miércoles, 31 de diciembre de 2014

Museu de Alberto Sampaio

Uno no ha de ir muy lejos si está en el centro histórico de Guimarães y quiere visitar un museo de arte medieval. El museo de Alberto Sampaio se localiza en el mismo centro histórico de la ciudad, prácticamente, adosado a la muralla que rodeaba antiguamente Guimarães.



El museo se estructura entre tres espacios diferentes que pertenecían todos a la Colegiata del antiguo Monasterio fundado en el siglo XX: el claustro, la casa del priorado y la casa del cabildo. Según la historia, este monasterio fue fundado en el siglo X por la condesa Mumadona Dias. El museo fue creado, en el año 1928, para albergar las piezas del espolio artístico de la antigua Colegiata, iglesias y conventos de la zona.



La entrada es económica por las colecciones que ofrece el museo: cinco euros por persona. En el museo, encuentras escultura en piedra, tallas de madera, pintura sobre tela, sobre madera o sobre yeso, cerámica, ricos tejidos en seda y oro y originales piezas de orfebreria litúrgica.



Al entrar al museo, se accede directamente al claustro. Nosotros nos llevamos una buena sorpresa, porque lo primero que ves es el claustro irregular con esbeltas y bellas columnas. Columnas coronadas por delicados capiteles con motivos geométricos y vegetales. Una esperaba entrar directamente a la típica sala de museo y no a un tranquilo  y relajante claustro abierto.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Casa do Juncal

Llegamos al mediodía a nuestro alojamiento en Guimarães: Casa do Juncal.
La recepción fue cálida,acogedora y muy eficiente -deberían tomar nota algunos hoteles de cinco estrellas, que descuidan el primer contacto con el cliente-.

Nuestra elección tuvo en cuenta la buena situación del alojamiento dentro del centro histórico de Guimarães. Cerca de todo lo más interesante, pero a la vez alejado del barullo de los bares y restaurantes del centro. Aunque está solo a unos pasos del Largo de Toural y de las Praças da Oliveira y S. Tiago, no se aprecian los molestos sonidos de los alborotos típicos de las salidas nocturnas, porque su localización es excelente cerca del centro neurálgico de la ciudad y en una esquina de la Praça da Condessa do Juncal.

La Casa do Juncal ha recuperado un edificio del siglo XVIII. Un típico edificio con blasones, como muchos paços portugueses, pazos gallegos y casonas asturianas y cántabras. La recuperación del edificio ha tenido en cuenta las necesidades actuales de confort.

Mantiene las características constructivas más importantes, como la magnífica fachada blasonada con una restauración arquitectónica más actual y moderna. La rehabilitación del edificio se ha realizado manteniendo al máximo la estructura original de la casa, pero añadiéndole elementos constructivos que aligeran el espacio - como la gran cristalera que divide y a la vez unifica el comedor y el jardín -. Todo se ha realizado con esmero y la primera impresión que tienes al acceder al alojamiento es muy satisfactoria.




Nos alojamos en una suite interior. Nuestras ventanas daban al jardín de la casa. Por las noches, la iluminación del jardín daba una aire romántico a la estancia.


Nuestra habitación, disponía de un pequeño salón con sofá, armario, una pequeña mesita con calentador de agua para hacer infusiones y un televisor. Todo de un diseño contemporáneo y cálido que hacia que te sintieras como en casa. Sobre todo por la calidez del parquet y las mullidas alfombras que le daban a la estancia un aire de hogar.


El cuarto de baño completo, con ducha (mucho mejor que la típica e incómoda bañera), con los detalles de bienvenida de la casa Molton Brown, toallas blancas impolutas con el logotipo del hotel bordado y unos estupendos albornoces.


Los desayunos, sencillamente memorables. El día anterior pedías lo que querías desayunar al día siguiente. Algo así como un desayuno a la carta. Te lo servían en el comedor que daba al jardín.
La excelencia de este alojamiento merece un caluroso aplauso. Conviene recalcar que uno de los puntos fuertes de Casa do Juncal es sin duda la amabilidad y la profesionalidad de los que lo llevan.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Castelo de Guimarães

O Castelo de Guimarães (o Castillo de Guimarães) se localiza tan solo a unos metros del Paço dos Duques, en la zona más elevada de una colina. Nos acercamos a verlo desde el Paço dos Duques. La entrada es gratuita.


El castillo es una mole de altos muros que aprovecha, para su edificación, muy bien el desnivel del terreno. Desde cualquier torre, las vistas desde la atalaya son perfectas para ver el valle circundante. Es un castillo de estructura primitiva. Fotogénico y con un cierto halo melancólico. Cuando atraviesas la gran puerta de entrada al interior del castillo te das cuenta de lo duro que debía ser allí la vida.  


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La historia del edificio data del siglo X. La condesa Mumadona ( descendiente de gallegos) mandó construir en la zona de Vimaranes (la actual Guimarães) un sencillo monasterio.


En torno a este Monasterio se establece una comunidad cristiana. Los frecuentes ataques vikingos y moriscos crean la necesidad de edificar cerca del Monasterio una fortaleza que proteja el Monasterio, pero también a la comunidad cristiana que se va desarrollando poco a poco en sus alrededores.


Más adelante, ya en el siglo XII se amplia el castillo y se hace más fuerte y seguro.
Durante muchos años, los condes herederos del Conde D. Henrique se establecieron su residencia en el interior del castillo.


Poco a poco, con la transformación de la sociedad, el castillo pierde su función defensiva y cae, sin remedio, en un proceso imparable de abandono. Hasta que, siglos más tarde, ya en el siglo XX, es declarado Monumento Nacional y se realizan obras de restauración del perímetro de las murallas. El interior del castillo está sin restaurar.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Paço dos Duques

Subiendo la empinada cuesta de la Avenida do Alberto Sampaio llegamos en unos minutos hasta el Paço dos Duques de Bragança, conocido como Paço dos Duques. Comprobamos que por esta avenida, se aprecia la mejor visión de la antigua muralla de la ciudad, con sus almenas en punta.


El Paço dos Duques es una casa señorial del siglo XV de grandes dimensiones. Fue mandada construir por el rey Afonso - futuro duque de Bragança.



Es un palacio con características arquitectónicas de casa fortificada con tejados, almenas, torres y numerosas chimeneas cilíndricas que muestran la influencia de la arquitectura señorial del norte de Europa, sobre todo las de las casas señoriales francesas. Se trata de un ejemplo único de casa señorial en la Península Ibérica. Hasta contiene en su interior una capilla con ricas vidrieras.




El siglo XVI marca el inicio de la fase de abandono y la consiguiente ruina que empeoró hasta el siglo XX. La reconstrucción del palacio comenzó en 1937 y duró hasta 1959 cuando se abre al público y se le cataloga como Monumento Nacional. Más tarde, se transforma en museo público.  La entrada al recinto cuesta 5 euros, aunque el primer domingo de cada mes la entrada es gratuita.



Para poder entender mejor la historia del edificio alquilamos unos auriculares que iban indicándote la historia de cada estancia, así como la del mobiliario, cerámica, cuadros y tapices. Una visita muy instructiva e interesante. Aconsejo alquilar los auriculares: entiendes mejor el proceso de la restauración, así como el de la historia del conjunto arquitectónico.