viernes, 29 de enero de 2016

Caminha, ciudad fronteriza

Hace ya unos cuantos años que visitamos Caminha. Nos quedamos con ganas de volver y de conocer mejor esa zona fronteriza portuguesa. En nuestra segunda visita, nos hemos instalado allí durante unos días.


Caminha es la típica ciudad con historia, de edificios bonitos en piedra. Ciudad abierta y tranquila, bañada por el océano, y por los ríos Minho y Coure. Por sus conveniencias e inconvenencias, el hecho de ser una ciudad fronteriza ha marcado su destino. Quedan en pie una parte de las antiguas murallas y la Fortaleza de Ínsua, que protegían la ciudad de los ataques por tierra y por mar.


Caminha mira al río Minho y al rio Coure y también a Galicia. Un ferry une la parte portuguesa con la española.


El estuario que forman los ríos Minho y Coure es digno de contemplar. Se trata de un espacio natural protegido. Naturaleza en su estado más puro. Un humedal enorme que se observa mejor si cruzas el puente del río Coure.


También es excepcional la tupida Mata Nacional de Camarido. Se trata de un inmenso pinar protegido que se plantó para detener los avances de las dunas. Un lugar bello y, a la vez, misterioso. Ideal para realizar largas caminatas y que si lo atraviesas, como hicimos nosotros, llegas hasta la Praia de Moledo.


Tanto en la orilla portuguesa como en la orilla española se han habilitados distintas rutas paralelas al río Minho que son las conocidads como ecopistas.
Nosotros hicimos el itinerario que recorre el río Minho hasta su estuario y que se adentra en la Mata de Camarido. Avanza por la costa, en paralelo  a la Fortaleza de Ínsua, y llega hasta la Praia de Moledo. Haciéndolo contemplas unos espacios naturales de una biodiversidad asombrosa. Durante la marcha y mientras nos adentrabamos cada vez más en la Mata, únicamente oíamos el sonido lejano de las olas al romper en la orilla y el viento que movía con fuerza las altas copas de los árboles. Este sonido sólo quedaba interrumpido cuando se calmaba el viento. Entonces, el silencio sobrecogía.


No nos costó nada cruzar la Mata de Camarido. La temperatura era perfecta para hacer una caminata sin cansarse. Nos encantó hacerla porque podíamos contemplar el variado paisaje. Zonas de marismas, humedales, áreas boscosas y grandes arenales conforman la composición paisajística del entorno natural de Caminha. Además, esta zona en invierno es especialmente solitaria. Eso le daba una nota de aventura al recorrido por la Mata.


Durante toda nuestra estancia, el tiempo lluvioso nos concedía treguas que aprovechábamos para recorrer algunos kilómetros por las ecopistas existentes por toda esta área.

sábado, 23 de enero de 2016

Girona, gozo sin fin

Nos acercamos hasta el edificio que alberga los Baños Árabes, conocidos con este nombre, aunque  en realidad se trata de un edificio cristiano del siglo XII que imita a las antiguas termas romanas. Desde el año 1931, esta construcción está declarada Monumento de Bien de Interés Cultural.


La entrada a los Baños Árabes cuesta 2 euros por persona.
El edificio contiene diferentes estancias. La más espectacular y bonita es el área de descanso y vestuario (Apodyterium), la cual contiene una piscina central de forma octogonal, con esbeltas columnas y capiteles y coronada por una cúpula. La luz que se filtra a través de las pequeñas aberturas en el muro de piedra es una luz tamizada y suave que invita al descanso. Hay otras estancias como el Frigidarium, el Tepidarium, el Caldarium y el Furnus, pero no son tan espectaculares como la de la piscina.


Después de esta visita cultural decidimos conocer el Vall de Sant Daniel. Su cercanía le hace especialmente interesante. Es una zona semirural a la que se accede sin ninguna complicación, desde el casco viejo o centro histórico de Girona.


Un espacio relajante por el que se puede pasear o hacer deporte sin ningún tipo de problema y lo mejor es que es adyacente a la ciudad. Estás en medio de la naturaleza sin tener que desplazarte con vehículo, kilómetros y kilómetros, como ocurre en otras muchas urbes.


El Valle de San Daniel o la Vall de Sant Daniel es una extensa zona verde, con multitud de fuentes, como la del Bisbe o la d'en Pericot o la d'en Fita y zonas boscosas y umbrías. Con una rica fauna y flora. Todo un descubrimiento.
Allí, también puedes visitar el Monasterio de Sant Daniel que da nombre al valle (actualmente está habitado por monjas benedictinas). Es un Monasterio grande con añadidos y construcciones de estilo románico del siglo XII y otras góticas. Está declarado como Monumento de Bien de Interés Cultural.


Además puedes solicitar una visita guiada y visitar su claustro. Incluso, bajo petición, puedes alojarte allí. Toda una experiencia.

viernes, 15 de enero de 2016

Girona, el Arte de la piedra

Por la calle de la Força subimos la pendiente que conduce hasta las escaleras de la Catedral de Girona.
La Catedral está construida en uno de los puntos más elevados de la ciudad. Las vistas desde allí son muy bonitas.


Entramos a la Catedral tras abonar 7 euros por persona. Este precio incluía la visita a la Catedral, al Claustro, al Museo de la Diócesis, al Tesoro Capitular, a la cercana Basílica de Sant Feliu y al audioguía. Un muy buen precio.
La Catedral de Girona sobrecoge por su altura interior.  Sobre todo por sus elevadas paredes que terminan en bóvedas de Crucería. Este espacio interior, con pocas aberturas  y con esbeltos muros, genera una penumbra que le confiere un halo espiritual al edificio. La nave central se haya rodeada de pequeñas capillas, unas con altares y retablos sencillos y otras con trabajados altares y retablos barrocos.


Merece mucho la pena pasearse por el silencioso y evocador claustro con columnas y capiteles ornamentados. Unos capiteles con formas geométricas, otros con formas florales y otros con esculturas de pasajes bíblicos. Tampoco  hay que olvidarse de visitar el Tesoro Capitular. Sobre todo, porque al final del recorrido se haya la sala dedicada al Tapiz de la Creación. Un tápiz medieval maravilloso y único.


La Basílica de Sant Feliu está muy próxima a la Catedral. Con la misma entrada puedes acceder a ella y además te proporcionan el correspondiente audioguía explicativo.

La Basílica es uno de los edificios más antiguos de Girona. Ha sufrido varias reformas y añadidos, como el de la Capilla de Sant Narcís.

En ambos lados de los muros del altar mayor han encastado 8 sarcófagos de época romana que fueron realizados en mármol blanco. La escultura de estos sarcófagos es de una finura y un trabajo digno de elogio. Uno de ellos es del siglo III. No se sabe con exactitud cuándo fueron adosados al muro de la basílica.


Después de la visita a la Basílica, pasamos por los Baños Árabes y acabamos la intensa jornada paseando por el Vall de Sant Daniel, pero esto bien merece otra entrada.

miércoles, 6 de enero de 2016

Girona, el encanto de una ciudad con historia

Hacia muchos años que no iba a la capital de Girona. Quería ver cómo había cambiado la ciudad, en todos estos años, así que nos dirigimos allí una soleada mañana.
Aparcamos en un parking cercano al centro histórico. De esta forma nos despreocupábamos de buscar sitio.
En menos de 10 minutos nos plantamos en la plaza del Ayuntamiento.


La ciudad está tan bonita como la recordaba. Mejor dicho, más bonita aún, de como la recordaba. Rehabilitada, tranquila y limpia. El río Onyar la cruza y le da un aire especial y una tonalidad brillante.


Resulta muy agradable pasear por sus animadas calles, como por la Rambla de la Llibertat o por la calle dels Ciutadans, mientras observas curiosa la multitud de comercios de todo tipo que hay de punta a punta. Sobre todo puedes ver una gran cantidad de edificios Góticos, Modernistas y Noucentistas.


Pasamos por la plaza Mercaders, para coger la calle dels Ciutadans que nos llevaría hasta la plaza de l'Oli y de allí al Call o barrio judio. Toda esta zona de la judería está muy cuidada y restaurada con verdadero esmero. En un lugar privilegiado del Call, han habilitado un edificio espectacular para poder albergar allí el Museu d'Història dels Jueus (Museo de Historia de los Judíos). Merece mucho la pena visitarlo.


Por la calle de la Força, llegamos hasta una de las zonas más elevadas de la ciudad. Coronando la cima se yergue imponente la Catedral de Girona.


Decidimos entrar y ver la Catedral, el Tesoro Capitular, el Claustro de la Catedral, la Basílica de Sant Feliu. Además, también nos acercamos a conocer los Baños Árabes y el Valle de Sant Daniel. Ya os contaré cómo fue de gratificante estas experiencias.