sábado, 31 de enero de 2015

Restaurante Histórico, en Guimarães


Nos dimos cuenta de que los restaurantes más turísticos, también son los restaurantes a los cuales van los que viven en la ciudad y trabajan cerca. Así que entramos en este restaurante siguiendo a unos trabajadores que iban a comer allí.

El restaurante está en el centro histórico, muy cerca de todo lo más interesante de la ciudad. En la parte posterior del edificio hay unos jardines preciosos. Seguro que es muy agradable tomar algo allí en las noches de verano.


Pedimos el menú del día que era lo que demandaba la mayoría de personas que comían allí. Un arroz caldoso con pulpo y un estofado de carne. Todo regado por un vinho verde de la casa. Un menú sencillo, servido con simpatía y amabilidad.


No fue la mejor comida que hicimos en Guimerães, pero estuvo correcta y muy acorde con el precio.

martes, 27 de enero de 2015

Casa Amarela, en Guimarães

Se trata de un típico restaurante que algunas noches se transforma en café teatro, para escuchar música en vivo o como local para hacer representacions diversas tales como lectura de poesía o representacions teatrales. También funciona como sala de exposiciones. Cuando lo visitamos había una exposición de fotografia muy interesante.


Nos decantamos por él debido a su cercanía con nuestro alojamiento y al Largo da Oliveira y también, como no, por estar abierto, ya que algunos restaurantes, localizados en el centro histórico, solo abren por las noches.



El local es muy agradable. Un edificio antiguo transformado y acondicionado para su uso público. Dispone de dos pisos. La planta baja funciona como restaurante, en la parte superior está habilitado como bar y también como café teatro.

Pedimos pulpo y ensalada. Mucho mejor el pulpo a Lagareiro que la ensalada vegetariana. Todo regado con un vinho verde de la casa. Nos pareció muy bueno, aunque era un vino sencillo. También, era fresco y suave y entraba muy bien con el tipo de comida que habíamos pedido.

jueves, 22 de enero de 2015

Casa Torta, en Guimarães

Un portugués afincado en nuestra ciudad nos había hablado muy bien del restaurante Casa Torta. Así que fuimos a comer allí.


El restaurante se halla en medio del Largo do Toural, también conocido como Praça do Toural. Toda esta área es el centro neurálgico de la ciudad. Se caracteriza por ser un lugar lleno de vida, con bares, tiendas, pastelerías, restaurantes y cafeterías.


El restaurante no es muy grande. Esta dividido en varias plantas. La planta baja es estrecha con unas pocas mesas y una larga barra de bar. Un lugar idóneo para tomar unos petiscos (tapas) o el menú del día.


En la primera planta han colocado una gran cocina, con una enorme cristalera y si quieres, puedes ver como cocinan.


Nosotros fuimos a la segunda planta. Allí se abre al Largo do Toural una planta decorada con motivos que hacen referencia al nombre del restaurante Torta (torcida). Las fotografías enmarcadas están torcidas. Las sillas y las mesas, pero sólo es una cuestión óptica. Todo, tanto las sillas como las mesas son muy cómodas. Las fotografías son muy interesantes, algunas de principios del siglo XX.  Son instantáneas con una fuerte carga histórica de la transformación por el paso del tiempo y la moda del Largo do Toural.


Un gran ventanal abre el restaurante a la plaza, desde él la visión es muy bonita. Nos gustó tanto la comida, como el restaurante, así que repetimos. Todo estaba muy bueno. Pedimos un vinho verde de la casa que resultó una opción excelente. Se trataba de un vino joven, fresco y que acompañó muy bien a la comida. Nos pareció una elección magnífica.

Creo que este restaurante actualmente está cerrado. Es una pena, porque se comía muy bien allí.

viernes, 16 de enero de 2015

Zona de Coures, en Guimarães

Una de las expresiones de arte tradicional e industrial se localiza enfrente del centro histórico de Guimarães considerado Patrimonio Cultural. Para dotar a la ciudad de una verdadera memoria histórica se incorporan los antiguos secaderos de pieles y las antiguas manufacturas y se les da un uso actual.


Se recupera y restaura la zona llamado de “couros”. Es una verdadera recuperación del antiguo entramado semi industrial de la ciudad. Si vais a Guimarães no perderos la visita a la “zona de couros”. En muchas ciudades se han derribado todos los edificios y fábricas del siglo XIX, perdiéndose con ello una parte de importante de nuestro pasado.



En particular, aconsejo esta visita a las personas amantes del arte, la cultura, la arquitectura y la historia. Es realmente interesante y de una belleza peculiar. Me encantó recorrer la “zona de Couros” y ver el gran esfuerzo que ha realizado la ciudad para recuperar su pasado y que forme parte del presente de Guimarães.


Ahora un poquito de historia: el trabajo en piel y en cuero ya formaba parte de los oficios tradicionales de esta zona geográfica. Existen evidencias claras de este oficio desde la Edad Media. Aunque no fue hasta el siglo XIX y mitad del siglo XX cuando creció y se desarrolló una verdadera manufactura de las pieles.


Las pieles llegaban sobre todo de las antiguas colonias y era en la ciudad en donde se trabajaban, se secaban, teñían y pulían para su venta.


El proceso productivo cada vez iba mejor hasta que, poco a poco, en los años 60, la manufactura de las pieles entró en declive por su evidente atraso tecnológico (ya que se trataba de un proceso muy manual, sobre todo el del tinte). Además, las condiciones de salubridad eran penosas (los curtidores teñían las pieles descalzos), así que con el paso del tiempo se fueron abandonando totalmente estos oficios tradicionales.

jueves, 8 de enero de 2015

El Palácio Vila Flor y el Centro Cultural Vila Flor

El Palacio de Vila Flor es un edificio del siglo XVIII de estilo Barroco. Fue mandado edificar por Tadeu Luís António Lopes de Carvalho. Aunque unos años después de su construcción pasó a ser propiedad de los Condes de Arrochela.


 


La estructura rectangular del edificio se abre hacia el jardín y desde allí  se distribuye en  tres niveles. Los diferentes niveles están decorados con fuentes barrocas. Es un jardín bucólico, tranquilo. Ideal para deambular por él. También, para sentarse a pensar, leer con calma bajo la sombra de un árbol, contemplarlo o simplemente para hacer una parada.
A nosotros nos encantaba ir antes del atardecer y pasear  por el jardín. La tranquilidad allí es absoluta. Además, desde él se aprecia mejor la visión del Palácio de Vila Flor y también del nuevo pabellón.


Me pareció genial la interrelación entre los dos edificios: el nuevo, el Centro Cultural Vila Flor y el histórico, Palácio Vila Flor o Quinta de Vila Flor (como también se le conoce). Desde luego, unificar sus usos es todo un acierto y una estupenda recuperación arquitectónica para la ciudad. 



En 1976, el Palacio y los jardines pasaron a manos municipales y a lo largo de los años ha tenido diversos usos: como conservatorio de música, como Universidad o como academia de Formación Profesional. Hasta que se decidió incorporar el espacio del Palacio de Vila Flor a un Centro Cultural que fuera un referente para la ciudad de Guimarães.


Este Centro Cultural, exnovo, conocido como Centro Cultural Vila Flor fue inaugurado en el año 2005. Proyectado para representaciones de caracter cultural, está equipado con dos auditorios,  salas de reuniones, zona de exposiciones, un restaurante y un cafè concierto. La proyeccción del nuevo edificio se adapta muy bien al espacio y al entorno barroco del Palácio de Vila Flor y sus jardines.