lunes, 4 de junio de 2018

Souli, entre altas montañas

En Grecia, desde nuestro apartamento en Valanidorachi -Green Hill-, podíamos emprender multitud de excursiones. Esta área geográfica es una buena base para conocer la costa del Epiro y también para visitar el interior: Glyki, Kanali y Souli entre otros. Tampoco está muy lejos de la bonita ciudad de Ioannina.

Después de varios días de playa deseábamos hacer una excursión al interior y nos aconsejaron visitar Souli. Recomendándonos que fueramos a tomar algo al café-taberna Souli Mills.



No os podéis imaginar el calor que hacia al mediodía por esa carretera de montaña que, tras una fuerte pendiente, llega hasta Souli.


Rebaños de cabras, ovejas, burros sueltos y vacas pastando es todo lo que había a ambos lados de la sinuosa carretera.

Los animales buscaban la sombra que daban las curvas y tuvimos que subir muy despacio para no tener problemas. Algunas vacas se resistían a abandonar la sombra o la carretera para dejarnos pasar.



El pueblo de Souli es pequeño. Se halla disperso y esparramado por las laderas de las montañas. Su principal fuente de ingresos es la ganadería y el turismo. En realidad, son pocas las casas dedicadas al turismo. Nosotros sólo vimos dos, pero seguro que hay otras. En su mayoría, las casas  están construidas con sillares de piedra de más de un siglo de antigüedad. 




Después de visitar el pueblo de Souli, fuimos a Souli Mills. Un lugar entrañable, un oasis de frescura. Viejos molinos de agua. Uno de ellos habilitado como café-taberna.




El cauce del río discurre entre altos árboles. No pasa ni un rayo de sol. Allí la temperatura desciende bastantes grados.



La gente se tumba bajo un árbol al lado del río a descansar. Las aguas frías del río contribuyen a crear una atmósfera relajante y fresca en pleno verano. 

Puedes tomar cualquier cosa mientras observar lo que te rodea. El sonido del agua ayuda a crear una ambiente de placidez absoluta. 

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