viernes, 30 de mayo de 2014

Descubriendo Portinatx

En sus origenes, la bahia de Portinatx fue un antiguo refugio de pescadores situado al norte de la isla, en la demarcación de Sant Joan de Labritja. Aún existe allí un pequeño varadero de barcas.


Actualmente, es un afamado lugar para el turismo familiar, sin duda debido a sus tranquilas calas y playas de aguas transparentes y poco profundas. Así son las playas de s'Arenal Petit i s'Arenal Gros. La mejor panorámica de esta costa se obtiene desde la Torre de Portinatx en Punta Marés, aunque desde cualquier punto de la bahía las vistas son excelentes.


Aparcamos el coche en s'Arenal Petit. Por un pequeño paseo de piedra accedimos a s'Arenal Gros. Las dos calas son tranquilas y bonitas. La verdad es que es difícil decidir cuál de las dos es más hermosa. En ambas, la arena es muy fina y de color claro, casi blanco y el agua poco profunda y de un color azul cristalino. La transparencia del agua es absolutamente evidente en las dos. Así que sólo es una cuestión de gustos. Eso sí, una es un poco más pequeña que la otra.


Nosotros nos relajamos en s'Arenal Gros porque en s'Arenal Petit había un edificio en construcción que estaba en obras y el ruido de las mismas nos molestaba. A mí me gustaron muchísimo las dos. No puedo decir que una sea mejor que la otra. Las dos merecen mucho la pena, sobre todo si no hace viento y el agua está calmada.



En las dos calas existen hoteles, apartamentos, restaurantes, supermercados y bares y uno puede imaginar que en verano esta placidez y relajación debe ser más difícil de conseguir. De todas formas, hasta aquí acude un turismo familiar y no el turismo de discoteca que busca diversión en Buda o Pachá.


Las urbanizaciones se extienden, entre extensos pinares,  sobre todo al norte de Portinatx, en dirección a Punta Galera. Como en el caso de Cas Mallorquí que se trata de una urbanización grande, pero que se halla medio oculta entre la vegetación. Esta urbanización rodea la pequeña y recogida playa de Cala des Portitxol.


En esta pequeña cala hay un puerto pequeño, un chiringuito, restaurantes, servicio de parasoles y de hamacas y hoteles en el margen izquierdo de la playa. En el margen derecho, no existen construcciones, porque este margen es mucho más agreste y escarpado sobre todo cerca de Punta Galera y hacia el Faro des Moscarter. Allí la profundidad del mar es mayor y hasta resulta peligroso bañarse.


La Punta des Moscarter es una zona de acantilados rocosos, de tonalidades grises, en el extremo más septentrional de Ibiza. Por esa razón se entiende perfectamente que justo allí se edificara un faro.

domingo, 25 de mayo de 2014

El litoral norte de Ibiza

 

Desde nuestro alojamiento en Sant Llorenç de Balàfia, la carretera C-733 bordea en algunos tramos la escarpada costa del norte dirección Portinatx.


Existen diversos desvíos desde los cuales se accede a las playas y calas: Cala Xuclá, S'Illot des Renclí, Cala Xarraca y Cala d'en Serra, aunque esta última playa se localiza en dirección este.
 

La primera parada que hicimos fue en S'illot des Renclí. Un paraje singular. Se trata de zona abrigada de los vientos. Un islote da nombre a este lugar. Una diminuta playa entre rocas se halla justo delante del islote. Un restaurante a pie de playa completa la imagen idílica de la genuina Ibiza.

 

Cala Xarraca está a un kilómetro del islote de Cala S'Illot des Renclí y a tan sólo dos de la Cala Xuclá. Un restaurante con grandes cristaleras que dan al mar, está en primera línea de esta playa. De hecho, Cala Xarraca es la playa más urbanizada de las tres, aunque no tanto como en otros lugares del norte de la isla.


La bahía de Xarraca está rodeada de altos acantilados. En uno de sus lados, una gran construcción con torreón al estilo ibizenco muestra su fuerte presencia en la playa.
Cala Xarraca tiene tramos de arena y otros con piedras. Es un lugar tranquilo y abrigado del viento.

 

Pasado Portinatx encuentras fácilmente el desvío a Cala d'en Serra. Varios carteles indican el camino que hay que seguir para llegar hasta la playa.


Conviene tener en cuenta que la carretera de acceso a Cala d'en Serra en sus últimos tramos se estrecha. Además, se halla en pésimo estado y sin asfaltar. Pero desde la carretera sin pavimentar que llega hasta la misma playa las panorámicas de la costa son muy bonitas. Sólo que aquí, en Cala d'en Serra, una antigua construcción abandonada está en el mismo centro de la cala. Es un elemento que rompe la armonía de este bello lugar. Uno se da cuenta de cómo se abusa de los lugares más vírgenes y salvajes para intentar edificar pese a quién pese y a toda costa.

jueves, 22 de mayo de 2014

Cala Bassa

En Primavera, Cala Bassa es un remanso de paz. Nada que ver con la ocupación y el bullicio de la playa en época estival.


Llegamos a Cala Bassa desde Platges de Comte en unos minutos, ya que están relativamente cerca (sólo se hallan separadas por unos pocos kilómetros).


Igual que a Platges de Comte a Cala Bassa se llega desde Sant Antoni de Portmany por la carretera PM-803. También, puedes desplazarte hasta allí en los autobuses que parten de Sant Antoni. La población más cercana a Cala Bassa es Sant Josep de sa Talaia.



Es una playa de arena fina y blanca de aguas tranquilas y poco profundas.  De ambiente relajado, aunque muy frecuentada en verano. Los pinos y las sabinas llegan hasta la misma arena de la playa. Precisamente muchas familias acuden a esta playa por sus aguas calmas y la posibilidad de encontrar una buena sombra bajo una tupida sabina.


Sin duda es una playa bonita, y sin construcciones. Varios elegantes chiringuitos de playa se esconden entre los pinos y las sabinas. Ofrecen comidas, parasoles y hamacas. Todo pensado para pasar un día de descanso en la playa.


          

viernes, 16 de mayo de 2014

Ibiza, verde y rural


No me imagino visitar la isla en otra temporada que no sea Primavera. Supongo, eso sí, que Otoño también debe ser una estación realmente interesante.



Entre colinas y montes, los valles y llanuras de la isla se hallan cultivadas en forma de explotaciones rurales autosuficientes y siempre de carácter familiar.


En las áreas rurales, las casas de tejado plano recogen el agua de la lluvia. En Ibiza se advierte claramente de la importancia del mantenimiento de las aguas subterráneas y de los pozos, tanto para el consumo humano como para  abastecer a los cultivos.  


Las lluvias invernales dejan un rico paisaje verde sembrado de plantas aromáticas, hierbas medicinales, cuidados campos de labranza y multitud de flores multicolores. Este apogeo de la naturaleza se aprecia sobre todo a finales de abril y durante todo mayo.


Existen infinidad de pequeñas carreteras locales y otras alternativas a ellas,  que comunican entre sí los pueblos del interior de la isla. Estas carreteras discurren en su mayoría entre árboles frutales o grandes extensiones de pinares. Carreteras secundarias paralelas o perpendiculares a las carreteras locales, por ejemplo, a las  PM-804, PM-810 o a la PM-811. Una buena muestra de ello es la carretera que une el pueblo de Sant Llorenç de Balàfia y Santa Gertrudis. Una carretera estrecha que apenas aparece en los mapas.


En líneas generales, el norte está menos urbanizado que el sur de la isla. Por la zona de Portinatx se conservan grandes áreas de bosques silvestres, unos de los más frondosos de toda la isla.


Ibiza no tiene picos muy elevados, pero no es una isla llana. De norte a sur y de este a oeste una serie de sierras la cruzan. Entre ellas, la Serra Grossa, Serra des Fontanelles, Serra de sa Mala Costa. Las cimas no suelen ser muy altas. En Serra Grossa, el pico más alto mide 398 metros de altura. En el centro de la isla, el pico Puig Gros no sobrepasa los 419 metros de altura o más al sur, en Sa Talaia, el máximo es de 476  metros de altura.

Dado nuestro gusto por el campo, no nos cansábamos de admirar el paisaje rural ibicenco. De hecho, desde nuestro alojamiento podíamos contemplar el valle de Sant Llorenç de Balàfia, los montes cercanos y un trocito de mar al fondo.  Una panorámica de lo más relajante y, por supuesto, difícil de olvidar.

sábado, 10 de mayo de 2014

Platges de Comte, la belleza lunar

Desde Sant Antoni de Portmany hasta la zona de Platges de Comte hay aproximadamente 12 kilómetros. La carretera local para llegar allí  es la PM-803.


Por esta estrecha carretera que bordea la costa se llega a las playas más famosas de ese área: Platges de Comte, Cala Bassa, Cala Codolar y Cala Tarida. Todas se hallan bien señalizadas. Más al sur de Cala Tarida, continúa la carretera de la costa y desde la cual accedes a un reguero de bonitas calas y playas. 



Cada cala o playa cuenta con su propia personalidad. Playa de Comte, por ejemplo, goza de un paisaje lunar difícil de olvidar. Delante de la playa principal está S'illa des Bosc i Sa Conillera. Dos pequeñas islas, aunque Sa Conillera es de un tamaño mucho mayor que el islote S'illa des Bosc. Toda esta zona está catalogada como Área Natural de Especial Interés.



Llegamos a Platges de Comte con Nieves, la amiga que nos recomendó no perdernos esas playas. Después de pasar con el coche por una tupida pineda, lo último que me imaginaba es que el paraje marino fuera tan singular. 
  

La primera sorpresa al llegar a Platges de Comte es el espacio abierto, la segunda el fuerte contraste entre los tonos ocres de la tierra y el mar, y la tercera es la peculiar vegetación de la zona. Prácticamente, sólo hay una gran franja dunar en donde predomina el hinojo marino. Más allá de esa franja, un bosque de pinos y sabinas dan un poco de sombra, aunque se hallan bastante lejos del mar. Es mejor buscar la sombra de las sombrillas o parasoles que se pueden alquilar en la misma playa. 


Una serie de chiringuitos a los que accedes andando, se localizan muy cerca de la zona de aparcamiento. Si aprieta el calor, estos bonitos y cuidados chiringuitos te hacen la estancia en la playa un poco más agradable, ya que en esa zona no existe prácticamente ninguna sombra. Además, todos cuentan con lavabos públicos algo que se agradece ya que en los alrededores sólo hay arena y agua.