ciudad de tamaño ideal para callejear, aunque ciertamente su localización en una colina ha marcado su urbanismo que en algunas zonas resulta un tanto confuso.



Pensábamos que nos costaría encontrar nuestro alojamiento en Castelo Branco y aún más cuando se nos hizo de noche por el camino. Sin embargo, no fue así. Pronto localizamos el apartamento e incluso ¡aparcamiento para nuestro coche justamente delante del alojamiento!. Un descanso cuando llevas varias horas de viaje.



Nuestro apartamento estaba en el epicentro de la ciudad. En una esquina de la Praça da República que es el centro, centro. Cerca de la Câmara Municipal, del Centro de Interpretação Ambiental, del Teatro Avenida, del Centro de Cultura Contemporánea, de bonitos jardines - el Jardim do Paço Episcopal o el Parque da Cidade -, del Castelo templario del siglo XIII, de la Biblioteca Municipal, de los museos y mejores restaurantes de la ciudad. A un paso del interesante barrio histórico y de la judería, justo en la ladera de la Colina da Cardosa.

Sin embargo, tampoco nos encontrábamos lejos de la avenida Nuno Álvares. Una agradable avenida en la que hace algunos años, se construyeron las mejores casas unifamiliares de la ciudad, en estilo Art-deco o racionalista aunque en la actualidad muchas de ellas han sido substituidas por edificios de varios pisos con antenas, algunos de ellos sin mucho interés arquitectónico.


     
 

Castelo Branco es una ciudad muy agradable para vivir, de tamaño humano. Dispone de lo mejor de una ciudad y de lo mejor de la naturaleza, a pocos kilómetros. Con bastantes zonas ajardinadas, limpias y cuidadas que son uno de sus puntos fuertes. Una ciudad civilizada que mantiene aún costumbres propias y un orgullo simpático que la hacen muy atractiva.


Castelo Branco tiene unos alrededores rurales atractivos y muy interesantes. Su situación geográfica es idónea para visitar las aldeias históricas de Monsanto, Penha Garcia, Idanha a Velha y Castelo Novo. Todas ellas bien comunicadas, más o menos a una media hora de distancia en coche. Aconsejo visitarlas todas. Cada una tiene un encanto singular y original que las convierte en únicas.

Durante nuestra estancia en Castelo Branco, el tiempo estuvo estable, sin una nube. Nos hizo unos días espléndidos que invitaban a pasear. Pudimos hacer muchas cosas y más excursiones que las planeadas en un principio.


   
 

Si vas a Castelo Branco, ir en coche es una buena decisión. Te dará autonomía para disfrutar de sus bonitos alrededores. Asimismo, la ciudad dispone de un montón de zonas de aparcamiento público y privado. De manera que no tendrás que dar muchas vueltas buscando dónde estacionar tu vehículo.

Nos gustaba desayunar en las cafeterías de los alrededores de la praça da República. Observando cómo viven de relajados los habitantes de Castelo Branco. Siempre nos apetecía, sobre todo, degustar cualquier delicioso dulce de la pastelería Belar, una cafetería-pastelería situada delante del Mercado Municipal, en la avenida 1 de Maio.


      

Nos gustó nuestro alojamiento. Un práctico apartamento en pleno centro: CASA92.  Cómodo, con diseño discreto y contemporáneo y con un excelente emplazamiento para ver lo mejor de Castelo Branco. Sin duda para repetir.

Cerca del apartamento hallarás un montón de buenos restaurantes. Comimos muy bien en el restaurante Cabra Preta, ubicado en el centro histórico, y en Dona Ferreirinha, que se encuentra algo más alejado. 

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