sábado, 21 de marzo de 2015

Mercearia da Vila

En Ponte de Lima elegimos como alojamiento un pequeño hotel, tipo "Bed and Breakfast" situado muy cerca del río, al lado de la Igreja Matriz y en pleno centro histórico.


Las buenas críticas que leí sobre el hotel me convencieron. Elegí la suite Açucar. Una habitación abuhardillada, con techos y suelos de madera y todo, también la decoración, pintado en blanco. Un espacio acogedor con buenas vistas a la Igreja Matriz.

Tenía detalles de bienvenida como una cafetera, agua embotellada y un calentador de agua para hacer un té.


Llegamos al alojamiento por la tarde. La habitación estaba fría y tardó mucho en calentarse, yo diría que no se calentó del todo. El colchón no era de los más cómodos en los que he dormido. El baño frío y con una alta bañera de difícil acceso. Las campanadas de la iglesia se oyeron hasta las 22 h. y volvieron a sonar a las 8 de la mañana. Si tienes el sueño ligero puede incomodar. Por lo demás, un lugar agradable con un amable servicio.
  

En la planta del hotel, en la cafetería, se sirven los desayunos, también menús al mediodía. El desayuno, simplemente correcto. Con lo típico, pero además con zumo natural de naranja. Cosa que agradecimos.

La cafetería era una antigua mercería y mantiene aún parte de la decoración de hace más de un siglo. Un curioso, sorprendente y bonito lugar. 

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