sábado, 27 de mayo de 2017

Cadaqués, sobre sólida roca



Se mire como se mire, tiene cierta dificultad llegar hasta Cadaqués. Nosotros fuimos desde Roses por la estrecha carretera GI-614. Una carretera con muchas curvas. Un zigzag continuo.

La localización de Cadaqués, pese a la evidente dificultad de llegar hasta allí, es excelente sobre todo si te gusta caminar. Hay varios senderos señalizados que se adentran y recorren una buena parte del Parque Natural del Cabo de Creus. Puedes ver la belleza casi lunar del Paraje de Tudela o llegar hasta el  inhóspito Faro del Cabo de Creus.


  

El día era ventoso, como suele ser por esta zona. La Tramontana soplaba con fuerza en este rincón del Alt Empordà. Era tan fuerte el viento que resultaba incómodo.

Cadaqués está edificado justo en medio del Cabo de Creus, sobre una compacta y endurecida roca. Entre las poblaciones de Port de la Selva y Roses. El Cabo de Creus tiene acantilados de vértigo, orografía complicada y una costa recortada y salvaje.


 

Las montañas que rodean Cadaqués son empinadas y férreas. Sobre todo la del macizo de El Pení. Con el tiempo el hombre ha intentado aclimatarse a un espacio tan agreste y duro, construyendo bancales dónde cultivar entre tanta piedra.
Por la zona se cultiva el vino con DO del Empordà. Tiene merecida fama de ser un buen vino.
Mientras te vas acercando más y más a Cadaqués, la vides retorcidas forman parte de este peculiar paisaje.

    

 
     
La zona más antigua de la ciudad, se halla en las partes altas de las colinas que rodean el puerto y que forman el núcleo urbano de Cadaqués. Antiguamente, esta zona estuvo amurallada. Sólo quedan restos que se han utilizado para construir las casas. Las calles empedradas, con piedras de los alrededores, son resbaladizas cuando llueve.


 

En el frontal costero, puedes ver una amalgama de estilos arquitectónicos. Están asentados, edificios Modernistas como la Casa Serinyana, al lado de otros edificios de  mitad y finales del siglo XX.


Pero si hablamos de Cadaqués no podemos desligarlo del pintor Salvador Dalí. Muchos visitantes llegar hasta aquí atraídos por la vida y obra de este pintor.

Dalí vivió una gran parte de su vida en Portligat. En una casa construida sobre la misma piedra y cerca de una rocosa cala. Allí residió con su pareja y musa Gala, que fuera esposa del poeta dadaísta y surrealista Paul Eluard, pero esto es otra historia.

domingo, 14 de mayo de 2017

Venecia y la Biennale 2017

Hacía mucho tiempo que deseaba conocer Venecia, aunque la fama de ser una ciudad con un alto número de visitantes, me frenaba un poco. Decidí ir a Venecia aprovechando la Biennale de Arte. Así conocería la ciudad y, además, me pondría al día de las últimas tendencias artísticas.

 


           
Si Venecia tiene la reputación de ser una ciudad hermosa, con sus canales, sus iglesias y palacios renacentistas y barrocos, con la Biennale la ciudad se llena de otro tipo de Arte. Un arte que abarca un concepto más amplio y en el cual, el arte contemporáneo, los eventos y las performances forman parte importante del espacio público de la ciudad.

      

Sin rumbo fijo, intentaba descubrir algunos rincones ocultos de la ciudad. Entraba por callejones estrechos y sombríos que a veces desembocaban en recogidas plazas con bonitos palacetes y otras veces terminaban en un canal sin salida. Ese laberinto de Venecia, me pareció fascinante. Entre ese complejo laberinto de calles, descubrí la exposición de Ryszard Winiarski en el escondido Palazzo Bollani y la exposición prácticamente oculta y secreta  del pabellón de Andorra. 


   
  
  
Una parte importante de mi viaje, la pasé entre el edificio del Arsennale, los Gardini y callejeando sin rumbo.




En los Gardini, se hallan los pabellones en donde exponen los países a sus artistas escogidos para la ocasión. 
Por otro lado, en el Arsennale hay una escogida muestra de los artistas invitados por la propia Biennale, entre ellos: Maria Lai, Thu Van Tran, Rasheed Araeen, Lee Mingwei, K. Pootoogook, Shimabuku, Abdoulaye Konaté, Michel Blazy, M. Stuart, David Medalla, Koki Tanaka, Guan Xiao, Achraf Touloub, Ernesto Neto, Teresa Lanceta, Hao Liang, Franz Erhard Walter, Leonor Antunes, Gabriel Orozco, Heidi Bucher, Maha Malluh, Younès Rahmoun o Zilia Sánchez.

      
       
        

El edificio central del Arsennale es impresionante. Una construcción descomunal que abarca, durante unos meses, las mejores tendencias en arte contemporáneo y las más vanguardistas.



En realidad, el Arsennale es un gigantesco conglomerado de edificios civiles de curiosa arquitectura que ha pasado por diferentes etapas constructivas a lo largo de su historia. Sus orígenes datan del medievo y una gran parte de núcleo central de la construcción servía de astillero de la gran flota naval veneciana. 

Cerca del Arsennale está la animada calle de Garibaldi. Pasear y curiosear por las tiendas de esta calle constituye una diversión sencilla y asequible.

sábado, 6 de mayo de 2017

Hotel Quinta da Cruz

Desde Amarante, llegar al hotel Quinta da Cruz no resulta sencillo. No sé cómo lo hicimos pero acertamos de lleno con la salida de la autopista. Nuestra intuición nos llevó a las puertas del hotel, sin dar vuelta alguna. Nos quedamos sorprendidos de la facilidad. Habíamos leído que era bastante complicado llegar hasta allí.


El hotel se compone de un edificio antiguo, pero reformado, otro de nueva planta, una gran sala para eventos (tipo bodas y bautizos), un edificio moderno con gimnasio y piscina climatizada, una gran piscina al aire libre, campos de tenis, una pequeña capilla y un cuidado jardín.



Nosotros nos alojamos en el edificio antiguo - en la Quinta -, en la última planta. Nuestra habitación no era grande, pero si confortable, limpia, relajante y con una pequeña terraza que daba al amplio jardín. Desde el principio, estuvimos cómodos en la habitación.

El hotel tenía pocos clientes y pudimos disfrutar de la mayoría de las instalaciones, prácticamente solos.


  

Pese a que la piscina interior climatizada necesitaba mantenimiento, era un espacio sosegado y calmado, ideal para relajarse, después de las largas caminatas que hacíamos durante el día.

La sauna húmeda y la sauna seca teníamos que encenderlas nosotros, porque se apagaban si no había nadie en el gimnasio. Con lo cual era un poco incordio, porque cuando las encendías, tardaban un rato en llegar a la temperatura ideal. Sin embargo, entiendo que de esa forma no se consume tanta electricidad y se puede ahorrar energía. Algo importante para la economía del hotel y para el Medio Ambiente.


El hotel Quinta da Cruz está situado en una zona medio rural. Necesitas coche para desplazarte. Sin embargo, para nosotros, la situación del hotel fue perfecta. Nos facilitó  la visita a las iglesias, monasterios y castillos de los alrededores - que forman parte de la llamada Rota do Românico-. Además, en 10 minutos llegabas hasta Amarante o Penafiel.



Los desayunos del hotel se sirven en el antiguo edificio, en la Quinta. No faltaba de nada.  El espacio es muy bonito y los desayunos completos. Había fruta fresca, todo los tipos de pan, bollería, pastas típicas portuguesas, mermeladas, frutos secos, huevos, embutidos, quesos. Ideal para empezar el día.



        
Pese a no ser un hotel lujoso. Era confortable y plácido. No sé cómo será en temporada alta, pero fuera de temporada era un gustazo y nuestra habitación del todo relajante.