sábado, 19 de noviembre de 2016

Katakolo, más que un puerto

Katakolo es un destino intermedio, entre Methoni y Galaxidi, nuestro siguiente destino. Como la distancia era considerable y no queríamos perder un día en la carretera, paramos dos días en Katakolo. Nos pareció un buen lugar de descanso para no hacer todo el trayecto de golpe. Además, nos apetecía conocer esa zona, porque es un área geográfica muy verde. Hay acúiferos, lagos y varios ríos.



Durante esos dos días que pasamos en Katakolo, visitamos varias playas de esta zona: Korakochoriou  y Leventochori . Eran unas bonitas playas de arena tostada. También fuimos a la playa de Agios Andreas, que no es de arena, sino de rocas, pero que tiene varios chiringuitos y una buena zona de parking. Sólo puedes ir a estas playas si llevas coche. Son playas escondidas y fuera del núcleo urbano.
 
Nos pareció muy  interesante hacer la ruta vinícola. El vino de la zona es muy bueno.


Katakolo es conocido por ser un puerto de atraque de grandes barcos cruceristas y de grandes veleros. Aunque también lo es, por ser un lugar cercano al emplazamiento arqueológico de Olimpia.


En realidad, Katakolo no es más, que tres calles paralelas al puerto en las que únicamente hay comercios de souvenires y tabernas o restaurantes. Además, de una pequeña y blanca Iglesia, un pequeño museo y un gran parque.  Es un lugar con mucha vida mientras están los cruceristas, pero que cuando suben al barco para partir, el pueblo queda desierto.


Resultaba curioso  observar el proceso de atraque de los cruceristas. Bajaban a tierra desde el barco, bajo un calor sofocante y cogían un taxi o un autobús (preparado de antemano) para ver el yacimiento de Olimpia o las playas cercanas. A la vuelta de la visita, paraban en las tiendas de souvenires para comprar algún recuerdo o joyas (hay un par de joyerías) y regresaban al barco para seguir con su viaje. 

Cuando el barco se alejaba del puerto, los comerciantes, en su gran mayoría, cerraban sus negocios. El pueblo quedaba desierto, pero lleno de basura. Bolsas y  botellas de plástico de agua quedaban para ser recogidas. No creo que esta zona agrícola (en su gran mayoría) pueda absorber la cantidad de basura que genera un crucero. Esa zona merece algo más que esas prisas para ver Olimpia y poco más.
 
Por la zona, hay una oferta hotelera de calidad. Nosotros nos alojamos en el hotel Orizontes. La habitación era la típica de un hotel. Los desayunos eran muy buenos, con pasteles típicos, mermeladas caseras, quesos, embutidos, varios tipos de pan, frutas, macedonia, huevos, todo tipo de cafés, de infusiones y  tés. Además, tenían un servicio gratis de toallas de playa. Un acierto. Eran amables y simpáticos.



El hotel estaba situado sobre una colina a sus pies el puerto de Katakolo. Lejos del barullo que genera los cruceros.

Las vistas desde la terraza de la cafetería del hotel eran aéreas. Se veía perfectamente toda la gran bahía y el puerto. Por la noche, la bahía se llenaba de estrellas y minúsculas lucecitas de los pueblos de los alrededores.

Cuando se iban los grandes cruceros, la paz llegaba a Katakolo.

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