martes, 6 de diciembre de 2016

Galaxidi, la esencia

Hay lugares que te entran y ya no te dejan. Galaxidi ha sido uno de ellos.

Galaxidi es un encantador puerto pesquero y antiguo astillero. Nos sorprendió la perfecta conservación de su arquitectura tradicional y la belleza de sus puertos. Porque Galaxidi tiene dos puertos naturales: el puerto central, llamado Agorá, y el puerto conocido como Hirolakas -Girólakas-.



Nosotros teníamos contratado el alojamiento, el Nautilus Apartaments, muy cerca del puerto Hirolakas. Mucho más tranquilo y relajante que el puerto central. Además muy cerca de unas limpias calas. Ideales para el baño.

Nos explicaron que el término del nombre de Hirolakas o Girólakas deriva de las lágrimas derramadas por las mujeres de los naúfragos muertos en el mar.


El pequeño puerto llamado Agorá o central es el más recogido de los dos, por eso cuando hace viento los barcos llegan a él para buscar refugio. Atracan la mayoría de yates y barcos de recreo y de pesca. Este puerto siempre tiene una gran animación, dado que está rodeado de restaurantes, bares, cafeterías y comercios.

En las noches de verano, los restaurantes se llenan de gente. Los propios habitantes del pueblo y de los alrededores y, sobre todo, las tripulaciones de los grandes barcos, catamaranes y veleros que atracan en el puerto para cenar.


Por las mañanas, Galaxidi parece desierto, porque se aprovecha el día para ir a las muchas calas y playas de los alrededores, para refrescarse del intenso sol heleno o hacer deporte.


Enfrente del puerto central o Agorá, se halla el gran pinar conocido como: Pera Panta. Un lugar perfecto para, en verano, darse un refrescante baño, en las frías aguas del mar de Fócida. Han habilitado en algunos tramos de la costa, en una zona de pinos, unas escaleras para acceder mejor al mar, dado que es zona rocosa y de difícil acceso.


El pueblo es encantador. La gente es amable y acogedora. Hay unas pastelerias y panaderias excelentes. También dispone de buenos restaurantes y cómodos alojamientos.



Comimos de maravilla en tres restaurantes del centro: Bebelis, Zygos y Albatros. Aunque, tras probarlos, nos decantamos por uno de ellos en particular al cual regresamos una y otra vez. Nos gustaba su comida tradicional griega, sencilla y sincera. Sin artificios.

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