viernes, 29 de agosto de 2014

Arkadia, pacífica armonía

El nomó o región de Arkadia nos evoca el fantástico mito de la Arcadia.  Ese lugar mágico lejos de las guerras y de los horrores, en el que el hombre podía vivir en la más absoluta armonía con la naturaleza.


Arkadia se halla al sudoeste de Atenas en el Peloponeso. Desde Atenas, en busca de este lugar armónico pusimos rumbo a Leonidio. Por el camino, íbamos dejando atrás vestigios de la época de mayor esplendor griega. Nemeas, Argos, Tirinto, Micenas y Epidauro ¿quién no ha leído o estudiado algo que tenga que ver con esos evocadores lugares?
No me imaginaba cuando empezó el viaje que la antigua Arkadia existiese, realmente. Entre Astros y Kosmas, pasando por Neochori, Agios Andreas, Tyros, Pela Melana, Livadi, Pragmateftis, Leonido y Poulithra.


Toda esa área posiblemente sea uno de los lugares más fértiles y sosegados de todo el Peloponeso. La naturaleza es generosa en esta zona. Las altas montañas, en conjunción con la brisa marina, protegen y ayudan a la fertilidad de la tierra.


Aquí se puede comprobar sin ningún tipo de duda que los cultivos crecen sin problemas. Grandes extensiones de árboles frutales y cultivos típicos de la mejor huerta los encuentras sin problemas. Quizás esta fertilidad ha sido la causa principal de que las ¾ partes de los mitos griegos tengan su origen en la región de la Arcadia.

domingo, 24 de agosto de 2014

Retorno al Peloponeso

Cuando planifiqué el viaje, tuve en cuenta que quería conocer tres enclaves singulares sobre todo por su localización. Su característica principal debía ser la de ser lugares aislados de difícil acceso para así poder disfrutar de unas relajadas vacaciones. Lejos, por supuesto, de los tumultos típicos del verano mediterráneo. De manera que esperaba paisajes originales, playas poco concurridas y tranquilidad. Pero, el resultado fue mucho mejor de lo planificado. De hecho aún hoy me asombra la baja ocupación turística de algunos de los más hermosos destinos del Peloponeso.


Los parajes de sudeste del Peloponeso son singulares. Únicos.  La comida deliciosa. Aún encuentras platos de esos que cocinaban nuestras abuelas y las playas mantienen en muchas zonas el agua cristalina.

A la ida, nuestro avión, de la compañía Vueling, llegó al aeropuerto de Atenas puntualmente a su hora. Al contrario que a nuestro regreso, que salió con 1 hora de retraso y con problemas con el aire acondicionado. Me gustó mucho más la compañía aérea del año pasado: Aegean Airlines.

Desde España, teníamos reservado un coche de alquiler en el mismo aeropuerto. Tras recogerlo,  pusimos rumbo a Corinto por la E94,  la entrada natural al Peloponeso.
Conocíamos el trayecto hasta Corinto porque el año pasado fuimos a la península de Mani, con una parada en Mistras para ver el enclave arqueológico y en Kardamili, pequeña ciudad  a orilla del mar, en la cual vivió unos años el escritor inglés Patrick Leigh Fermor.

Este año, nuestro destino pasaba por tres regiones o nomós griegas. Las tres en el Peloponeso: Arkadia, Laconia y Argólida.

lunes, 4 de agosto de 2014

Museu Marítim de Barcelona


Aprovechando que en el Museu Marítim de Barcelona estaban haciendo la exposición sobre los Vikingos -Vikings- me acerqué hasta allí, para ver las obras de restauración que se habían llegado a cabo en el antiguo recinto que albergaba, hace muchos años, las Reales Atarazanas de Barcelona -Les Reials Drassanes-.

Esta construcción medieval ha cambiado su uso y actualmente alberga el Museu Marítim de Barcelona.


El espacio por si solo ya vale la visita al museo, aunque no es barata la entrada.

En el jardín, han habilitado un espacio como cafetería. Es un lugar tranquilo y muy agradable en el que puedes tomar algo para reponer fuerzas tras la visita al museo.


Según la historia de este recinto, las primeras edificaciones fueron construidas por mandato del rey Pedro III el Grande, en el siglo XIII, para la fabricación, reparación y mantenimiento de su flota naval, es decir de los barcos y galeras de la Corona de Aragón.


El exterior, del actual museo, se halla fortificado. En el interior, grandes y altas naves medievales sostenidas por grandes y robustos arcos de media punta. La cubierta interior es de madera. A lo largo de los siglos, este recinto ha sufrido diferentes transformaciones y ampliaciones.


En las últimas obras de restauración se ha descubierto  un mausoleo que data del siglo I y que forma parte de un conjunto de enterramientos de una necropolis de época de dominación romana.


Con la entrada al recinto, del museo, también podías ver  la exposición que estaba en cartel en la fecha en la que efectué la visita: Vikings
Esta exposición sobre la cultura vikinga la conforma 480 objetos, entre reproducciones y originales, cedidos para la ocasión por el Museo de Historia de Suecia.


Se trata de una exposición muy completa, interesante, divertida y altamente aconsejable. Una muestra sobre la cultura vikinga que se desarrolló, desde el siglo VIII hasta el siglo XII, en el norte de Europa. Durantes muchos siglos, los vikingos fueron los grandes viajeros europeos.
En esta exposición podemos ver desde herramientas, armas de guerra, joyas y utensileos diversos hasta una reproducción a escala de un barco vikingo. Objetos que nos ayudarán a profundizar en sus costumbres y su vida doméstica. Así como a entender sus rituales, su mitología y simbolismos.