domingo, 4 de octubre de 2009

Península de Samaná

La península de Samaná es un brazo de tierra montañoso de aproximadamente 850 km2.
Cuando entras en Samaná el paisaje cambia radicalmente. En su mayor parte, el territorio se compone de un inmenso palmeral, frondoso y húmedo.



Siempre imagino las palmeras en un horizonte llano, de ahí que me extrañase que hubiese tantas palmeras en una orografía tan montañosa. La Sierra de Samaná transcurre paralela al mar, prácticamente, toda la península y toda ella está repleta de palmeras de coco y palmeras reales. El pico más alto es La Meseta, de unos 650 metros de altitud. Conviene saber que la anchura de la península es de unos 8 kilómetros, con lo cual podemos imaginar que el desnivel entre la zona alta de las montañas y la costa es muy pronunciado.

Cerca de 7 millones de palmeras de distintas clases forman la mayor parte de su tupida vegetación. Bajo el intenso sol del Caribe, una extensa gama de verdes brilla ante nuestros ojos. La constante humedad y la lluvia ayudan a mantener el bosque exuberante y fértil y con una concentración de palmeras como no recuerdo haber visto antes.
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La capital de Samaná es Santa Barbara de Samaná. Es una ciudad pequeña que dispone de un puerto deportivo desde donde parten los barcos para hacer excursiones por la costa de la zona y para acceder a sus playas y a sus cayos. Desde allí puedes llegar fácilmente al Cayo Levantado, un cayo de lindas playas con un lujoso hotel en una de sus zonas de más difícil acceso.


 
 Desde este puerto deportivo también zarpan las embarcaciones, entre diciembre y marzo, para divisar, más de cerca, a las ballenas jorobadas en su época de apareamiento.
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Pese al calor sofocante que hacía en Samaná, me gustó mucho el área del puerto deportivo y el paseo marítimo. Ese área es un lugar lleno de vida. Un sitio divertido, donde los dominicanos se mezclan con los turistas extranjeros para hacer excursiones a las playas, muchas de ellas inaccesibles por carretera.
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No esperábamos nada de Samaná, porque desconocíamos todo sobre esa zona, pero allí descubrimos playas vírgenes de arena blanquísima, cayos, islas, elevadas colinas, agrestes acantilados e imponentes saltos de agua (como el Salto Limón de 40 metros de altura, situado en una de las lomas de la Sierra de Samaná).

En Samaná también encontramos hoteles de lujo al lado de chavolas construidas con placas de hojalata. Lujo y pobreza: un contraste que apela a la conciencia.
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3 comentarios:

Gustavo - Viajar e Pensar dijo...

Olá
Saudades de Samana!
Realmente um região maravilhosa, uma bela opção turística, com um clima perfeito para as férias.
Suerte!!!

CarmeLa dijo...

Olá, Gustavo
Também tenho saudades de Samaná.
Obrigada pela visita
Que bom é viajar e pensar..........

Anónimo dijo...

Sauuudadessss desse lugar. Se existe um paraíso na terra SAMANA será um deles.