sábado, 16 de julio de 2016

Arte en Madrid, primera parte

Desde mi llegada a Madrid, sólo pensaba en ver las exposiciones que me podía ofrecer la ciudad. Esa fue la razón principal de escoger el hotel Artrip, por su cercanía a la zona de los mejores museos y salas de exposiciones.


Cuando empecé a caminar por el centro de la ciudad comprendí que Madrid me podía ofrecer mucho más que exposiciones.


El callejear se vive de forma natural, así que me uní al movimiento de "callejear". De esta forma, descubrí que la arquitectura de la ciudad es impresionante. Así que, no llegué a ir a todos los museos que me había propuesto dado que la ciudad me proponía otras distracciones igualmente apetecibles. Como ver el Mercadillo de antigüedades en los alrededores de la calle Huertas o entrar al Palacio de los Duques de Santoña.


   

Me fue imposible entrar en el Museo del Prado, porque quedaban pocos días para la finalización de la exposición del pintor La Tour y además se acababa de inaugurar hacía muy poco la exposición de El Bosco. Las colas para entrar eran kilométricas y tenías que estar un par de horas haciendo cola, así que decidí visitar otras exposiciones.


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