martes, 28 de agosto de 2007

Playa en Alagoas



Cuando paseas por la orilla de la playa Ponta de Mangue te das cuenta, rápidamente, de la frenética actividad soterrada que, en un primer momento, no habías percibido.

Por la playa la gente camina, pesca, escarba la arena en busca de almejas, utiliza la playa como carretera secundaria y los ves pasar en bici, a caballo o con moto.



Más tarde, te encuentras con los vendedores ambulantes, que aparecen en la playa como por arte de magia.
A mí, me duele la espalda al recordar al hombre forzudo que transportaba muchas hamacas en su hombro.
Ese transcurrir de la vida, me parece muy hermoso y si no fuera porque sé que muchas veces las condiciones de vida son duras, me parecería hasta poético.



lunes, 27 de agosto de 2007

Palmera y cocos


Mientras tomaba, tranquilamente, mi apetitoso desayuno en el hotel vi como un joven subía de forma muy ágil y rápida a lo alto de la palmera.
Cortaba ramas y cocos para que nosotros pudiéramos tomar el sol sin sobresaltos.
Viéndole allí arriba pensé en que ese sí era un trabajo peligroso y arriesgado.


domingo, 26 de agosto de 2007

Ponta de Mangue

El mar visto desde la terraza de mi habitación del hotel


La playa Ponta de Mangue en la marea baja



En la piscina del hotel

Descubriendo la zona y otras playas

Fútbol playero
 
Tomando una caipiroska a la salud de Ricardo

Ponta de Mangue es una playa sorprendente. Lo primero que asombra es el color del mar, en continua transformación.
A lo largo del día, cambia muchas veces su tonalidad, según si hace sol o de si el día es lluvioso. El azul puede ser muy pálido o contener miles de matices diferentes. Puede ser verde turquesa o verde pastel o azul turquesa o azul celeste. Imposible definirlo, mientras lo observas muda su color.


Ponta de Mangue no es una únicamente una playa tranquila, a veces, puede tener una apariencia un poco indómita como consecuencia de la acción del fuerte viento y de la actividad de las mareas que la transforman hasta hacerla irreconocible..

Resulta cautivador que sea una playa poco urbanizada y aunque alguna vez pueda estar concurrida mantiene siempre su aspecto tropical, agreste y selvático. Un aire muy seductor, como el de la mayoría de las playas brasileñas.