domingo, 22 de julio de 2018

La Fresneda


Por lo menos una vez al año, nos acercamos hasta La Fresneda.
La Fresneda es un pueblo de la provincia de Teruel, situado en la Comarca del Matarraña. 
Su núcleo urbano fue declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, en 1983. Está muy cuidado y es especialmente bonito. La mayoría de las casas del centro histórico están restauradas y sus tranquilas calles de estructura medieval, suelen estar muy limpias.

La Fresneda se localiza entre Valderrobres y Alcañíz. Como nos gusta ir a Valderrobres, normalmente, aprovechamos el viaje para visitar este singular pueblo.

Nos apetece ir a La Fresneda, porque sus calles y plazas albergan un ambiente muy animado. Por ejemplo, en la Plaza Mayor, donde se ubica el Ayuntamiento, es dónde hay mayor bullicio y diversión, porque en esta zona es dónde se sitúan la mayoría de las terrazas de los bares. En verano, estas terrazas se llenan - en particular a la hora del aperitivo y por las noches-. 


Desde el llano de la carretera A-231, se observa perfectamente la imagen de la Fresneda, dado que el pueblo se extiende a lo largo de la ladera de un monte. En la cima de ese monte, el más cercano al pueblo, se sitúa la Iglesia de Santa María la Mayor, el antiguo Castillo de la Orden de Calatrava y las ruinas de la Ermita de Santa Bárbara. 


Desde la Edad Media, La Fresneda  está documentada como villa donada a la Orden de Calatrava. Algunos de los más bellos edificios del centro histórico son grandes Palacios de estilo gótico-renacentistas, como el Consistorio del siglo XVI, la Plaza Mayor del siglo XV, el Palacio de la Encomienda del siglo XVI, la Capilla del Pilar o el antiguo Convento de los Frailes Mínimos, también del siglo XVI.


En el casco viejo, suelen organizar el mercadillo de antigüedades. Se trata de un mercado al aire libre con objetos variopintos, algunos de gran calidad y otros no tanto. Recorrerlo con calma merece la pena, sobre todo si te interesan los objetos con historia, insólitos, curiosos y bien conservados. 

Cuando ves la extensa oferta de alojamiento que tiene la Fresneda te das cuenta de la importancia turística de este pueblo. Entre los alojamientos está el hotel el Convento 1613. Hotel que utiliza las antiguas dependencias del Convento de los Frailes Mínimos, tras una respetuosa restauración y un correcto acondicionamiento del mismo. Este bonito hotel dispone de un excelente restaurante, parking y piscina. Además del hotel el Convento 1613, la Fresneda cuenta con una buena selección de alojamientos rurales y de apartamentos turísticos.

domingo, 8 de julio de 2018

Tossa de Mar, un refugio en la Costa Brava

Tossa de Mar es una población costera famosa por su imponente castillo y por ser el telón de fondo de la película de Ava Gardner y James Mason: "Pandora y el holandés errante".

Si vas a Tossa, en el recinto medieval te toparás con una escultura desafiante de Ava Gardner. Ahora mismo, pregunta a cualquiera más joven de 35 años sobre la película o los actores y posiblemente nadie sepa ni quienes eran, ni hayan oído jamás hablar de esta película. Así que, podemos hablar de Tossa de Mar sin mencionar la película.


Llegar hasta Tossa es difícil. O llegas por el interior dando una gran vuelta o llegas por una estrecha y sinuosa carretera costera por dónde los motoristas y los ciclistas se lo pasan bomba con tantas curvas y subidas y bajadas.


Aparcar también es complicado, aunque no tanto fuera de temporada. Lo mejor es dejar el coche y recorrer las calles a pie. En verano, las calles están animadísimas, pero fuera de esos 4 meses, la ciudad se queda vacía. Muchos comercios cierran y los hoteles familiares, también. 


   



La población está un poco encajonada entre dos colinas. En una está el recinto amurallado con el castillo, en la otra hay una pequeña y bonita cala llamada Mar Menuda. La playa tiene forma de media luna. De arena fina y profunda. Cubre rápidamente, como muchas otras playas de la zona, ya que forma parte de la Costa Brava.

La mayoría de las casas están pintadas en blanco, aunque si las pintasen de tonos tierra quedaría menos llamativo desde el mar. Sin embargo, perdería ese atractivo aire marino, que respira esta localidad.

Las casas no son muy altas y hay una parte de la ciudad, más antigua, con callejones estrechos y bonitas casas, algunas en piedra.
  
   

Subir al recinto medieval y al castillo es lo más gratificante de todo el viaje. Las vistas son fantásticas y aunque siempre hay turistas, el lugar merece una visita. La pequeña ciudad de intramuros está protegida del viento. Además, de estar conservada y restaurada con esmero.

A los pies del recinto amurallado, se halla un pequeña playa recogida entre altos acantilados, la playa: Es Codolar. Desde arriba es impresionante.

   

Siempre que voy a Tossa de Mar me lo paso muy bien. Lástima que nos dé una cierta pereza recorrer esa carretera llena de cerradas curvas.

A veces cuando nos quedamos a dormir en algún hotel de la zona, aprovechamos para ir a la piscina municipal. Es grande y cómoda para nadar si hace frío o llueve, porque está cubierta y climatizada.