sábado, 29 de noviembre de 2014

Guimarães, una ciudad cultural

Llegamos a Guimarães desde el aeropuerto de Oporto en autobús. La compañía Getbus hace el trayecto directo desde el aeropuerto hasta la ciudad. El billete cuesta 8 euros. En menos de una hora ya estás en Guimarães. Es una solución de transporte comodísima.


Guimarães es una ciudad de origen medieval, reconocida por ser la cuna de la identidad portuguesa. De hecho, en una de las entradas que aún quedan en pie de las antiguas murallas está escrita la frase: “Aquí nasceu Portugal”.


Esperabamos que Guimarães fuera bonito, pero aún así nos sorprendió la preservación y el esmerado cuidado con el que han resuelto  la restauración y conservación del centro histórico.


La Unesco lo clasificó hace unos años, como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Desde luego, es una clasificación de lo más justa.

Nos gustó pasear por su centro histórico y perdernos por esas calles genuinas y de trazado medieval. Todo lo más interesante está relativamente cerca en Guimarães. Desde el centro de la vila, puedes acercarte hasta el Paço dos Duques de Bragança o al Castelo.


La ciudad es recomendable no solo por su centro histórico o por sus emblemáticos palacios como el de Vila Flor o por el Paço dos Duques o el Castelo da Cidade. También, por su extensa y rica oferta cultural, artística y arquitectónica tanto del pasado como la más contemporánea y actual (ejemplo la de la Plataforma das Artes o el Centro de Vila Flor).


No es una ciudad grande ni tampoco pequeña. Tiene un tamaño ideal para vivir. Dispone de los mejores servicios públicos que uno pueda imaginar.  Además de grandes zonas verdes para hacer deporte y pasear como el del Parque da Cidade o el Parque da Cidade Desportiva o el gran pulmón verde que es el del Santuario da Penha.



El ayuntamiento de la ciudad lleva a cabo interesantes y activas iniciativas que enriquecen profundamente la ciudad. Como la de apostar por un festival de jazz o fomentar la cultura y el diseño a través de la recuperación de edificos y espacios y su integración a la ciudad. Cambiarles el uso y no dejarlos en manos de la pura especulación.



Yo estaría muy orgullosa de vivir en una ciudad como Guimarães.

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