lunes, 15 de noviembre de 2010

Playa del Carmen





Playa del Carmen no deja indiferente. Para algunas personas es, simplemente, un lugar turístico carente de estilo. Para otras, un punto de visita obligada.

La calle 5 Avenida concentra una gran cantidad de turistas que esencialmente acuden a comprar  a alguna de sus muchas tiendas y/o a tomar una margarita helada o una cerveza fría en uno de los innumerables bares o restaurantes que hay a lo largo de la calle. Esta avenida está diseñada para pasear, relajarte, tomar alguna cosa y comprar.


Si vas a Playa es fácil analizar los motivos de por qué gusta o no la ciudad. 

Gusta porque tiene una magnífica playa de arena blanca con el mar azul turquesa. Desde Playa parten los barcos que van a isla de Cozumel, uno de los lugares más reseñables del mundo para hacer buceo. Es un lugar relajado, pero también tiene ambiente y diversión. Allí te sientes turista, de verdad. Turista de playa y cerveza y si te agrada eso, allí te sentirás muy bien.




 
Los motivos del porqué no gusta la ciudad van justamente en la misma dirección: existe una densidad de turistas enorme y porque, además,  posee un aire que recuerda a cualquier otra ciudad turística del mundo. Si lo analizas fríamente llega un punto que no sabes si estás en Benidorm, Marbella, Lloret de Mar o Playa del Carmen.
 

  

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El cielo en Holbox

Si tuviera que elegir entre lo que más me gustó de la Isla Holbox destacaría el cielo.
 
 

Nunca antes había mirado tanto el firmamento. 
En Holbox el cielo está presente de forma mayúscula. Las nubes, los atardeceres, las tormentas y las aves surcando el cielo. Simplemente inolvidable.

Las fotos de los atardeceres, por ejemplo, corresponden a días diferentes. Cada día mirar el horizonte suponía una emoción sensitiva distinta. No sabría decir cuál de todos los atardeceres que contemplé fue el mejor. Cada día te sorprendía el cielo de Holbox  por lo novedoso.


viernes, 5 de noviembre de 2010

Fotolog de la vida en Holbox


El pueblo de Holbox es tranquilo. Ideal para huir de la vida agitada de una gran  ciudad.                                                    
No es muy grande, pero tiene escuelas nuevas y grandes, farmacias, supermercados, tiendas de regalos,  agencias para hacer excursiones por la isla, negocios de alquiler de carritos de golf, restaurantes, bares y un pequeño cibercafé (sin aire acondicionado, que  más parece un horno que otra cosa).


El tiempo es caluroso y muy húmedo.
En la calle hay vida pero, sobre todo, la actividad se localiza en la playa y en el pequeño puerto. 
Allí suelen ir los habitantes del pueblo antes de las siete de la tarde para ver llegar el pescado. Después de esa hora, cuando el anochecer llega, sólo unos pocos valientes se atreven a desafiar a los insaciables mosquitos.


Después de mi experiencia personal, aconsejo que para salir os pongáis manga larga, pantalón largo y calcetines; parece una broma, pero seguir este consejo puede evitarte muchas incomodides. Aquí los mosquitos no pican, devoran.


A media tarde, puedes tomar una cerveza o una margarita mirando el mar desde cualquier bar de la playa. Los atardeceres no son como en otros lugares. En Holbox, se acentúa el dramatismo del crepúsculo. El sol rojo o naranja se hunde en el mar, creando unos contrates cromáticos como nunca antes había visto.

En México se come bien. En la isla Holbox, también. Siempre hay que saber elegir lo que pedimos, pero en general la comida es más que aceptable. 



Los fines de semana, el pueblo se llena de turistas locales. Provienen de Cancún,  de Mérida, de Valladolid y de otras ciudades más grandes. Son turistas que buscan el ambiente rústico que ya no encuentran en sus ciudades de procedencia. El preciado tesoro de la  tranquilidad que se respira en toda la isla. Además, aquí disponen de la atractiva opción de comer pescado fresco y, de paso, contratar una excursión para nadar con el fascinante tiburón ballena.