martes, 30 de octubre de 2012

Vai beach


La playa de Vai es famosa, sobre todo, por su palmeral - el más grande de toda Grecia - y también por sus aguas cristalinas. 


Es una de las playas más fotografiadas de Creta, en particular su palmeral que ocupa 29 hectáreas de terreno. Este bosque de palmeras forma parte de la Red Natura 2000, siendo área de protección especial  de la Comunidad Europea.


Para ir a Vai, nosotros hicimos lo que dice el refrán español: "a quién madruga, Dios le ayuda". Por supuesto madrugar nos ayudó, porque de 9 a 10 de la mañana estuvimos solos en la playa. Después, poco a poco, la playa empezó a llenarse de gente de diferentes nacionalidades, pero durante una hora estuvimos sin compañía alguna.


En realidad, esta playa está habilitada para pasar el día sin salir de ella. Dispone de  restaurantes, bares y tiendas para que puedas comer o tomar algo en ella sin necesidad de salir de la playa o coger el coche. 
Vai cuenta con duchas, parasoles y tumbonas. Un parasol y dos tumbonas cuestan 9 euros, pero los disfrutas a tope. Nuestras tumbonas estaban a primera línea de mar y el parasol estaba confeccionado con hojas secas de palma.
Una ligera y constante brisa marina nos aliviaba del fuerte calor. Además, el agua del mar estaba tan fresquita, que adentrarte en él era un gustazo.  


 


El mar de la playa de Vai es como una gran pecera. Contiene una gran variedad de peces de todos los tamaños. Bucear allí merece mucho la pena. 
Cuando salimos de Vai sobre las 2 de la tarde una hilera de autobuses turísticos llegaba a la playa. Lo dicho: ¡tuvimos suerte!.


Después de Vai nos acercamos a comer a la playa de Maridati. En un restaurante, Maridatis Taverna, que también alquila habitaciones. Su ubicación es ideal, porque se encuentra en un pequeño valle, muy cerquita de la playa; una zona exuberante, con huertos muy cuidados, árboles frutales y grandes parras.
Allí bajo la sombra, con el mar al fondo y con el acompañamiento del sonido de las cigarras disfrutamos de una típica comida mediterránea y cretense.

lunes, 22 de octubre de 2012

Agathias

Agios Nektarios


Nos alojamos en Agathias, pequeñísimo pueblo de 200 habitantes, cercano a Palekastro. Es parecido a una pedanía. 

Agathias se organiza sobre una pequeña colina. Su estructura laberíntica se caracteriza por la disposición de sus casas encaladas entre estrechas calles y con una diminuta plazoleta  en la que se edificó la iglesia ortodoxa: Agios Nektarios.


Agathias está más cerca de la playa Hiona que Palekastro, tan sólo a 600 metros de la playa y cerca también, del yacimiento arqueológico Elia. 

Además, si pernoctas allí puedes ir andando al atardecer hasta Palekastro que está a unos 800 metros de distancia. 
Si decides ir andando desde Agathias hasta Palekastro, no te arrepentirás, porque harás un bonito paseo entre árboles y plantas aromáticas y a la vuelta por la noche podrás contemplar, mientras caminas,  miles de estrellas en el cielo.




Nuestro alojamiento el Elia Studios es un apartamento tipo estudio con cocina y una terraza con vistas a la playa de Hiona y a los campos de olivos. Resultó ser comodísimo, práctico, tranquilo y limpio. Nada de sofisticaciones, ni grandes lujos, pero tenía, eso sí, una zona de estar con sofá para leer y aire acondicionado. 


Nosotros contratamos el alojamiento con desayuno incluido, aunque también existe la opción de sólo alojamiento.
Fue una buena idea contratar el desayuno, no nos arrepentimos, porque es un desayuno aconsejable. Te lo sirven en la habitación, aunque nosotros preferimos tomarlo en la zona común. El desayuno se compone de fruta fresca, yogures, pan de cereales del día, queso, mermelada, mantequilla, miel y cafés o tés. Te daba tanta energía, que podías ir a la playa y nadar kilómetros sin notar cansancio alguno.


viernes, 12 de octubre de 2012

Palekastro


Palekastro es un recóndito tesoro. Guárdame el secreto. Se trata de una pequeña villa cretense, de unos 1100 habitantes, situada en el lado más oriental de la isla. Más al este no puede estar, porque allí se encuentra el mar. Desde la lejanía, Palekastro parece levitar sobre la próspera tierra y sus casas blancas contrastan con el azul intenso del mar. 


Situada a 18 km de Sítea, su economía está basada en la agricultura, sobre todo en el cultivo del olivo, y aunque no vive del turismo resulta evidente que éste ayuda a la economía familiar.

 
 


La villa se localiza en un pequeño y fértil valle rodeado, eso sí, de ásperas y rocosas montañas. Cerca, tan sólo a poco más de un kilómetro, se hallan dos excelentes playas: Hiona y Kouremenos. Son playas grandes, de ambiente relajado y poco concurridas. 


Hiona y Kouremenos se hallan separadas por el Monte Kastri. Una mole entre las dos playas  que con la luz del atardecer se torna de color ocre-anaranjada. Un poco más alejadas están las playas de Vai, Itanos, Psili Ammos, Bodalaki, Plakos, Maridati y Kato Zakros.


La playa de Hiona (también la he visto escrita cómo Chiona) es tranquila y familiar. Detenta la bandera azul que se otorga a las playas que se distinguen por la calidad de sus aguas. Las aguas de Hiona son poco profundas; en realidad, parece una gran piscina de agua salada.

La playa de Hiona, resulta ideal para pasar la tarde relajados. Unos grandes tamariscos, situados en la parte posterior de la playa, dan una buena sombra. Idílica sombra para hacer una siesta, mientras oyes el sonido de las olas y el canto de las cigarras. Es una playa resguardada por altas montañas y protegida de las corrientes marinas por unos islotes, los nissos Grandes, que se hallan a unos kilómetros de la orilla.


La enorme paz que se respira en la playa de Hiona, la hace tremendamente atractiva.

En Hiona, en el lado más cercano al monte Kastri, se ubican dos restaurante justo en primera línea de mar y otro más, en una zona interior y un poco más alejado. En cualquiera de ellos se puede comer razonablemente bien y puedes disfrutar de un fresco y afrutado vino blanco de la zona mientras contemplas el mar.

               

Por el contrario, la playa de Kouremenos es una playa indómita y salvaje, en la que el viento del norte azota sin descanso. Este fuerte viento sopla sobre todo en verano y se le conoce como Meltemi. Este hecho la ha convertido en una playa famosa dentro del mundo del windsurf. Aficionados a esta práctica de todo el mundo acuden a Kouremenos buscando esas condiciones atmosféricas que les hacen volar o deslizarse sobre el mar. Las dimensiones enormes de la playa facilitan los deportes marinos.


Al atardecer en Palekastro las calles se animan, los bares y las terrazas se llenan de foráneos y lugareños que observan ese ir y venir de gente. Por las calles, las personas pasean sin rumbo aparente, arriba y abajo de la calle principal. Sin apenas darte cuenta y sin buscarlo, sentada allí en la terraza de una cafetería, descubres la esencia de la vida y el placer por las cosas sencillas que satisfacen el espíritu y piensas que no te importaría nada, es más, que te gustaría quedarte en ese lugar para siempre. Tranquilo, pero con opciones, gente amable, buen ambiente, playas espectaculares y excelente comida. Desde luego, un retiro de oro.


 
 

En la web de Palekastro encontraréis diferentes tipos de alojamientos, desde los apartamentos de playa o rurales hasta los hostales, cámpings y hoteles que se ubican en esta área.

domingo, 7 de octubre de 2012

Comer en Plaka


Lida, la amable propietaria de Elounda Island Villas, nos recomendó comer en el restaurante Thalassa, en Plaka. Desde luego, siempre estaremos agradecidos a Lida por sus magníficas recomendaciones (que fueron muchas).


El restaurante Thalassa está situado en un lugar pintoresco, en primera línea del mar, en Plaka y con Nisso Spinalonga enfrente.


El restaurante es muy limpio, con una decoración simple y colorista y con una extensa carta de apetitosos platos. Pero, para mí, lo mejor del Thalassa es: las vistas panorámicas que se obtienen desde su terraza y que por si solas ya merecen el viaje. Poder contemplar un paisaje así es como un sueño hecho realidad, solo que la realidad supera al sueño.



En Plaka, también comimos en el restaurante de comida típica cretense: Maria's Taverna. Su ensalada de berenjenas con yougurt es una de las mejores que he comido en Creta. El vino blanco de la casa es afrutado y riquísimo y además, lo sirven muy frío.