domingo, 8 de julio de 2018

Tossa de Mar, un refugio en la Costa Brava

Tossa de Mar es una población costera famosa por su imponente castillo y por ser el telón de fondo de la película de Ava Gardner y James Mason: "Pandora y el holandés errante".

Si vas a Tossa, en el recinto medieval te toparás con una escultura desafiante de Ava Gardner. Ahora mismo, pregunta a cualquiera más joven de 35 años sobre la película o los actores y posiblemente nadie sepa ni quienes eran, ni hayan oído jamás hablar de esta película. Así que, podemos hablar de Tossa de Mar sin mencionar la película.


Llegar hasta Tossa es difícil. O llegas por el interior dando una gran vuelta o llegas por una estrecha y sinuosa carretera costera por dónde los motoristas y los ciclistas se lo pasan bomba con tantas curvas y subidas y bajadas.


Aparcar también es complicado, aunque no tanto fuera de temporada. Lo mejor es dejar el coche y recorrer las calles a pie. En verano, las calles están animadísimas, pero fuera de esos 4 meses, la ciudad se queda vacía. Muchos comercios cierran y los hoteles familiares, también. 

   




La población está un poco encajonada entre dos colinas. En una está el recinto amurallado con el castillo, en la otra hay una pequeña y bonita cala llamada Mar Menuda. La playa tiene forma de media luna. De arena fina y profunda. Cubre rápidamente, como muchas otras playas de la zona, ya que forma parte de la Costa Brava.

La mayoría de las casas están pintadas en blanco, aunque si las pintasen de tonos tierra quedaría menos llamativo desde el mar. Sin embargo, perdería ese atractivo aire marino, que respira esta localidad.

Las casas no son muy altas y hay una parte de la ciudad, más antigua, con callejones estrechos y bonitas casas, algunas en piedra.



   

Subir al recinto medieval y al castillo es lo más gratificante de todo el viaje. Las vistas son fantásticas y aunque siempre hay turistas, el lugar merece una visita. La pequeña ciudad de intramuros está protegida del viento. Además, de estar conservada y restaurada con esmero.

A los pies del recinto amurallado, se halla un pequeña playa recogida entre altos acantilados, la playa: Es Codolar. Desde arriba es impresionante.


   

Siempre que voy a Tossa de Mar me lo paso muy bien. Lástima que nos dé una cierta pereza recorrer esa carretera llena de cerradas curvas.

A veces cuando nos quedamos a dormir en algún hotel de la zona, aprovechamos para ir a la piscina municipal. Es grande y cómoda para nadar si hace frío o llueve, porque está cubierta y climatizada.

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